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Vivir el sexo: el hombre que aprendió a vibrar

vivir el sexoQue el sexo es todavía un tema tabú en nuestra sociedad es un hecho. Pero cuando hablamos de la sexualidad de las personas con discapacidad este tabú se vuelve todavía más grande, más oscuro y más perjudicial.

Las personas con algún tipo de discapacidad, ya sea física o mental, tienen impulso sexual. Exactamente igual que el resto de los mortales. El impulso sexual está presente en ellos, pero la posibilidad de satisfacerlo, muy a menudo, queda muy lejos de su alcance.

El libro “Vivir el sexo. El hombre que aprendió a vibrar” es una historia en primera persona. Francesc Granja trabajaba en una compañía multinacional como ejecutivo de márketing, su vida iba bien hasta que un gravísimo accidente de coche lo dejó tetrapléjico, condenado a una silla de ruedas para toda la vida.

Poco a poco fue superando barreras, las emocionales al principio, aceptando su nueva condición física, y poco a poco todas las demás: retomó su carrera profesional como consultor de márketing. Pero había algo de lo que prácticamente nadie le había hablado, cómo recuperar su sexualidad.

En el momento del accidente, Francesc perdió el 90% de sus capacidades motoras y toda sensibilidad en la parte inferior de su cuerpo, y eso incluye por supuesto, la sensibilidad genital. Como la mayoría de hombres y mujeres del mundo occidental, su sexualidad previa al accidente pasaba por las sensaciones genitales, sin lugar a dudas. A raíz del accidente tuvo que aprender a vivir su sexualidad a través del resto de su cuerpo.

La experiencia de aprender a prescindir del pene

El libro inicia con un capítulo donde Francesc explica, sin ningún tipo de rubor ni tapujos, sus primeras experiencias sexuales. Desde el momento en el que descubrió la masturbación hasta el momento en el que empezó a tener relaciones sexuales con mujeres.

Es fantástico el acto de reflexión social y personal que ejercita Francesc en este capítulo, dejando mucho más que claro el por qué de la cultura sexual “penecéntrica” (es decir, centrada en el pene) de la que adolecemos en occidente. Un capítulo de imprescindible lectura para todos aquellos hombres y mujeres que quieran entender por qué sus relaciones sexuales, a veces, les saben a poco.

El capítulo también relata el proceso de rehabilitación al que se tuvo que someter. 7 meses en el Instituto Guttman, haciendo fisioterapia y recuperación funcional. “Ningún médico me había explicado las repercusiones que mi lesión había provocado en mi aparato reproductor, ningún psicólogo me había orientado sobre la vida sexual de un tetrapléjico. (…) Las pocas veces que había tratado de hacer un pronóstico sobre el futuro de mi sexualidad, el escenario que proyectaba mi conciencia era desolador “no hay pene, no hay sexo”, pensaba”.

Un libro de superación personal

En este libro Francesc también relata su propia historia de superación personal. Pero no sólo eso, también quiere hacer del libro una guía para las parejas, un toque de atención sobre la extrema importancia que se le da en nuestra cultura a la sensación genital y lo mucho que olvidamos el resto del cuerpo.

Actualmente Francesc Granja se dedica al coaching personal, y en muchas de sus intervenciones habla de la importancia de conocerse bien para poder disfrutar mejor de la sexualidad. En sus propias palabras “el libro no solo habla de sexo. De hecho, el sexo es solo una excusa, una anécdota para hilvanar una historia de cambio personal profundo que habla de emociones, de energía, de tomar conciencia, de amor”.

Un libro emotivo, cautivador, escrito con el corazón y con la intención puesta en que todo aquél que lo lea entienda perfectamente el proceso que el propio autor ha tenido que pasar. Un libro ameno y de fácil lectura que no dejará indiferente a nadie, completamente recomendable.

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