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Psicología clínica en el tratamiento del trastorno por dolor

trastorno dolor psicologoEl trastorno por dolor se caracteriza por la presencia de sintomatología esencialmente de dolor en una o más partes del cuerpo, que constituye el aspecto central de la sintomatología clínica y que alcanza un nivel de gravedad suficiente como para justificar atención clínica.

Beecher (1956) llegó a indicar que la intensidad del sufrimiento está determinada por lo que el dolor significa para el paciente, y que la extensión de la herida sólo tiene una ligera relación con la experiencia de dolor, describiendo el dolor como una experiencia bidimensional compuesta por un estímulo sensorial y un componente emocional. Melzack (1972) enumeró variables individuales que influyen en la experiencia del dolor como la ansiedad, la depresión, la sugestión, el condicionamiento anterior, la atención, la evaluación y el aprendizaje cultural. En DSM-III-R como dolor somatoforme, cambia  a partir del DSM-IV a trastorno por dolor (Keefe, 1982, “dolor crónico”).

Respecto a su epidemiología y curso: es el trastorno más prevalente de los somatomorfos en el contexto clínico, el que genera más bajas laborales y uso de fármacos. Los dolores más frecuentes son: pélvico, abdominal, cefaleas, facial y precordial. Es más frecuente en mujeres.  Un factor determinante para la recuperación es que la persona no centralice su vida alrededor del dolor.

El trastorno del dolor ¿por qué se da?

 Algunos factores asociados son:

  • trauma físico reciente.
  • haber empezado a trabajar muy joven y con trabajos físicos duros.
  • individuos adictos al trabajo.
  • características alexitímicas.

Se debe diferenciar de:

  • Trastorno de somatización: requiere varios síntomas además de dolor y una duración de varios años.
  • Dispareunia: se limita a dolores durante el coito.
  • Trastorno de conversión: por definición, este trastorno no se limita sólo al dolor.
  • Dolor en otros trastornos mentales: el dolor es un síntoma asociado a trastornos como depresión, ansiedad o trastornos psicóticos. Debe considerarse el diagnóstico adicional de trastorno por dolor si el dolor es el centro atención clínica independiente que provoca su malestar o deterioro clínicamente significativo o excede al que habitualmente se observa en otro trastorno mental.
  • Simulación y trastornos facticios: el dolor puede fingirse o producirse intencionalmente.

La valoración del Psicólogo Clínico debe incluir los siguientes aspectos:

  • Impacto de la enfermedad física sobre el estado mental y la calidad de vida del paciente y de su familia.
  • Repercusiones psicológicas de los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos.
  • Problemas psicológicos que interfieran o puedan interferir con la evolución y el tratamiento  de las diversas enfermedades médicas, tanto en los procesos agudos como en los de  larga duración y en las enfermedades crónicas.

Tratamiento del dolor crónico con la ayuda de un psicólogo

El terapeuta al enfrentarse al paciente con dolor lo primero que ha de hacer es valorar si el dolor es crónico o agudo para diseñar un planteamiento terapéutico lo más ajustado posible.

Desde un modelo biopsicosocial, se entiende que en el tratamiento de los pacientes con dolor es fundamental que exista una asistencia médica multidisciplinar (farmacológica, médica y psicológica),ya que no es sólo la sintomatología de su(s) patología(s) lo que afecta su calidad de vida.

Siendo imprescindible la atención a variables psicológicas en el tratamiento global del paciente, las Unidades del Dolor son esenciales para tratar con la gran carga emocional presente en muchas ocasiones, a veces tan limitante como la propia enfermedad.

Las intervenciones psicoterapéuticas más eficaces dentro del ámbito de los profesionales de salud mental se centran en ayudar a elaborar la vivencia del dolor y facilitar la expresión y regulación emocional, teniendo en cuenta que las reacciones emocionales pueden potenciar el sufrimiento asociado al dolor.

Es necesario minimizar el impacto potencialmente devastador en todos los aspectos vitales de la persona que lo sufre: social (aislamiento), laboral (sentimiento de inutilidad y problemas económicos) y familiar (dificultad para cumplir las expectativas, alto nivel de estrés, deterioro de la convivencia), y ayudar a que pueda construir una concepción del mundo menos amenazante y angustiante, más soportable.

Si bien el planteamiento psicoterapéutico  tiene que ajustarse en función de si el contexto de intervención es durante un ingreso o extrahospitalario, el Psicólogo Clínico puede desempeñar las siguientes funciones específicas:

  • Asesoramiento especializado: actividades preventivas y de promoción de la salud, cómo transmitir malas noticias, etc.
  • Habilidades y estrategias de comunicación específicas con los enfermos físicos y  sus cuidadores.
  • žApoyo psicológico en crisis.
  • Afrontamiento de la enfermedad, y salud.
  • Manejo del dolor y otros síntomas físicos.
  • Hospitalización y procedimientos médicos estresantes.
  • Intervenciones psicológicas con enfermos neurológicos y neuroquirúrgicos.
  • Problemas psicológicos derivados de, o  asociados a, enfermedades físicas.
  • Asesoramiento familiar: alto nivel de estrés familiar, dificultades de pareja, apoyo psicológico a familiares de  pacientes hospitalizados.
  • Psicooncología.
  • Enfermedades crónicas, procesos de larga duración y enfermedades terminales.
  • Duelo.

Una herramienta terapeútica que puede emplearse en el tratamiento es encontrar la metáfora espontánea del paciente relacionada con el dolor.

o   Araoz y col. (1998) proponen trabajar con relajación además de trabajar con la metáfora del dolor que surge del paciente, es eficaz en estos casos. La metáfora es utilizada como agente de cambio.

o   Para Robles (1990) las metáforas son la expresión del inconsciente, ofreciendo una representación simbólica de la situación. De este modo tenemos acceso a una perspectiva más completa, aumentando la probabilidad de producir nuevas alternativas para encontrar una solución.

Se puede trabajar a partir de la metáfora del paciente animando a que la vaya transformando en otras más beneficiosas. Se puede vincular la metáfora positiva al alivio y desaparición del dolor, en la medida que se pueda (asegurarnos previamente que se ha consultado a un especialista médico).

Por otro lado, una herramienta terapéutica muy valiosa es el Mindfulness: facilita el manejo de la activación fisiológica y el nivel de tensión relacionada con el dolor. La atención plena enseña a las personas a observar su dolor y sentir curiosidad por él, en lugar de dejarse inundar por pensamientos de no soportar la situación. El acto de prestar atención puede ayudar a que el dolor se integrarse en la experiencia vital, enseña a las personas a dejar de lado las metas y expectativasy ayuda a plantear la mejor forma posible de llegar a un compromiso con nuestro dolor. En definitiva, ayuda a las personas a relacionarse con el dolor de una manera diferente.

Sobre la autora de este artículo

Vicky Sánchez - Psicólogos Online

Mª Victoria Sánchez es Psicóloga Especialista en Psicología Clínica y coordinadora del grupo de trabajo de psicología clínica del Aula Joven del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Colegiada con el número 20228, está especializada, además, en acompañamiento terapéutico en el trastorno mental grave, así como en gerontopsiquiatría y rehabilitación cognitiva.

Vicky Sánchez - Psicólogos Online

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