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El primer año del Proyecto Casa Verde concluye con 64 madres y niños con trastornos mentales atendidos

Fundación Manantial impulsa el proyecto, junto con Obra Social Caja Madrid

El Proyecto Casa Verde, impulsado por Fundación Manantial con el apoyo de Obra Social Caja Madrid, ha realizado 64 atenciones a niños y madres con enfermedad mental durante su primer año de vida, según se desprende de la Memorial Anual, que se presentó la semana pasada en el Hospital Infanta Leonor de Madrid.

De esas 64 atenciones, 34 son usuarios directos, esto es, mujeres embarazadas, díada madre-bebe y niños de hasta 5 años. Los 29 usuarios indirectos, por su parte, se corresponden con madres y padres o cualquier familiar que intervenga en el cuidado de los niños, ha informado la Fundación.

“Más allá de las cifras nuestro objetivo es que los niños tengan una infancia y que las madres puedan aprender a disfrutar de sus bebés”, ha señalado la psicóloga clínica y directora de Casa Verde Raquel del Amo.

Los 27 niños tratados en el proyecto no presentan ninguna patología mental, pero sí se han apreciado una serie de síntomas -depresión, aislamiento, problemas de desarrollo-, que tratados a tiempo “pueden evitar futuras alteraciones en el desarrollo de los pequeños”, ha explicado.

“La mayoría de las madres se mostraban demasiado rígidas o asustadas al tratar con su bebé”, ha señalado la directora del proyecto, quien ha añadido, además, que en el cuadro clínico se observan síntomas de ansiedad, depresión y trastornos adaptativos.

Para Del Amo, “no es una cuestión de la gravedad del trastorno sino de la incapacidad que supone esa enfermedad para relacionarse con el bebé”. En palabras de la directora, “una madre con agorafobia, aparentemente un trastorno menor, no puede llevar a su hijo al parque por ejemplo por lo tanto necesita apoyos”.

Por ello, uno de los puntos más destacados del proyecto es el estímulo cognitivo. “Muchos de los niños no sostenían la cabeza o no balbuceaban, algo que preocupaba mucho a sus madres”, ha precisado.

En ese sentido, se han desarrollado intervenciones de estimulación precoz y programas de ocio y tiempo libre. “No hay muchos sitios donde una madre pueda ir con su bebé, por eso en Casa Verde hemos pensado una serie de actividades y talleres para que puedan divertirse sin ningún objetivo más que pasarlo bien”, ha indicado.

“La evolución de los niños es espectacular”

Asimismo, los trabajadores de Casa Verde intentan ofrecer un apoyo constante y adaptarse a las necesidades de las madres. “No se trata de horarios sino de estar disponible en momentos como el baño del niño o acompañarles al pediatra”, ha dicho.

Después de un año en Casa Verde, “la evolución de los niños es espectacular”, ha revelado Del Amo, quien también se ha felicitado por el nacimiento de cinco niños durante este período. Gracias a Casa Verde “las madres que padecen un trastorno mental tienen un lugar donde ir”, ha apostillado.

El perfil socio-demográfico de las madres que participan en el proyecto es el de una mujer cercana a los 30 años, con bajos recursos económicos, separada o sola. Destaca que el 47 por ciento de los usuarios son población inmigrante, sobre todo procedente de Marruecos, Ecuador y Perú, con escaso apoyo social y en ocasiones con dificultades con el idioma.

En lo referente a la custodia de los niños, en un 63 por ciento de los casos pertenece a ambos padres, mientras que un 33 por ciento a las madres y un 3 por ciento al padre. “Quizá ese 33 por ciento de niños que permanecen bajo la custodia de la madre sea la población más vulnerable”, ha reconocido Raquel.

Por su parte, el presidente del Patronato de Fundación Manantial, Francisco Sardina, ha comentado que Casa Verde es el único programa de estas características en Europa, pero “el peso económico no lo puede soportar una entidad sola”. “Necesitamos que el programa tenga proyección y continuidad”, ha aseverado.

Asimismo, psicólogos de la Universidad Pontificia de Comillas están realizando una evaluación del proyecto para determinar la eficacia de las intervenciones. Aún no hay resultados pero los datos son optimistas al observar cómo entran las madres en Casa Verde y cómo se van. “La evolución es muy positiva”, ha comentado Juan Pedro Núñez, psicólogo de la Universidad.

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