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Divorcio: cómo explicarlo y hacerlo más fácil cuando se tienen hijos

divorcio explicar hijosToda ruptura de pareja genera dolor y pérdida que para unos se manifestará como una frustración del proyecto de vida en común que se tenía. Para otros, sin embargo, significa el alejamiento impuesto de un ser querido o la soledad o la añoranza de una realidad que ya no existe.

No obstante, para todos, es el momento en que las emociones están a flor de piel y son los padres, ambos, los responsables de encauzarlas debidamente y, sobre todo, de alejar a sus hijos, los hijos de ambos, de las emociones negativas (enfado, rabia, hostilidad) que afloran entre la pareja rota.

La separación es el momento de no sólo sentir, sino también de ser conscientes de la mayor realidad que conlleva cualquier divorcio: quienes se divorcian son los padres, no los hijos. La pareja queda disuelta al disolverse el vínculo conyugal pero estarán eternamente unidos por el vínculo de parentalidad que les hace a ambos, madre y padre, padres de sus hijos, nacidos siendo pareja y ahora es, precisamente, cuando más les necesitan.

Es, por todo ello, que nos vamos a plantear una serie de preguntas que surgen en el momento del divorcio con respecto a los hijos menores e intentaremos solucionar las posibles dudas:

Nos vamos a divorciar ¿qué debemos saber por el bien de nuestros hijos?

De lo primero que se dan cuenta los niños es que ya no gozan del contacto simultáneo con ambos padres y deben acostumbrarse a otro “ritmo” de vida: dos casas, todo duplicado… y, si bien algunos niños muy pequeños lo pueden ver como una ventaja “¡fíjate! Ahora tengo el doble de regalos”, conforme van creciendo se dan cuenta que, en realidad, es un inconveniente y preferirían ser como sus amigos “que viven todos juntos en una casa”.

Aún así, es muy importante que no exista discrepancia entre ambos padres en cuanto a hábitos, rutinas de estudio, comidas, sueño y, cuanto antes ocurra la acomodación a la nueva situación, siempre que sea posible este diálogo entre la expareja, antes los hijos asumirán la situación.

¿Qué reacciones pueden tener mis hijos?

Existen una serie de emociones y reacciones normales en los niños tras el divorcio o bien a lo largo del proceso del mismo, especialmente si es contencioso, hasta que pueden superar la tristeza y el dolor y adaptarse a la nueva situación:

  • Negación: Los niños niegan el divorcio porque creen que así pueden volver a unir a sus padres ya que se autoculpan y consideran que el divorcio es debido a “aquel día que se portaron mal” o “ese día que no hicieron caso a mamá/papá” lo cual, obviamente, es una creencia distorsionada. Entonces, la reconciliación dependería sólo de su deseo, que es otra creencia distorsionada. Diles la verdad y, ante todo, no culpes al otro miembro de la pareja del divorcio porque sólo empeora la situación. El cambio que se produce en los niños es difícil, doloroso, pero deben enfrentarse al mismo con tu ayuda porque así también te ayudas a ti mismo.
  • Enfado: Los niños se enfadan con ambos padres, con sus hermanos y consigo mismos. Los niños – especialmente los adolescentes – tienden a ser agresivos, mientras que las niñas tienden a aislarse. La mejor manera de enfrentarse a este enfado es desviándolo a otras actividades como deportes y juegos interactivos. Pensemos que el enfado es una emoción que se despierta en circunstancias como las de un divorcio pero puedes aprovechar la oportunidad para enseñarle a tu hijo a tratarlo de forma apropiada y a convertirlo en una emoción positiva.
  • Depresión: Los niños pueden experimentar episodios de llanto o sentirse excesivamente cansados o aislados, lo cual es debido a que la situación que ocurre a su alrededor está fuera de su control. Si la tristeza es severa y prolongada, requerirá ayuda profesional. En ese caso, en Siquia te podemos ayudar. Identifica los sentimientos (tristeza, enfado, resentimiento,… A veces no son capaces de distinguirlos porque están muy confusos) y dialogad, ambos padres, con vuestros hijos, en la manera correspondiente a la edad que tienen.

