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El Colegio de Psicólogos de Murcia destaca la papel de los terapeutas en el tratamiento del Alzhéimer

María José Catalán es la decana del Colegio de Psicólogos de Murcia.

El Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia, con motivo del Día Mundial del Alzheimer, se ha hecho eco de un artículo de la responsable de la Unidad de Demencias del Hospital Universitario Virgen de La Arrixaca, Salvadora Manzanares, en el que destaca la importancia de los profesionales en el tratamiento de la enfermedad.Manzanares se pregunta “quién se atrevería a vivir sin recuerdos, sin experiencia, sin nombres de aquellos que le rodean o de los objetos que usa”, y a quién le gustaría “que constantemente le reprocharan que hay que repetírselo todo”, o bien “quién querría que todo le fuese extraño o lejano, incluso su propio reflejo”.”Esto y mucho más es la enfermedad de Alzheimer, en menor o mayor medida todos sabemos acerca de esta enfermedad neurodegenerativa. Basta con preguntar a nuestro médico, mirar una revista o buscar en Internet”, añade el artículo.

Sin embargo, explica que la enfermedad “supone más que una definición médica, es por ello que abarca necesariamente el trabajo de profesionales de distintos ámbitos para preservar el funcionamiento de la persona enferma desde meses hasta años, ya que el proceso subyacente de la enfermedad no puede ser cambiado, pero sí modificado”. Al respecto, puntualiza que la primera batalla contra esta enfermedad “se libra incluso cuando no existe, es decir, a lo largo de nuestra vida: leyendo, riendo, relacionándonos y cuidándonos, pero cuando comienzan a aparecer los primeros síntomas es fundamental un diagnóstico precoz”.Por tanto, insta a ser conscientes de que la enfermedad de Alzheimer “se puede diagnosticar de manera definitiva únicamente después de la muerte, mediante un estudio anatomopatológico”. Sin embargo, añade que en la práctica clínica, “debemos valernos de las herramientas que están a nuestro alcance para determinar con bastante precisión si una persona que está teniendo problemas de memoria”.

Añade que la evaluación neuropsicológica “es herramienta fundamental en este proceso, así como en su evolución, ya que conocemos con ella el perfil cognitivo característico de la persona, analizando cuantitativa y cualitativamente sus funciones, tanto las deficitarias como las preservadas”. “Esto nos permite llevar a cabo un diagnóstico diferencial inicial, estudiar la evolución de la enfermedad y poner en marcha un tratamiento complementario al farmacológico, es decir, la estimulación cognitiva que potenciará las capacidades preservadas y estabilizará, el máximo tiempo posible, las afectadas”, añade.Pero esta enfermedad, puntualiza, “no sólo es devastadora para quien la padece, también para aquellos que están a su alrededor haciéndose de nuevo imprescindible el papel del psicólogo tanto en el momento en que se comunica el diagnóstico, como en el manejo de la enfermedad a lo largo de todo el proceso y, no menos importante, haciendo que el cuidador aprenda a cuidarse a sí mismo”.

En el día a día de la consulta, explica que “son muchos los casos que se nos presentan, cada uno con sus particularidades, pero todos con el denominador común de beneficiarse del trabajo de un equipo multidisciplinar, en el que el psicólogo, en sus distintas especialidades, juega un papel fundamental”. “No nos equivoquemos, el envejecimiento es un proceso ineludible, hagamos que sea lo más saludable y placentero posible, desde esta hermosa profesión”, determina.

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