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Psicología del color aplicado al marketing

La psicología del color es un campo de estudio que se centra en analizar el efecto de los colores sobre la percepción y la conducta humana. Este conocimiento puede ser aplicado a campos tan diversos como el diseño, la arquitectura, el arte, la educación o incluso la publicidad y el marketing. En este post nos vamos a centrar en el último caso, comprendiendo cómo se utilizan los colores para construir una imagen de marca y lanzar mensajes publicitarios.

“La psicología del color analiza el efecto de los colores sobre la percepción y conducta humana”

La importancia de los colores en el Branding

En primer lugar, vamos a abordar el tema del Branding, un tema en el que la psicología del color tiene una especial importancia, ya que el color que escojamos para una marca condicionará los valores que se desprendan de ella, así como la forma en la que su público la percibirá.

Se han dado numerosos intentos de clasificar el efecto de cada color sobre los consumidores, no obstante, es cierto que la percepción que tenemos de cada color depende en gran medida de nuestras experiencias personales, por lo que traducir los colores en sentimientos concretos y universales puede resultar complicado. Aun siendo conscientes de esta limitación, sí que podemos relacionar una serie de emociones y sentimientos a cada color tal y como vemos en la siguiente imagen:

 

psicologia del color

Foto: blog.bufferapp.com

En un estudio llamado “Impacto del color en el marketing” llegaron a la conclusión de que el 90% de los juicios rápidos que realizan los consumidores sobre un determinado producto se basan únicamente en el color. En lo referente a la imagen de marca, otro estudio titulado “El efecto interactivo de los colores” demostró que la relación entre una marca y su color depende de la adecuación percibida, es decir, ¿encaja lo que estamos vendiendo con su color? Así, nunca daríamos color rojo a una clínica médica ni un color negro a un producto ecológico.

De este modo los colores afectan directamente sobre la forma en la que los consumidores perciben una marca, es decir, el color es parte de la personalidad o identidad de una marca. Además, está probado que preferimos las marcas rápidamente reconocibles y que nos sean familiares, por eso también se utilizan los colores para diferenciar una marca del resto de la competencia.

“El color es parte de la personalidad de una marca y determina la forma en la que ésta es percibida”

Cuando se trata de elegir el color más adecuado, es más importante predecir la reacción del consumidor a la idoneidad del color en relación al producto que el propio color en sí. Es decir, cuando se trata de un producto de bienestar el consumidor está buscando equilibrio y calma, por lo que deberíamos utilizar un color afín como podría ser el verde o azul, por mucho que el diseño del packaging nos guste más en rojo.

Los colores y la conversión

Dejando el branding a un lado, los colores también afectan sobre las decisiones de compra y la experiencia de usuario en internet. No es de extrañar que los profesionales del Inbound Marketing realicen diversos test A/B para comprobar qué color de botón les otorga mayores conversiones o qué imagen funciona mejor en una landing page.

Se ha hablado bastante sobre qué colores son los más adecuados cuando el objetivo es la conversión de usuarios, pero más que el color en este caso hay que fijarse en el contexto. Según el conocido “efecto aislamiento” los elementos que más destacan son los que se recuerdan o memorizan con mayor facilidad.

“A menudo más que el color individual hay que fijarse en el contexto”

Mientras que la mayoría de consumidores preferimos los patrones de color de tonalidades similares, también estamos a favor de los altos contrastes. De hecho, los altos contrastes mejoran la legibilidad y el impacto de un mensaje, a pesar de que el diseño pueda no resultar tan elegante.

Así, podemos utilizar los colores para establecer una jerarquía de los distintos elementos que componen nuestro mensaje. Utilizaremos colores análogos, es decir, colores que en la rueda de color están uno al lado del otro como el amarillo y el naranja, como base y después añadiremos un color complementario a la base para los elementos que queramos destacar, es decir, el color que se encuentra justo enfrente en la rueda de color, utilizando el morado si hemos empleado el amarillo de base por ejemplo.

Esto facilita la construcción de una estructura visual de fácil lectura, manteniendo colores de la misma tonalidad en la base para evitar la confusión y la saturación de información pero empleando también elementos de contraste para dirigir la mirada del usuario. Esto cobra una vital importancia en la optimización de una web para la conversión, destacando el botón de suscripción, compra o cualquier otro elemento que nos conduzca a la consecución de un objetivo por encima del resto de elementos.

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