No les digáis que no está bien estar tristes, al contrario. Piensa que, al pasar el tiempo e ir aceptando el divorcio, este sentimiento – si no es patológico – disminuirá.

  • Aceptación: es la etapa final de la anterior aunque se pueden requerir varios años para alcanzarla y solamente después de que se haya luchado y se hayan enfrentado las demás etapas.

A pesar de que no forman parte habitual de este “duelo” por la pérdida de un vínculo tan importante en la vida de unos niños como son ambos padres juntos en una misma casa y felices, hay otros sentimientos y comportamientos “normales” en esta misma etapa:

  • Miedo: Los niños se preocupan por quién les va a cuidar ahora, qué pasará si un día alguno o ambos progenitores les dejan de querer e, incluso, qué pasaría si, algún día uno o ambos padres deciden irse a vivir a otro sitio o se mueren. Por tanto, es más bien un miedo al abandono emocional. En este período, la mente de los niños es una máquina de fabricar pesadillas – a cuál más horrible – déjales que las expliquen, cálmalos y ayuda a retirar estos miedos.
  • Regresión: Para los niños puede ser difícil ajustarse a la pérdida y a los cambios, lo cual puede provocar la vuelta a patrones anteriores de comportamiento como enuresis, chuparse el dedo… Te está diciendo que le cuesta adaptarse, no se arregla con un castigo, requiere paciencia, tiempo y ánimo aunque si persiste durante mucho tiempo, aconsejamos que busquéis ayuda profesional.
  • Insomnio: La ansiedad asociada al proceso de divorcio y, demasiadas veces al conflicto, impiden relajarse a los niños. Suele funcionar mantener una pauta de higiene del sueño. Piensa que, para tus hijos, su mundo habitual está fuera de control y lo que más le puede ayudar es mantener las costumbres y un horario que sea el de costumbre – seguido todo, de forma idéntica, por ambos padres- manteniendo la consistencia.

¿Cuáles son las señales de advertencia para saber que mi hijo necesita ayuda profesional?

separacion hijos psicologoComo ya hemos dicho, el divorcio es una pérdida para niños y adultos y, por tanto, pueden experimentar reacciones severas ante esta pérdida ya que no pueden cambiarla, como son:

  • Aislamiento.
  • Reacciones de estrés exageradas ante situaciones corrientes que se manifiestan mediante berrinches, crisis de rabia o de llanto.
  • Miedos.
  • Insomnio y pesadillas, cuando logran dormirse.
  • Hipocondría.
  • A nivel de comportamiento, pueden destruir o dañar la propiedad de otros, robar, mentir y escaparse de casa.
  • Ser propensos a los accidentes domésticos o hacerse daño a sí mismos (mediante cortes, rasguños, quemarse) y amenazan con suicidarse.
  • Se pelean con sus compañeros del colegio, desobedecen a los adultos, a sus padres y profesores.

 Si observas estos comportamientos durante un período amplio de tiempo, deberían considerar llevar a su hijo a un psicólogo. Piensa que ignorar todos estos problemas sólo conduce a que los niños sufran trastornos más severos a largo plazo, siendo mayores, lo cual puede coartar su vida en el futuro.

¿Cómo le explicamos a los niños que nos divorciamos?

Los padres tienden a subestimar la capacidad de los niños para entender lo que está ocurriendo. Y, muchas veces, hay grandes sorpresas.

Ante todo, esta es una tarea de ambos. Previamente – y si su nivel de conflictividad les permite comunicarse por el bien de sus hijos, que es lo que ambos deben querer – piensa un poco lo que les vas a decir y cómo. Es importante que ninguno de los dos desautorice lo que diga el otro. Elegid un momento sin prisas, sentaos su lado y no les mintáis pero tampoco deis más explicaciones de las necesarias. Preguntaos si lo que vais a decir les ayuda ya a entender la situación y si lo que vais explicar no aporta nada o, además, va a hacer florecer emociones negativas. Si es así, no lo digáis.

