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Mente de principiante ¿se puede volver a pensar como un niño?

mente de principianteNecesitamos estimular nuestro presente para crear nuevas estrategias. Un niño evoluciona a una velocidad vertiginosa y, en gran medida, es por su mente de principiante. Están aprendiendo de manera continua, enfrentándose con inocencia a cada nueva experiencia. Esto genera emociones, sensaciones, conceptos y el insight mágico de la relación de ideas.

A medida que crecemos contamos con la seguridad de lo conocido. La estabilidad que nos da poder predecir lo que sucede o sucederá en base al pasado nos mata las oportunidades, nos limita el abanico de experiencias y, en muchas ocasiones, supone una trampa paradójica ya que, en lugar de facilitar la vida, nos la limita.

Uno de las claves del mindfulness es la confianza en el presente, que es lo único certero con lo que contamos. Solo vivimos plenamente en gerundio, mientras estamos viviendo hay vida real, lo del pasado son recuerdos encajados en nuestro patrón mental de pensamiento, así como el futuro lo encajamos con nuestras esperanzas y miedos.

Nacemos con la habilidad perfecta para disfrutar y sufrir el mundo con la naturalidad lógica que da el pasar del segundero, sin tratar de adelantarlo o frenarlo, simplemente siendo. Cuando nacemos “somos” continuamente, no pretendemos parecer nada y mucho menos nos parece, vivimos en una continua mente de principiante.

Las expectativas se rompen cuando dejamos de estimular nuestro día a día con experiencias nuevas. En muchas ocasiones, porque todas las nuevas experiencias las vivimos en piloto automático, actuando sin prestar atención a lo que hacemos y contaminándolo entonces de emociones que hacen que anclemos u olvidemos con insultante indiferencia regalos que nos da vivir plenamente cualquier experiencia que nos presenta la vida.

Un niño nunca olvida vivir. Nosotros, llegados a este punto, necesitamos recordarlo, bajarnos de esta vorágine insaciable del “tener que” para hacer, estar y “ser”.

Se nota una gran diferencia entre los que experimentan y mantienen la inocencia de la mente de principiante y los que sufren el ritmo de la sociedad.

No es necesario cambiar grandes cosas, principalmente es cambiar la actitud. A los que hacen esto se los distingue con facilidad, simplemente su vida merece la pena.

Cada vez que hacemos algo por primera vez podemos elegir si lo hacemos con la “mente abierta” sin miedo a que lo que vivamos nos cambie, porque por mucho que te dejes impregnar por lo que sucede tú siempre serás tú, simplemente con más contenido y experiencia de lo que tenías antes.

Atrévete a experimentar cosas nuevas, a comer cosas nuevas, a viajar, a conocer culturas y personas, pero mantén la imagen de un bebé en tu mente. Recuerda cómo se enfrentaría el a esa situación; así lograras descubrir que la ignorancia solo es una oportunidad y que la inocencia es la magia del presente que permite aparcar tus prejuicios para sentir y llenar tu vida de vitalidad.

¿Cómo se hace esto? Es simple. Provoca situaciones que estimulen cualquiera de tus sentidos y experiméntalo sin prestar atención a tu contenido mental, independientemente de que te venga a la mente algún juicio de valor. Obsérvalo y vuelve a actuar como si no estuviese teniendo ese pensamiento y así pronto llegaras a vivir plenamente la mente de principiante.

Entrenar esta actitud, nos ayuda a centrarnos en el aquí y el ahora.

¿Quieres ayuda para ejercitar tu “mente de principante”. Deja tu contacto y te ayudamos.

Sobre la autora de este artículo

La violencia: ¿una cuestión de género?Lorena Sahagun Flores es psicóloga de Valladolid con nº de colegiado 3211. Es especialista en terapia de aceptación y compromiso y en mindfulnes y se ha formado específicamente en el tratamiento de la violencia de género. Puedes contactar con ella para más información o para concertar una visita.

La violencia: ¿una cuestión de género?

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