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Cuándo acudir a un psicólogo infantil

cuando ir a un psicologo infantilPor mi consulta han pasado multitud de niños y niñas. Israel, de 2 añitos, cuyos padres trajeron  muy preocupados porque aún no había pronunciado ni una sola palabra. Laura, de 5 años, que vino con su padre tras haber sido testigo directo del conflictivo fin del matrimonio de sus padres. Andrea, de 7 años, que aún seguía durmiendo junto a sus padres. Isaac, de 8 años, que todavía mojaba la cama. Ismael, de 10 años, atacado por los fantasmas de los terrores nocturnos. Rocío, de 12 años, siempre preocupada, perfeccionista y tan autoexigente como sus propios padres. Miguel, de 13 años, con un aparente trastorno de conducta que escondía una grave depresión.

Estos son algunos de los muchísimos ejemplos que podría poner antes de llegar a los adolescentes. La cuestión principal es que, en un momento determinado, todo padre y madre sabe que algo no va bien. Sabe que algo le ocurre a su hijo y, en ese momento, se plantea la posibilidad de buscar ayuda profesional especializada porque, afortunadamente, ya hace mucho que quedó atrás aquella vieja concepción del psicólogo como el “loquero” o alguien “que trataba locos” para dejar paso al profesional que nos devuelve el bienestar emocional perdido, a un profesional de la salud.

Por ello, si eres una madre o un padre y ahora mismo estás preocupada por tu hijo, lee este artículo hasta el final porque espero poder disipar algunas dudas. Las suficientes como para llamar a un profesional. ¿Empezamos?

Qué síntomas nos indican que nuestros hijos necesitan ayudan de un psicólogo

 Podemos darnos cuenta de que nuestro hijo necesitaría un psicológo infantil si observamos alteraciones en las siguientes áreas:

  • En la alimentación: come más o menos.
  • Del sueño: insomnio, pesadillas, hipersomnia (exceso de sueño durante el día), enuresis (se hace pis en la cama) .
  • Del rendimiento escolar: aumento de la distractibilidad, hipomotivación, no hace sus tareas, os llaman del cole para preguntar si está pasando algo ya que su rendimiento está bajando notablemente.
  • En el estado de ánimo: triste, apático, sin ganas de hacer nada, tiene cambios de humor y del estado de ánimo frecuentes, explosiones de irritabilidad o enfados impredecibles.
  • En su nivel de actividad: parece que haya perdido la energía, está más nervioso de lo habitual, no puede seguir a sus compañeros en sus actividades extraescolares habituales (deportes sobre todo).
  • En el juego: juega sólo mediante dispositivos tecnológicos a juegos violentos, no participa en actividades de grupo.
  • En la conducta: no acata las normas, presenta conductas repetitivas, desafía a las figuras de autoridad.
  • En las relaciones sociales: tiene problemas con sus compañeros, ni llama ni le llaman para quedar, no hace nuevos amigos, presenta ansiedad ante determinadas situaciones sociales.

También debéis estar atentos ante otros síntomas que requerirían una visita al psicólogo infantil:

  • Retraso en el desarrollo del habla o del lenguaje.
  • Problemas de aprendizaje o de atención.
  • Obsesiones, tics, miedos, hipersensibilidad y timidez.
  • Sintomatología física sin causa aparente: cefalea, dolor abdominal, náuseas, vómitos, eczemas, malestar general,… Cosas que motivan absentismo o faltas de puntualidad reiteradas y que son una de las causas principales que se dan cuando los niños sufren acoso escolar ya que si “están enfermos”, es lógico que eludan la situación escolar que les produce el malestar psicológico, que no físico.
  • Problemas de adaptación tras un divorcio – especialmente si es conflictivo– mudanza, cambio de custodia o de un duelo.
  • Si hay cualquier tipo de indicio de abuso sexual, físico o emocional o acontecimientos traumáticos.

 Sí, pero ¿a qué especialista vamos?