Los niños necesitarán oír que sus padres van a seguir ahí – pase lo que pase – que van a poder disfrutar y disponer de ellos cuando los necesiten y, sobre todo, que sus padres les van a seguir queriendo igual.

Con tranquilidad, para que lo asuman más fácilmente, no dudéis en expresarles vuestro amor pero, también, explicadles cómo han pensado organizar sus vidas y que las decisiones que han tomado no tienen nada que ver con su amor por ellos.

Pensad que los hijos no son vuestro terapeuta. Si la pareja necesita ayuda profesional, buscadla, una opción es la terapia de pareja o la terapia individual para superar la dependencia emocional pero, como padres, debéis ser los guías de los menores para conocer un mundo que, de repente, se ha roto.

¿Qué debo hacer por mis hijos?

Cálmalos. Explícales que los vas a seguir  queriendo de la  misma manera, que te preocuparás por ellos igual y que, a pesar de que ya no estés junto a su padre/madre, ambos seguiréis siendo responsables de su bienestar, su salud y su educación.

También asegúrate de que les queda claro que el divorcio es un problema de los adultos y, especialmente, que ellos no son culpables del mismo.

Hablad con ellos en un ambiente cómodo, cálido y ofréceles toda su ayuda para transitar por este período de adaptación, permitiendo que hablen de sus sentimientos de forma apropiada, sin juzgarles. Demuestra, con tu ejemplo, que la vida debe seguir adelante, manteniendo sus propias responsabilidades y, por tanto, no puede “desmoronarse” delante de los menores y esperar que ellos continúen su vida normal.

Es importante que los padres, a pesar del divorcio, “se mantengan unidos” desde el punto de vista de los niños porque es común que los menores intenten jugar con uno de los padres contra el otro, aprovechando la situación. Por tanto, los padres deben procurar no caer en este juego justo después del divorcio.

¿Qué debo evitarles a mis hijos?

No expongas a tus hijos al conflicto existente entre vosotros. Para ello, evita discutir con tu expareja delante de los niños y, mucho menos, usarlos como mensajeros. Para ello tienes abogados que son los encargados de lidiar con la situación de conflicto pero nunca los menores. Piensa que esto puede llegar a acarrear daños emocionales crónicos a los menores.

Además, los niños no son “cosas”, no pertenecen a ninguno de los dos padres, los niños no son “aquello” que uno “consigue quedarse”, o no, tras un divorcio. Por tanto, no les digas a tus hijos lo que ellos mismos deben creer o dejar de opinar sobre cada uno de vosotros. Piensa que cuando unos niños pasan por un divorcio, se enfrentan a una situación de pérdida tan grave que su realidad aparece distorsionada por sus emociones. Por tanto, como pareja adulta, debéis decidir si queréis resolver las diferencias llegando a un acuerdo privado entre vosotros y o un Juez lo hará por vosotros. En todo caso, en ningún momento, debéis usar a los hijos para que decidan acerca del conflicto abierto entre la pareja porque ello es incorrecto pero, sobre todo, injusto con el menor.

¿Es malo para nuestros hijos el abuso verbal que me dirige mi expareja?

Obviamente, los niños se toman el deterioro de la relación de sus padres como algo personal ya que creen que es por su culpa, como hemos dicho anteriormente. En esta situación si un padre/madre intenta comunicarle a su hijo – seguramente, de una forma nada sutil – que “la culpa” – aunque “la culpa” es muy negra y nadie la quiere- es del otro, los niños se seguirán inclinando a autoculparse.

