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Mindfulness y el sexo

mindfull sex

El mindfulness esta presente en cualquier ámbito de nuestra vida.

En esta ocasión vamos a dedicar el articulo al ámbito sexual y a los problemas que nos encontramos en pareja.

Debemos ser conscientes de que a la hora de mantener una relación sexual, más allá de lo idílico que vemos en las escenas románticas de las películas, nos encontramos con dificultades que nos condicionan. Entre ellas, la propia influencia de las películas, que crean expectativas que pueden suponer unas “metas” u “obligaciones” que nos alejan del momento presente.

Contamos con otros estresores que nos acompañan a la cama, inculcados de forma cultural. Muchas veces por el machismo, influyéndonos de forma inconsciente “exigiendo” a los hombres ciertos comportamientos y a las mujeres otros.

En el caso de las mujeres, son varios los factores que hacen que nuestra mente se aleje del momentos presente, de la atención plena a las sensaciones del momento. Pueden ser diferentes complejos que nos enganchan mentalmente sin dejar que experimentemos u otro tipo de preocupaciones relacionadas con lo que la otra persona este pensando.

En cuanto a la mente de los hombres, por lo general más entrenados en el arte de ocuparse en lugar de preocuparse, hay menos problemas. Debido a la práctica de mindfulness sin ni siquiera ser conscientes de que dominan la técnica, pero en el momento que algo consigue desencadenar en ellos un condicionamiento, normalmente relacionado con un fracaso anterior o con la ansiedad de sentirse obligados a “cumplir”. Por eso, también ellos dejan que su mente se enganche a este tipo de sensaciones que acaban siendo las verdaderas protagonistas de las relaciones sexuales.

Cuando sucede esto, lejos de superarse rápidamente, basarse en ello hace que cada vez el problema sea mayor y se generalice. Ocurre que la próxima vez que se encuentren en esa situación o cualquier estímulo, en principio neutral, desencadene un pensamiento al respecto. Se encontrarán con que su mente vuelve a recordarles aquel fracaso, propiciando uno más.

Para muchas personas es frustrante descubrir que a solas no presentan ningún problema para llegar al orgasmo, esto es un claro indicador de que la clave de los problemas sexuales en pareja son debidos a la escasez de atención al momento presente, ya que si los problemas suceden en todas las circunstancias, lo más probable es que se deba a alguna causa orgánica por lo que debemos solicitar ayuda a un médico.

La actitud de las personas al masturbarse a solas sin ningún estresor que los condicione, es un claro ejemplo de la práctica de mindfulness, la mente también oscila en diferentes pensamientos, puede llevarte al pasado o al futuro, a tus complejos o prejuicios, pero decides volver experimentando las sensaciones físicas que están sucediendo aquí y ahora y esa actitud es la que te lleva a culminar el acto sexual.

De todas formas ante cualquier problema persistente es recomendable acudir al médico para descartar cualquier problema fisiológico que justificase lo que sucede.

Normalmente los seres humanos funcionamos por condicionamiento. Lo que significa que ante un determinado estímulo reaccionamos en base a nuestra experiencia pasada, independientemente de cual fuera el motivo que hizo que empezase a haber problemas lo que lo mantiene posiblemente se deba a que la mente se fusiona o engancha a pensamientos que nos predisponen a focalizar la atención en la incontrolabilidad de los fluidos sexuales, la dificultad para mantener la erección, llegar al orgasmo, prejuicios o complejos…

En caso de que percibas que esto funciona así, te recomiendo centrar la atención de nuevo en las sensaciones que estén sucediendo en ese momentos. Supone mucho entrenamiento poder elegir dónde focalizar la atención, ya que la mente suele tener el poder de arrastranos hacia otros pensamientos, enganchándonos sin dejarnos vivir el momento actual, es como si funcionasemos en “piloto automático”.

Para lograr focalizar la atención en las sensaciones físicas se requiere mucho entrenamiento, pero es un trabajo simple, centrando tu atención en cualquier otra sensación que estés percibiendo en ese momento.

Son muchos los consejos que podemos encontrar que nos llevan a experimentar con los cinco sentidos. Todo lo que nos pueda ayudar a retomar la atención en lo que está sucediendo es una buena alternativa. música, velas, geles que provocan diferentes sensaciones térmicas, chocolate,… Y, principalmente, vivir cada momento sin juzgar cada caricia, sin mayor fin que disfrutarla mientras dure. El simple deleite de todas las sensaciones que cada momento aporta, encontrándote con el orgasmo como un regalo inesperado.

Si te identificas con lo anterior, mi consejo es que empieces a observar cómo reacciona tu cuerpo ante esa situación, dónde se va tu mente, si eres capaz de centrarte de nuevo o te bloqueas.

También puedes entrenar en situaciones cotidianas para tener cada vez un mayor control a la hora de focalizar la atención cuando lo necesites.

Funcionamos de la misma forma, la mente se va a pensar en otras cosas en cualquier momento, eso es totalmente normal. La estrategia consiste en tener el control de volver cuanto antes a lo que esta sucediendo. Por ejemplo, en la ducha, mientras comemos, bebemos,…

He intentado resumirte y darte algunas pautas de una técnica que resulta bastante efectiva para el trabajo del distanciamiento con los eventos privados (pensamientos, sentimientos, etc.). A partir de aquí todo es experimentar y poner en práctica las estrategias de las que puedes encontrar más información en este artículo con ejercicios de mindfulness o en mi consulta. La técnica se denomina mindfulness o aplicado a las relaciones sexuales Mindful Sex.

Sobre la autora de este artículo

La violencia: ¿una cuestión de género?Lorena Sahagun Flores es psicóloga de Valladolid con nº de colegiado 3211. Es especialista en terapia de aceptación y compromiso y en mindfulnes y se ha formado específicamente en el tratamiento de la violencia de género. Puedes contactar con ella para más información o para concertar una visita.

La violencia: ¿una cuestión de género?

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