Es frecuente que, cuando los padres inician la búsqueda de un profesional para tratar a su hijo, se encuentren con distintos profesionales de la salud y es a partir de este momento cuando se desorientan un poco. Surgen dudas como ¿cuál es el más apropiado? ¿En qué se diferencian unos y otros? Por eso, vamos a ver los distintas especialistas a los que podéis acudir y cuál será el más apropiado en vuestro caso:

  • Psiquiatra. Son médicos especialistas y con experiencia en psicoterapia y farmacología. Pueden diagnosticar y tratar a tu hijo y, además, recetarle medicamentos. ¿Estás a favor del uso de medicamentos en niños pequeños? Según tu respuesta, lo descartarás o no.
  • Psicólogo clínico. Son psicólogos con uno o varios máster o, en algunos casos, un doctorado. Todos ellos tiene formación especializada y experiencia en psicoterapia y, algunos, se especializan en tratar niños, adolescentes y sus familias. Los psicólogos, también tienen formación en psicofarmacología por lo cual pueden orientar a sus pacientes acerca de si la medicación es una buena opción o no en cada caso pero, sin embargo, no pueden recetar.
  • Gabinete psicopedagógico del colegio. Los niños pasan mucho tiempo en el colegio y, es por ello, que es el primer lugar donde pueden empezar a detectar ciertas dificultades, de aprendizaje o de conducta en el menor. Entonces, es derivado al gabinete psicopedagógico del colegio – formado por psicopedagogos- y que es válido como una primera aproximación al problema de su hijo siempre y cuando se mantenga en contacto con los padres, los profesores y los profesionales externos, si ya se han buscado.
  • Pediatra. Ante la presencia de sintomatología orgánica se puede acudir al pediatra para que descarte patología médica pero lo más probable, una vez realizada esta evaluación, es que sea el propio pediatra quien les derive a un psicólogo clínico infantojuvenil.
  • Otros. A veces, es necesario realizar interconsultas, por ejemplo, con un fonoaudiólogo si existen dificultades en el lenguaje expresivo oral o con un neurólogo infantil o neuropediatra.

Cómo elegir al psicólogo infantil adecuado

Esta es la gran pregunta que se hacen los padres. Ante todo, piensa que para encontrar al psicólogo infantil adecuado no debes buscar al más caro – ser caro como sinónimo de bueno es un mito. Tampoco busques al que más formación teórica tenga – porque lo importante es la formación práctica y sobre todo la experiencia. Debes buscar al psicólogo “de tu hijo”, aquel con el que el menor se sienta cómodo, confiado, comprendido y se haya creado una fuerte alianza terapéutica.

Y no es fácil crear una alianza terapeútica con un niño, Si el terapeuta lo ha conseguido con su hijo, no la rompa – por sus propias frustaciones, por competitividad con el otro miembro de la pareja, en caso de divorcio o por otros motivos- porque su hijo no va a confiar en ti la próxima vez. Si sigue necesitando tratamiento, se hará complicado que acceda a acudir a la consulta de un psicólogo en otra ocasión.

De cualquier manera, muévete por referencias: tu pediatra, trabajador social, amigos, compañeros u otros padres, siempre conocerán a “alguien” que una vez llevo a su hijo al psicólogo “ a tal en tal sitio” y le funcionó “muy bien”.

Al ponerse en contacto con el psicólogo, lo más normal es que este os cite para una primera entrevista con los dos padres, si puede ser. En algunos casos, esto no ocurre. De cualquier manera, pregunta al psicólogo si estaría dispuesto a recibirte, aunque fuera en una breve entrevista. La mayoría de los psicoterapeutas cobran, igualmente, este servicio. Otros lo tienen como un servicio gratuito. Si lo deseas puedes probar el de Siquia dejándonos solamente tus datos de contacto en este formulario.

Una vez en la consulta, y antes de decidir si lleva a tu hijo, comprueba varios elementos:

  • Si el psicólogo tiene expuestos uno o más títulos que le acreditan para el ejercicio de su profesión.
  • Si  puede dar tarjetas en que consten dichas titulaciones y su número de colegiado.
  • Pregunta al psicólogo cuál es su experiencia y su titulación mayor.
  • Cuánto tiempo lleva trabajando con niños y adolescentes.
  • ¿Qué ocurre si debe cancelar la cita? ¿Cuáles son las normas?
  • ¿Es posible comunicarse con el psicólogo por teléfono o whatsapp, fuera del horario de visitas?
  • En qué orientación terapéutica está especializado.
  • ¿Le importaría al psicólogo mantener sesiones con vosotros, como padres, además de con vuestro hijo?

No tengas miedo hacer todas estas preguntas. El psicólogo es una persona como vosotros pero también está muy interesado en que no exista ninguna duda acerca de su credibilidad como psicoterapeuta infantojuvenil.