La critica verbal de uno de los miembros de la pareja al otro – aunque pudiera estar justificada e, incluso, si el Juez le acabará concediendo la custodia (tema del cual hablaremos en un próximo artículo)- es perjudicial para los niños porque ellos siempre tenderán a autoculparse. Y esto es algo que olvidan los padres. Los niños se mueven totalmente alrededor de sí mismos de modo que igual que si hacen algo mal “es porque el profe no ha corregido bien porque yo he contestado a todo”, cuando son los demás quienes se equivocan – como en el caso de las críticas destructivas de un padre a otro- “la culpa es mía porque si me hubiera portado bien, no habrían discutido”.

Para reducir este efecto, es mejor evitar críticas al otro padre, de cualquier tipo, y hablar al niño del otro padre/madre sin usar ningún calificativo peyorativo, recordando que – por mucho que os haya dolido la ruptura- la otra persona sigue siendo el padre/madre de vuestros hijos y, por tanto, ellos no deben  en ningún caso, verse envueltos en el conflicto.

¿Debo apoyar la relación de mis hijos con el otro padre/madre?

Para el bienestar de todos, es crucial que los hijos tengan una relación saludable con ambos padres. Cualquier problema de carácter y/o de personalidad que tenga cada padre/madre como tal y como persona debe ser reconocida, respondida, integrada y aceptada por los propios hijos como parte de su propio proceso de maduración. Indudablemente, los niños necesitan a ambos padres activos e involucrados en sus vidas.

¡Cuidado! Sabemos que esto se hace extremadamente difícil en personas que han vivido situaciones de maltrato psicológico y/o físico, en el que los hijos han tenido que presenciar estas situaciones.

¿Cómo puedo ayudar yo a mis hijos con el divorcio?

Los padres necesitan, también, llegar a entender su propia pérdida emocional, su enfado y su negación. Van a necesitar dejar su relación de pareja atrás – una relación de, quizás, años- y llegar al momento en que se dejen de pelear, por el bien de sus hijos, que es lo mejor que sacarán nunca de su matrimonio aún posean dinero, fincas, coches… pero nada sustituirá el amor incondicional de sus hijos.

Si ambos padres son lo suficientemente maduros para demostrar su capacidad de “seguir adelante”, a nivel emocional, sus hijos harán lo mismo.

¿Qué errores son los más comunes que podemos cometer?

Darle al niño un lugar que no es el suyo. Si te conviertes en “amigo” de tus hijos, los dejas huérfanos. Los puede comprender, empatizar con ellos, pero no comportarte como ellos. Recuerda que debes seguir marcando las pautas sobre comidas, salidas, horarios y las responsabilidades como los deberes o estudiar. Y si no pones estos límites – porque eres “amigo/a” de tus hijos- llegará el momento en que ellos se sientan perdidos. Cuando esto pasa, es cuando estos niños creen “tener la obligación” de que sus padres se reconcilien, al no conseguirlo se frustran y, ello aumenta sus sentimientos negativos.

Volcarse en exceso. Entonces, les convierte en el eje de todas las decisiones que debes tomar como adulto y deja de lado sus propias necesidades y emociones. Esto es entendido por los niños como “una ganancia”, lo que implica un refuerzo de la conducta que queremos extinguir. Otros niños, consideran esta actitud de sus padres como sumisión a sus deseos lo que les hace pensar que son ellos – los menores – los que pueden tomar las decisiones y aprovechan las situaciones de conflictividad entre los padres, con poca o nula comunicación, para manipularles, según sus propios intereses.

Nada de estas situaciones es sencillo de acometer, ni de entender siquiera. Pedir ayuda a un profesional, como un psicólogo en estos casos, ayudará a normalizar la situación, a lograr salir de ella y a tomar decisiones acertadas y dar pasos saneados para rehacer la vida lo antes posible.

Déjanos tu consulta y te ayudamos en una primera sesión gratis con un psicólogo.

Sobre la autora de este artículo

dolors mas psicologaMaría Dolors Mas Delblanch es licenciada en Psicología por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y con Nº Colegiado 17222. Sus especialidades son la ansiedad, la depresión y el TDAH. Puedes leer más artículos de estas temáticas firmadas por la psicóloga en Siquia y dejarle tu consulta.

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