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Chantaje emocional en niños: cómo actuar

psicologo chantaje emocional

El chantajista emocional siempre intentará hacer ver las cosas como a él más le interesen, creando sentimiento de culpabilidad al otro

Jana es una niña de 8 años que acude a mi consulta. Cada vez que sus padres la dejan en la consulta, hay un período de diez minutos de “si me quisierais, no me haríais esto”, “ sois malos conmigo, me maltratáis” que se suelen acallar con la promesa de una cena en una de sus hamburgueserías preferidas o la compra de algo que le interese ya sea una revista o cromos o, incluso, una muñeca, ante mis protestas.

Luis es un niño de 12 años que acude a la consulta, pero cuando ve a sus  padres desaparecer por la puerta de la sala, se inicia su repertorio de frases típicas de chantaje. En una de estas sesiones, Luis llegó a superarse a si mismo y se acercó al amplísimo balcón – con cerraduras de seguridad y doble vidrio- asegurando “ si salís por esa puerta, me tiro por la ventana y cuando volváis ya no tenéis hijo”. A pesar de mis explicaciones técnicas sobre la seguridad del balcón –cuando debería estar tratando un chantaje emocional- los padres se sentaron en los sofás de la consulta. Luis lo había conseguido, otra vez. 

¿Qué es el chantaje emocional?

Es una forma de control que busca la culpa, la obligación o el miedo para hacer que la persona manipulada de esta manera actúe de manera que le interese al “chantajista”.

Absolutamente todos nos hemos visto – alguna vez – en una situación parecida, ya sea como “chantajistas” o “víctimas” ya que se trata de una manipulación asociada a nuestras propias relaciones sociales: las típicas y tópicas frases “ tú mismo/a”, “tú sabrás”, “si me quisieras, no me harías esto”, “allá tú con tu decisión”, son ejemplos de mensajes, aparentemente inofensivos pero que, en realidad, se dicen de forma intencionada para crear una sensación de miedo en la otra persona…miedo a la pérdida, al rechazo, al abandono, lo cual le llevará, irremediablamente, a cumplir las órdenes – encubiertas- del “chantajista”

Normalmente esto ocurre, por ejemplo, en una relación de pareja pero, ¿qué pasa si el chantaje emocional lo llevan a cabo niños y adolescentes?

Los hijos desde bebés, inconscientemente, chantajean a los padres. Ya que saben que si piden algo insistentemente, lo terminarán consiguiendo. Pero, en este caso, no existe abuso , sino la necesidad de cubrir una necesidad, que es la alimentación, la limpieza, el dormir o el alivio de algún dolor. Así, lo entienden los padres quienes – ellos mismos – se dejan “chantajear” con sumo placer.

Cuando los hijos llegan a la preadolescencia y a la adolescencia, empiezan los verdaderos “chantajes emocionales”, que pueden convertirse en abusos y hasta en agresiones, según la cantidad, de los conceptos que les hayan sido consentidos. De hecho, es una verdadera manipulación, en las distintas fases de la vida de los hijos.

El fin último de estos hijos que manipulan a sus padres es llevarles a su terreno, aunque no haya razón para ello. Y lo hacen mediante un comportamiento de posesión en que llegan a cosificar a sus progenitores porque así es la mejor manera de dominarlos, de tenerles en su poder y, por tanto, hacer con ellos lo que quieran.

Todo ello, lleva al empobrecimiento de la vida familiar ya que la comunicación se reduce al máximo, ¿alguien habla con las “cosas”? Sólo, puntualmente, van a realizar “promesas”, que siempre incumplirán, de que se van a comportar mejor, pero siempre será a cambio de alguna cosa. Hemos llegado a una fase en que los hijos “venden” (dejar de ser egoístas o intolerantes o ambiciosos o …) y los padres van a “comprar”. Por tanto, ya han llegado al punto de estar manipulados lo cual es lo mismo que un tipo de abuso ya sea físico o psicólogico practicado, en este caso, de hijos a padres, aunque también puede ser a la inversa.

A pesar de la apariencias, el chantaje es propio de hijos con déficits en su educación en valores, los cuales no han tenido límites o una normativa adecuada enmarcada en una educación asistencial-personalizante basada en el amor, el cariño, el respeto a la autonomía y a la libertad – dentro de unos límites – del hijo, a la vez, que se le hace cumplir una normativa adecuada.

