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Cómo ser un buen paciente: 10 consejos para aprovechar al máximo la terapia

Psicólogos online

Hemos hablado muy a menudo de cómo un psicólogo puede mejorar su relación con el paciente. A los profesionales se nos imparten cursos y especializaciones destinadas a dar una mejor atención al paciente y a optimizar las sesiones para poder ser más eficientes y eficaces. Aprendemos a empatizar con el paciente, comprenderlo, ayudarle y acompañarle.

Pero, ¿quién nos enseña a ser buenos pacientes?

El éxito de una terapia no es sólo responsabilidad del profesional, el paciente tiene una responsabilidad activa en el proceso y debe tener en cuenta el siguiente decálogo.

1. Confía en el psicólogo

El psicólogo es una guía de ayuda. Es una persona que va a mirar por tu salud mental y emocional, que está ahí para ayudarte. No te dejes llevar por el “no creo en los psicólogos”. Si bien es cierto que a muchas personas no les funciona la terapia, no siempre es culpa del psicólogo, muy a menudo la responsabilidad es compartida.

Para que nos entendamos, para dos personas diferentes con un dolor de cabeza, a una le puede ir muy bien tomarse ibuprofenos y para la otra no sólo no le va bien, sino que se pone peor. ¿Es culpa del ibuprofeno? A nadie en su sano juicio le he oído decir jamás “no creo en el ibuprofeno”. Simplemente puede ser que la segunda persona se tomara el ibuprofeno en ayunas, cosa que puede afectar al estómago. O que sea alérgica. O mil millones de circunstancias más.

No pierdes nada por probarlo, igual que a muchas personas no les ha funcionado, a muchas otras les ha ido muy bien, ¿por qué no intentarlo con la mente abierta?

2. Si no puedes ir a la visita pactada, avisa con antelación

Todos tenemos una reunión de última hora, o un niño que se pone malo y al que solo nosotros podemos ir a buscar al cole. Pero salvo estas circunstancias extraordinarias intenta no avisar a última hora de que no vas a poder acudir a la cita acordada.

Sé respetuoso con el tiempo del profesional, no pasa nada por cambiar una visita con tiempo, pero no es agradable que el paciente te la cambie en el último minuto o que no aparezca por la puerta. Da muy mala imagen.

Psicólogos online3. Sé discreto, lo que pasa en consulta, se queda en consulta

Está claro que el psicólogo se debe a la ética y al secreto profesional. Pero tu también deberías hacerlo. No solo de lo que pasa en consulta, sino de lo que pasa mientras esperas, por ejemplo, en la sala de espera.

El mundo es un pañuelo y no es extraño que personas que se conocen coincidan en una sala de espera de un psicólogo, si es el caso, sé discreto, no expliques que has visto a Fulano o a Mengano por ahí.

4. Pregunta todo lo que no entiendas

Eres un paciente. Pero también un cliente, pagas por un servicio y debes exigir que sea de calidad. Para ello lo mejor es que no te cortes y que preguntes todo aquello que no entiendas.

Si no comprendes porqué el psicólogo te da determinado ejercicio para hacer en casa, o por qué ha usado determinada técnica en la consulta, o no entiendes hacia dónde está yendo la terapia, tu obligación es pedir explicaciones. Entender el tratamiento es el primer paso para la curación.

5. Déjate llevar por tus emociones

Si tienes ganas de llorar, llora. No te reprimas, el espacio de consulta es tu espacio de liberación. Ahí puedes ser quien tú quieras ser, no tengas miedo, que no te sepa mal por la persona que tienes delante.

Los psicólogos estamos entrenados para lidiar con las expresiones emocionales ajenas, e incluso es beneficioso para la terapia que el paciente, a veces, se descontrole emocionalmente.

Psicólogos online6. Sé sincero, un psicólogo no es una figura de autoridad moral

No tiene ningún sentido que le mientas a tu psicólogo. Por supuesto, eres libre de hacerlo, pero eso sólo va a hacer que la terapia no se desarrolle todo lo bien que podría.

Lógicamente no se trata de explicarle todas tus intimidades, puedes guardarte todo lo que quieras, pero no mientas. Si has tenido una amante y el psicólogo te lo pregunta, no respondas que no. El psicólogo no está ahí para juzgarte ni para hacer evaluaciones morales, el psicólogo está ahí para ayudarte a comprenderte mejor.

7. Aprovecha las sesiones para lo que realmente necesitas

Es muy habitual sentirse tan a gusto con el terapeuta que el paciente empieza a hablar sobre cosas que no tienen mucho que ver con lo que realmente le lleva a consulta. Por lo general, el psicólogo redirigirá la conversación para llevarla a un punto terapéutico, pero debes ser colaborador con él, al final el que decide lo que vas a decir eres tú.

8. No esperes milagros

Los milagros no existen, y en consulta psicológica tampoco. No vayas al psicólogo esperando que tu vida vaya a dar un vuelco de 180º de la noche a la mañana. Por desgracia los psicólogos no tenemos una varita mágica que nos ayude a conseguir eso.

La terapia se va construyendo poco a poco, y todo tiene su ritmo. No tengas prisa, no quieras avanzar, sé paciente. Evalúa en cada momento el punto de la terapia en el que estás, puedes preguntarle a tu psicólogo y él te indicará.

9. Si crees que ya has solucionado el problema, díselo

Por lo general, cuando empiezas la terapia debes marcarte unos objetivos terapéuticos. El psicólogo te ayudará a definirlos y a trabajarlos a lo largo de las sesiones. Puede ser que llegue un momento en el que tu creas que ya has alcanzado esos objetivos o que, sencillamente “te encuentras mejor”.

No abandones, no te vayas a la francesa. Habla con tu psicólogo, explícale que te encuentras mejor y que crees que la terapia debe acabar. Tan importante es empezar bien, como acabar bien la terapia, si hacéis un buen cierre de las sesiones, el psicólogo podrá darte indicaciones claras y concretas para ir trabajando en tu día a día y conseguir mantener las recaídas a raya.

10. Sé proactivo, la terapia es un proceso

Como decía antes, el psicólogo no tiene una varita mágica. Ni es capaz de adivinar tus pensamientos. Si crees que hay algo importante que deba saber, díselo, explícaselo con detalle. No esperes que el psicólogo haga el 100% del trabajo en las sesiones.

De la misma manera, contempla la posibilidad de hacer tareas en casa. No se trata de deberes, como si fuera la escuela, se trata de ir poniendo en práctica algunos consejos y actividades que te irá recomendando el psicólogo. Es importante que seas proactivo en esto y que te impliques, el éxito de la terapia depende en gran parte de ti.

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