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¿Qué es la ansiedad?

Psicólogos onlineLa palabra ansiedad es una de aquellas palabras que, proviniendo de un entorno profesional, ha acabado estando en boca de la mayoría de la población.

En el día a día no son pocas las veces que se utiliza esta palabra, a menudo para designar un estado de nervios o una sensación más o menos desagradable.

Es importante que tengamos en cuenta que no siempre que alguien dice “tengo ansiedad” o “estoy ansioso” sabe exactamente a qué se refiere o qué implicaciones puede tener la ansiedad.

Para ello hemos elaborado esta pequeña guía que, de una forma sencilla, pretende explicar qué es la ansiedad y cómo nos puede afectar en nuestro día a día.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta del cuerpo que aparece a una situación de posible peligro. Esta respuesta se da en todas las personas, es decir, todas las personas, en un momento u otro de su vida, sufren una respuesta de ansiedad.

Ante una situación determinada, el cerebro la evalúa de una forma inmediata: si determina que es potencialmente peligrosa para nosotros, se desencadenan una serie de reacciones fisiológicas en todo el cuerpo destinadas a la huida.

Es decir, contamos con un mecanismo cerebral que antes incluso de que seamos conscientes de qué está pasando, ya ha informado al resto del cuerpo de que la situación nos va a suponer un peligro y da las órdenes necesarias al organismo para que se aparte de la situación de cualquiera de las maneras.

Visto así, esta ansiedad a corto plazo es un elemento positivo de nuestras vidas. Si pensamos en la utilidad que esto tenía cuando el hombre de las cavernas se iba de caza, nos daremos cuenta de que, realmente, la ansiedad es una respuesta adaptativa: si no la tenías, había muchas posibilidades de que cayeras presa de un león o cualquier otro animal depredador.

Hoy en día no son muchas las personas que deben enfrentarse a depredadores, pero hemos cambiado esos peligros de antaño por otros más modernos que son igual de peligrosos (si no más). La ansiedad nos ayuda a no sufrir accidentes, por ejemplo, cuando vamos caminando por la calle y cruzamos una carretera. Si no sintiéramos ansiedad, no percibiríamos el peligro real de los coches y cruzaríamos sin importarnos qué pasara con nosotros.

La ansiedad situacional ante la perspectiva de cruzar la calle es la que nos lleva a mirar a lado y lado y a estar atentos a los ruidos de motores y cláxones para evitar ser atropellados.

¿Por qué el cuerpo reacciona así?

Contamos con una serie de estructuras cerebrales destinadas a detectar el peligro. La representante principal de éstas es la amígdala cerebral (no confundir con las amígdalas).

Cuando estas estructuras se activan no se preocupan de los detalles, no saben por qué se han activado, simplemente avisan al cuerpo de que hay un peligro acechando y que debe estar preparado para huir o actuar como sea más conveniente.

Esto se ve muy claro cuando pensamos, por ejemplo, en momentos en los que estás solo en casa y, de repente escuchas un ruido. Muchas veces incluso unos milisegundos antes de ser consciente de haber escuchado el sonido nuestro cuerpo se ha puesto en alerta: la frecuencia cardíaca ha aumentado (nos ha dado un vuelco el corazón), la respiración se ha acelerado e, incluso, hay personas que sienten una especie de activación muscular en las extremidades.

Es una reacción muy rápida que sucede de forma involuntaria. Cuando la información del sonido en concreto que ha provocado la reacción llega al área prefrontal del cerebro, que es la que se encarga en resumen de procesar la información de una forma lógica y consciente, nos podemos dar cuenta de que el sonido que hemos escuchado ha sido la nevera poniéndose en marcha o un mueble que ha crujido.

En ese momento, cuando le damos una explicación racional y de no peligro a la situación que ha provocado la reacción de huida, es cuando el cuerpo vuelve a su estado de relajación.

¿Por qué, entonces, la ansiedad se puede volver patológica?

La ansiedad normal, que es la que hemos visto ahora, es muy útil para la supervivencia del ser humano. El problema es cuando esta ansiedad se vuelve patológica y se instala como una forma normal de vivir el día a día.

La ansiedad se vuelve patológica cuando la activación fisiológica se mantiene durante largos periodos de tiempo. Esto pasa porque la persona está evaluando muchos de los estímulos de su día a día como amenazantes y su cuerpo está la mayor parte del día en situación de huída.

La sensación de tensión en estas personas es contínua ya que interpretan que una situación determinada o un estímulo concreto es una amenaza enorme y real para su persona.

La persona que sufre una ansiedad patológica aprende a interpretar como amenzantes situaciones que, en realidad, no lo son: salir a pasear por la calle, hablar con un desconocido o enfrentarse a una discusión de pareja, por poner algunos ejemplos.

Estas personas, ante estas situaciones “normales”, interpretan que puede haber un peligro real para ellas (aunque de una forma lógica y consciente sean capaces de entender que no existe tal peligro) y, por lo tanto, preparan continuamente su cuerpo para la huída.

Además de las sensaciones que comentábamos anteriormente (aumento de la frecuencia cardíaca, tensión muscular, respiración superficial), la ansiedad provoca que las funciones más secundarias del cuerpo se bloqueen. Es decir, en una situación de peligro real el cuerpo bloqueará el hambre, el sueño o el deseo sexual.

Dicho de otra manera, si nos está persiguiendo un león, lo último que va a pedirte el cuerpo es pararte a comer, a dormir o a tener una relación sexual.

Cuando la ansiedad se vuelve patológica y el cuerpo está en continua tensión, pues, tenemos a una persona que no solamente está activada a nivel fisiológico, sino que, además, ha desactivado algunas de sus funciones básicas y puede presentar problemas de insomnio, pérdida de peso o dificultades sexuales, por poner algunos ejemplos.

Es por ello por lo que cuando una persona está bajo los efectos de la ansiedad patológica, esta ya no la protege de los peligros sino que, al contrario, le impide actuar de una forma eficiente y eficaz y enfrentarse a la vida de una forma óptima.

¿Qué puedo hacer si tengo ansiedad?

Hemos hablado en algunos artículos sobre la ansiedad y cómo se puede tratar. Aquí tienes algunos de ellos:

Si crees que tu ansiedad ha dejado de ser útil para pasar a ser patológica, lo mejor es que acudas a una consulta de un profesional especializado en el tema. En Siquia podrás encontrar profesionales colegiados que te ofrecen su ayuda a través de sesiones de terapia online.

¿A qué esperas?

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