Puede ocurrir, igualmente, que se trate de una familia desestructurada o disfuncional,en que se oigan pero no se escuchen, en que prime lo individual por encima de lo colectivo y, por último, podríamos hallarnos ante un caso de historia familiar con antecedentes de fracasos – por diversos motivos -, con peleas y conflictos, presenciados por los hijos. Es decir, en que no se ha resguardado al menor de todo aquello que pertenece a la esfera íntima de la pareja, por mucho que sean sus padres.

En cualquier caso, cuando el menor usa el chantaje se va a mostrar retador y conflictivo, con el único fin de que ni padres ni ningún otro familiar se atreva a enfrentarse a él y, por tanto, pueda aprovecharse de la situación, en su propio beneficio.

No ocurre exclusivamente en los niños puesto que es una distorsión de la relación de amor,  ya que cuando amas de verdad, no piensas en hacer daño al objeto de tu amor. Cuando existe un chantaje emocional, vemos una preocupación – que llega a ser obsesiva – por el ego mientras que desaparece la atención al tú,es decir, la esencia del amor.

Cuando el menor usa el chantaje se va a mostrar retador y conflictivo, con el único fin de que ni padres ni ningún otro familiar se atreva a enfrentarse a él 

Generalmente, podemos decir que el chantaje emocional es grave, porque hay una deformación del yo respecto a mi capacidad de amar, la cual disminuye – hasta llegar a  desaparecer- si el amor es el precio de un chantaje.

Es posible que los niños y adolescentes hayan aprendido cómo chantajear emocionalmente, si lo han visto en su entorno. Entonces es más doloroso porque se presupone que, especialmente, los niños son inocentes. En cambio, en los adultos, el chantaje emocional puede ser una más de las armas que se usa para hacer daño a la otra persona.

Los niños y adolescentes no tienen un historial de experiencias de este tipo. Por ello, los adultos que son chantajeados emocionalmente, se suelen preguntar: “¿Qué estoy haciendo mal?”

Dejarnos vencer por el miedo

Si intentáramos responder  qué hacen mal los padres en esta relación, probablemente, sólo les podríamos achacar el dejarse vencer por el miedo. Y es que el chantajista emocional se construye una estrategia, ya sea a nivel consciente o inconsciente, sabiendo aquellos datos de lo que nos produce miedo o nos hacen poner nerviosos. Incluso, se fijan en aquellas cosas de las que solemos huir, por ejemplo, un conflicto, porque, entonces, nada más fácil que provocar uno para que nos “transformemos” debido a los nervios y, por tanto, al miedo ante una situación que no sabemos cómo controlar.

Sin embargo, no sólo somos nosotros quienes sufrimos esta “transformación”, sino que el chantajista emocional cae en su propia trampa, sobretodo, si se enfrenta con un adulto que se mantiene firme en su posición de no ceder.Es, entonces, cuando el chantajista siente verdadero miedo de no conseguir aquello que desea y por lo cual se comporta de esta manera inadecuada, ello hace que el menor se vuelva a centrar en aquello que considera su merecida recompensa  y, no tiene en cuenta, los sentimientos de los otros, iniciadónse un trato despectivo y retador, producto del miedo tanto del chantajista como del chantajeado.Es aquí, cuando el hijo vuelve a su posición de “tirano” e impone las normas y las condiciones en casa – cuando debería ocurrir al revés- de modo que “ si hacéis lo que os digo, yo no…” y las variaciones con las que el hijo/a  acaba la frase son múltiples, por ejemplo:

  • Te dejaré de querer.
  • Te gritaré.
  • Te haré sufrir.
  • Me opondré a lo que me digas.
  • Te insultaré.

Prevenir el chantaje emocional

Si te consideras una persona especialmente vulnerable al chantaje emocional, presentarás las siguientes características:

  • Excesiva necesidad de aprobación.
  • Miedo al enfado y la ira de las personas de su entorno más próximo.
  • Necesidad de paz y tranquilidad.
  • Tendencia a la hiperresponsabilidad.
  • Elevado nivel de inseguridad.

Además, cuando se halla en una situación de chantaje emocional, siempre reacciona de la misma manera:

  • Se intenta hacer “perdonar” ante el chantajista.
  • “Razona” con el mismo.
  • Discute.
  • Llora o le suplica que dejé de comportarse cómo lo está haciendo.
  • Cambia o cancela planes y citas importantes para ceder a algún “capricho” del chantajista.
  • Cede o se rinde.

