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Bugchasing, contagiarse de VIH por ¿placer?

¿Qué es el Bugchasing? Se trata de un término todavía desconocido por una buena parte de la sociedad que hace referencia a una práctica sexual relativamente reciente. Consiste en tener relaciones sexuales con individuos seropositivos con la intención o bien de contraer el virus o bien de excitarse a la hora de correr el riesgo como tal. Dicha práctica también es conocida como “la caza del bicho” de ahí su nombre Bugchasing en inglés.

Generalmente tanto el portador de la enfermad como la persona que va a ser infectada no se conocen y contactan por la red a través de chats llegando incluso a organizar orgías multitudinarias para practicar este tipo de actividad.

Las motivaciones que llevan a los que realizan estas prácticas sexuales de riesgo a ejecutarlas son varias. “El bugchasing tiene detrás un deseo de aventura, una búsqueda de motivación extra. Vendría a ser algo así como los deportes extremos, detrás de ello suele haber un tipo de personalidad: el buscador de sensaciones”, afirma Silvia Catalán, sexóloga y colaboradora de Siquia. Muchos buscan el puro morbo y la excitación pero otros poseen motivaciones como contraer VIH para no tener que preocuparse de contraerlo después, tener más posibilidades de acceder a ayudas sociales o formar parte de una comunidad.

 ¿Tiene alguna relación la práctica del bugchasing con la educación en sexualidad?

bugchasing2-600x950Se observa relación entre los practicantes del bugchasing de falta de educación y conciencia sexual. Detrás de esta idea subyace el hecho de no poder disfrutar del sexo si es necesario el uso de preservativo, idea totalmente errónea ya que debemos entender que el sexo más mucho más allá de la penetración y podemos tener grandes sensaciones sin tener que ponernos en riesgo.

Poco a poco las investigaciones sobre este tipo de enfermedades de transmisión sexual han avanzado y cada vez sus tratamientos son más eficaces. Según nos cuenta Silvia Catalán este hecho ha provocado que se le haya perdido el “respeto”en muchos sectores a estas enfermedades ya que se considera que no tienen consecuencias negativas más allá de tener que tomar medicación de por vida. Como posible solución a esta falta de información, las personas que se plantean llevar a cabo este tipo de prácticas deberían hablar con personas infectadas y caer en la cuenta de lo que es realmente vivir con esta enfermedad. Asimismo es recomendable consultar a un sexólogo sobre la necesidad de buscar este tipo de emociones con el sexo.

Muchos ven en estas prácticas sexuales un problema para la salud pública. “Cuanta más gente infectada, más gente puede ser portador de forma potencial así que es un peligro que debería trabajarse conjuntamente desde el ámbito sanitario”, considera nuestra sexóloga. Es por ello que desde los gobiernos deberían plantearse una serie de campañas de concienciación debido al surgimiento y crecimiento de estas actividades que podrían llegar a suponer un grave problema. 

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