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Evita que el reloj se coma tu día con estos 5 prácticos consejos

Psicólogos onlineA veces sentimos que el tiempo se nos escapa de las manos. El día tiene 24 horas, pero necesitaríamos que tuviera el doble o el triple para poder hacer todo lo que nos proponemos.

Esta es una de las causas más frecuentes de estrés en el mundo occidental, el “no llegar a tiempo”.

Muchas veces no es tanto un problema de tiempo real como de organización del mismo. Es por ello por lo que hoy os traemos 5 consejos que os van a ser muy útiles para organizar vuestro día a día y gestionar mejor vuestro tiempo.

1. Planifica tu día de forma realista y detallada

No sirve de nada hacerse una lista con las cosas que vas a hacer hoy si en ella están reflejadas casi 100 acciones. No eres un superhéroe, no vas a llegar a todo.

“Pero yo la hago muy larga, y luego, si no llego a algo, lo dejo para mañana”.

En realidad no es muy óptimo hacerlo así. Lo único que vas a conseguir va a ser tener una lista enorme de cosas por hacer y ver cómo va avanzando el día y no la consigues llevar a cabo, y eso sólo te va a traer estrés y frustración.

Tómate un tiempo cada mañana (o la noche anterior) para planificar lo que debes hacer durante el día.

Hazte dos listas:

  • Una con las cosas que debes hacer que te van a llevar mucho tiempo: trabajar, ir a hacer la compra, cocinar para la fiesta de esta noche, quedar con tus amigos, etc.
  • Otra con las cosas puntuales que puedes ir haciendo en ratos cortos: pedir cita con el médico, coser un botón, recoger el abrigo de la tintorería, envolver un regalo, etc.

En la primera lista programa siempre media hora más de lo que tienes planeado. Por ejemplo, si sabes que vas a tardar una hora en ir a hacer la compra, programa tu día como si fueras a tardar una hora y media. De esta manera, si tardas una hora, tendrás media hora libre para hacer algo de lo que haya en la segunda lista (o para relajarte).

No te olvides de ir tachando lo que vayas haciendo, mejor si lo haces en un color diferente al que está escrito, de esta manera al final del día verás todo lo que has hecho y te sentirás mucho más eficaz y eficiente.

2. Ten todo lo que necesites a punto

Muy ligado con el punto anterior. No hay nada que sea más estresante que empezar a hacer una cosa y darnos cuenta de que nos falta algo imprescindible para ello: ponerse a hacer un bizcocho y que falte harina, ponerse a redactar un informe y que nos falten los resultados, ponerse a coser un botón y que no encontremos el costurero, etc.

Repasa mentalmente lo que vas a hacer en el día y todo lo que vas a necesitar. Si lo que necesitas está en tu mano conseguirlo, hazlo, si no está en tu mano porque depende de terceras personas, hazles saber que les necesitas y cómo pueden ayudarte. Si aún así no consigues lo que necesitas, no te estreses, programa la tarea para otro día y ocúpate de lo que sí puedes encargarte.

3. Priorízate a ti mismo

Reza el refranero español “antes la obligación que la devoción”. Por supuesto, en el día a día tenemos obligaciones que no podemos eludir (ir a trabajar, cuidar de los niños, comer, asearnos, etc.), pero estas obligaciones no deben ocupar el 100% de nuestro tiempo.

Acuérdate de reservar un tiempo cada día para ti mismo. Sea a la hora que sea, pero por lo menos que dure media hora. En esa media hora puedes aprovechar para darte un baño, practicar meditación, leer un buen libro, escuchar música, o simplemente tumbarte en el sofá y descansar.

Este punto suele tenerse poco en cuenta, pero son innumerables los beneficios que presenta, ya que si te dedicas tiempo a ti mismo descubrirás que te apetece más cumplir con tus obligaciones anteriores, ya que después tienes el premio para ti, y además, estarás mucho más descansado para cumplir tus obligaciones posteriores.

Tomarte un tiempo diario para ti mismo te ayudará a mantener el estrés a raya.

4. Controla el tiempo “la pomodoro technique”

A menudo el problema con el que nos encontramos día a día son las distracciones. Estamos trabajando en una cosa y, de repente, suena el móvil, o entra un correo electrónico, o nuestro hijo viene a pedirnos ayuda con los deberes.

Con la “Pomodoro Technique” (“técnica del tomate”) podrás mantener las distracciones a raya.

Simplemente se trata de hacerte con un temporizador de cocina (de ahí viene el nombre, la persona que inventó la técnica lo hacía con un temporizador en forma de tomate) y programarlo en 30 minutos.

Durante esos 30 minutos debes focalizarte en la tarea que estés haciendo y no dejar de hacerla hasta que suene el temporizador. Cuando este suene, deberás tomar unos minutos de descanso (en los que puedes aprovechar para hacer alguna tarea de la segunda lista) y, si la tarea larga no se ha finalizado, volver a poner el temporizador y continuar con ella.

 5. Que no se te olvide nada

Vas caminando por la calle y se te ocurre una gran idea. O recuerdas que tienes que hacer una llamada importante. O que necesitas comprar una cosa determinada. Llegas a casa y recuerdas que habías tenido una idea, pero no recuerdas de qué iba. Suele pasar.

Lleva siempre contigo un pequeño bloc de notas y un bolígrafo o un lápiz para apuntar todo lo que se te vaya ocurriendo. A menudo, las mejores ideas las tenemos en los lugares y momentos más inesperados, ¡que no se te escapen!

Si lo de llevar un bloc es demasiado anacrónico para ti, puedes utilizar tu teléfono móvil para escribir un mensaje, enviarte a ti mismo un e-mail o usarlo como grabadora de voz. La cuestión es que no se te escape nada.

 

2 Comments
  1. Clara Morgades 27 febrero, 2014 / Responder

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