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Buenos hábitos diarios para hacer frente a la ansiedad

ansiedad

Dibujo realizado por Toby Allen

La ansiedad es un estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad. La ansiedad dejada puede derivar en ansiedad crónica o incluso en depresión y de ahí la importancia de ser tratada. Bien, a través de una consulta inicial con el médico de cabecera o con un psicólogo, el consejo siempre es el mismo: si sufres ansiedad, acude a un especialista que te ayude.

Además, existen hábitos que podemos repetir diariamente y que nos ayudan a evitar nuevos brotes de estrés y a controlar la ansiedad. La psicóloga Dolors Mas explica en Siquia algunos de ellos.

Rutinas para hacer frente a la ansiedad

Hacer ejercicio físico: especialmente dar paseos, natación, salir a correr, yoga,…

Priorizar: hay cosas que se deben hacer y otras, que se pueden aplazar. Evitar intentar hacer todo a la vez.

Más tiempo para ti: encuentra “islas desiertas”. Date un baño agradable, un masaje, ve a ver a una amiga, toma un café un conocido.

Ponte objetivos: que tus expectativas sean realistas, márcate objetivos que puedas conseguir.

Conócete: observa cuando empieces a tener ansiedad te será útil para controlarla.

Excitantes: intenta controlar y, a ser posible, evitar el consumo de café, té y bebidas gaseosas.

El poder de la música: escucha música que te relaje y haz ejercicios de relajación. Practica antes de ir a dormir.

Evita el aburrimiento: las tareas distractoras son lo mejor para evitar las preocupaciones de las que hablábamos.

No hables más del pasado: el pasado no es más que eso, pasado. Y si quieres hablar de él que sea para sacar su parte positiva. Si no lo puedes superar, busca ayuda profesional.

No respires rápido: ello sólo te provocará episodios de hiperventilación que te acabarán autoproduciendo una crisis de ansiedad.

Es importante el descanso: dormir entre 6-8 horas y, cuando puedas, una pequeña siesta de entre 10-20 minutos es ideal, en estos casos para evitar la irritabilidad y, por tanto, la ansiedad.

No te estreses: no dupliques o tripliques tus actividades porque te acabarán produciendo una crisis de ansiedad

Organízate: tienes que intentar equilibrar tu trabajo con tu familia, tu tiempo de ocio y, sobretodo, tu salud. Porque, sin salud, puedes acabar sin lo demás

Ir al psicólogo no es malo: no tengas miedo de pedir ayuda profesional. Te puede ayudar mucho más de lo que crees.

Haz cosas divertidas: especialmente, ¡ríete mucho! Piensa que no hay nada más relajante que unas buenas risas.

Escribe un diario emocional: en él debes depositar tus emociones, sentimientos, de manera que te ayuden a liberarte interiormente.

Elige adecuadamente tus batallas: muchas veces, vale más la pena tener paz interior que no tener la razón a toda costa. Hay personas y cosas que no merecen que malgastes tu tiempo.

Preocupaciones no reales: es esencial para las personas ansiosas la organización ya que, lo contrario, les hace entrar en un bucle de preocupaciones no reales, sintomatología física, aumento de la ansiedad, aumento de las preocupaciones no reales, aumento de la sintomatología física, aumento de la ansiedad…

¡Actitud optimista!: el negativismo es malo para cualquier trastorno ya sea físico o psíquico pero, en el caso de la ansiedad, la aumenta especialmente si uno es pesimista cada día y todos los días del año.

Ya sabes que la perfección no existe ¿no?: es importante que dejes de intentar ser perfecto -si quieres nos quedamos en excelente- pero nunca nada ni nadie va a ser perfecto. Intentar llegar a un inalcanzable es ponerse unas expectativas irreales que no se pueden cumplir y solo van a servir para producir más ansiedad.

Aprender a aceptar: tampoco puedes tenerlo todo bajo tu control, sin que se te escape nada. Debes ser capaz de aceptar que hay cosas que puedes hacer, hay factores estresantes que puedes controlar y otros,no, pero, también, que hay cosas que no puedes hacer y que deberás delegar ya sea por cuestión de tiempo material, porque sólo tienes dos manos o, sencillamente, por tu propia salud.

¿Preparado? Recuerda que hay cosas que no puedes hacer solo. Y sí, sabemos que no es fácil, por eso pedir ayuda a un psicólogo quizás te haga ver las cosas de otra manera.

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