Y adopta estas posturas porque te es difícil:

  • Mantener una posición firme, que tenga relación con salvaguardar tus necesidades.
  • Enfrentarte con el propio chantaje.
  • Poner límites y normas adecuados, menos permisivos que los que se tienen hasta el momento puesto que han demostrado no ser efectivo.
  • Explicarle al menor chantajista que su comportamiento resulta inaceptable y, por tanto, que no debe seguir por ese camino especialmente si quiere conseguir esas cosas que tanto le gustan.

De esta manera, si cambia su comportamiento también, frases tan típicas del chantajista emocional como “Tú verás lo que haces”, “Si me quieres de verdad no lo harías”, no tendrán ya razón de ser, y Ud no se sentirá como si estuviera siendo movido al gusto de otra persona que, en este caso, es su propio hijo.

Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros”  (Hermann Hesse) 

Tipos de chantaje emocional

libro chantaje emocionalNo, de hecho, en el libro “Chantaje emocional”, Susan Forward distingue cuatro perfiles:

  • El castigador de los otros: se caracteriza por explicar – sin ningún reparo- todo lo malo que va a suceder a la familia por no hacer lo que él/ella quiere. Obviamente, no hay nada más doloroso que escuchar “ya no te quiero”, especialmente, si se pronuncia de forma seria y circunspecta.
  • El castigador de sí mismo: uno de los perfiles más típicos: si no haces lo que yo quiero… me haré daño a mi mismo/a Para darle más realismo, se refuerza acercandóse a una ventana o balcón – siempre bien cerrados- por los que se amenaza lanzarse, cogiendo unas tijeras y diciendo que se la va a clavar. De cualquier manera, no hay que menospreciar la posibilidad de pacientes que presenten síntomas psicóticos o paranoides, y lleven a término su amenaza, por lo cual hay que tener mucho cuidado con este perfil.
  • Víctima: callado completamente, no hay manera de sacarle palabras, de hecho, espera que “le leas el pensamiento”- cognición errónea- después de que todo su entorno haya confesado que tienen la culpa por haberlo/a
  • Maltratado/a: palabra que usan con excesiva ligereza- y por desposeerle de las cosas que – de tenerlas – le harían feliz
  • Provocador: promete mucho cariño y afecto, siempre a cambio, de que se haga todo lo que él/ella desea.

Qué hacer ante el chantaje emocional

  • Dejar pasar un tiempo para comprobar si es una conducta continuada o sólo  una rabieta ocasional por algo que no ha conseguido.
  • Admitir claramente que es un chantaje. No es que su hijo/a tenga sólo  “mal genio”. El chantaje emocional aparece casi siempre en estado puro, es decir, sin ningún trastorno psicopatólogico asociado. Además, generalmente, es recurrente. Es importante atajarlo  desde los indicios, porque si se cede a un chantaje, se pierde la autoridad y se acabará cediendo siempre.
  • No perder los nervios. El chantaje emocional es un arma, pero no quiere decir que el menor sea esencialmente una mala persona.
  • No entrar en el juego, reaccionando enseguida con muestras de cariño, por ejemplo, ante el típico “Ya no te quiero” se puede contestar, por ejemplo: “Como quieras, pero yo siempre te voy a querer  mucho”.
  • No ceder al chantaje. Hay que aprender a decir que no. Que se refleje así en la cara pero de forma clara.
  • Si la actitud chantajista persiste, a pesar de todos los intentos, contestar al “ya no te quiero”, por ejemplo, “pues yo estoy pensando si compensa que yo quiera a alguien que no me quiere”. De cualquier manera, a esto que se le denomina desactivación se debe tener especial cuidado y decirlo sin perder  de vista el cariño.

Y, especialmente, al enfrentarse al chantaje emocional ten en cuenta esta máxima: “Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros”  (Hermann Hesse) 

Sobre la autora de este artículo

Dolors Mas Delblanch psicologa siquia 150x150 ¿Cuáles son los síntomas del TDAH?María Dolors Mas Delblanch es licenciada en Psicología por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y con Nº Colegiado 17222. Sus especialidades son la ansiedad, la depresión y el TDAH. Puedes leer más artículos de estas temáticas firmadas por la psicóloga en Siquia y dejarle tu consulta.

 ¿Cuáles son los síntomas del TDAH?

One Response
  1. María Lucrecia Encarnación 21 abril, 2017 / Responder

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