 Qué tipo de terapia es más apropiada para los niños

En psicología, se pueden usar diferentes tipos de orientaciones:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC). Es útil con los niños y adolescentes deprimidos, ansiosos o con problemas para manejar el estrés. Incluye trabajo basado en estrategias de afrontamiento del estrés, aprender a relajarse, entre otras cosas.
  • Terapia psicoanalítica. Se usa con menos frecuencia en los niños pero en los niños mayores o adolescentes les ayuda a analizar en profundidad sus problemas pero no se centra en la resolución de problemas como la TCC.

Existen muchas otras orientaciones pero estas son las que más se usan con niños y adolescentes.

Por otro lado, los niños pueden hacer:

  • Terapia individual. Trabajar sólo con el psicólogo sobre el tema que le preocupa o necesita ayuda.
  • Terapia de grupo. Es una reunión de entre 6-12 niños de,aproximadamente la misma edad, cuya finalidad es la resolución es desde la resolución de problemas específicos hasta aprender habilidades sociales o para manejar la ira.
  • Terapia familiar. Puede ser útil cuando los miembros de una familia discuten frecuentemente o están enfrentados o porque el niño presenta trastornos de conducta. Además, también se les muestra a los padres como restablecer su papel como figuras de autoridad. 

Cómo es una primera sesión con un psicólogo infantil

Si te preocupa que tu hijo pueda sentirse mal cuando le diga que va a acudir a un psicólogo, explícale claramente la razón por la que es necesario acudir a la consulta.

Dile, con palabras entendibles, que van a un “médico” que no le va a pinchar ni le va a hacer ningún examen físico. Es un “médico” que habla, ríe y juega con los niños pero, también, con sus papás para ayudarles a resolver sus problemas, para que se sientan mejor.

También es importante que los niños, sobre todo los adolescentes, sepan que todo lo digan al terapeuta es confidencial, secreto y no lo puede explicar a nadie, incluidos a los papás o a otros “médicos” sin su permiso a excepción de que tengan ideas relacionadas con el suicidio, con hacerse daño a sí mismo o a otros.

Dar a los niños esta información antes de la primera visita puede ayudar a evitar que se tranquilice respecto a que toda la familia va a trabajar también sobre el problema.

¿Afectará a nuestra familia el hecho de acudir al psicólogo?

Muestrate dispuesto a ofrecer apoyo sin juzgarlo. Compra muchos kilos de paciencia ya que muchos niños son incapaces de verbalizar sus emociones y miedos, por lo cual puede costarle mucho entrar en la terapia.

Intenta reservar un espacio de tiempo diario para hablar con tu hijo  de aquello que le preocupa, con la tv apagada, el móvil silenciado y el contestador del teléfono activado. De esta manera tu hijo sabrá que es tu prioridad.

Para comunicarte con tu hijo de forma abierta y sincera, puedes seguir estas pautas.

  • Habla con tu hijo abierta y frecuentemente.
  • Muestra afecto con tu hijo, sobre todo en los momentos difíciles.
  • Atiende las necesidades emocionales y físicas de tu hijo, siendo un ejemplo.
  • Busca el apoyo de los profesores de tus hijos, de tu pediatra y de otros familiares.
  • Haz reuniones familiares frecuentes con actividades divertidas o permítele que traiga a amigos.
  • A pesar del problema de tu hijo, no puedes dejar de establecer límites para los comportamientos inapropiados y, para ello, debes pedir al terapeuta estrategias de ayuda.
  • Mantén reuniones frecuentes con el psicólogo de tu hijo.
  • Ten una actitud abierta hacia lo que dice tu hijo o el terapeuta.
  • Respeta la relación existente entre tu hijo y el terapeuta, especialmente si ésta es buena. Si sientes dicha relación como amenazante, coméntalo con el psicólogo. Piensa que no es nada de lo que debas avergonzarte y tu hijo puede salir muy beneficiado.

Cuanto antes reconozcas los problemas del menor y busqued ayuda, antes conseguirá tu hijo/a atravesar los momentos difíciles y recuperar su bienestar tanto físico como emocional.

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Sobre la autora de este artículo

Dolors Mas Delblanch psicologa siquia 150x150 Consecuencias de un accidente de tráficoMaría Dolors Mas es psicóloga en Barcelona con Nº Colegiada 17222. Sus especialidades son la ansiedad, la depresión y el TDAH. Puedes dejarle tu consulta y resolver tus inquietudes a través de este enlace.
 Consecuencias de un accidente de tráfico

One Response
  1. ana 22 enero, 2017 / Responder

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