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Cómo convivir con las migrañas

migrañas¿Eres una de esos 3,5 millones de personas que sufren migraña en España?

Sí, has leído bien: según la Sociedad Española de Neurología, ese es el número de mujeres y hombres que conviven con la migraña en nuestro país, un trastorno que afecta a una décima parte de la población mundial y que le impide comer, trabajar, estudiar, pasear… En definitiva: tener una calidad de vida aceptable.

El lado físico de las migrañas

Según el Diccionario de la Real Academia Española, el término “migraña” es un sinónimo de “jaqueca” y se define como:

Dolor de cabeza recurrente e intenso, localizado en un lado de la cabeza y relacionado con alteraciones vasculares del cerebro.”

La definición que hace la Real Academia de la Lengua Española de la migraña,  confirma la opinión de la American Headache Society de que un paciente con migraña es bastante sencillo de diagnosticar ya que:

  • A lo largo de su vida ha sufrido cinco o más episodios de fuerte dolor de cabeza.
  • Las migrañas han tenido una duración media de entre cuatro y setenta y dos horas.
  • Además del dolor, la jaqueca ha venido acompañada de otros síntomas como, por ejemplo, náuseasnauseas, malestar general, sensibilidad excesiva al sonido y a la luz, etc. Estos síntomas eran tan notables que les impedían realizar las actividades cotidianas de su vida diaria.

El lado emocional de las migrañas

Cuando hablamos de migrañas, normalmente solemos ceñirnos a los síntomas físicos, pero también es interesante detenernos un momento en el lado emocional de la afección: en cómo afectan las migrañas a la calidad de vida de las personas que las sufren.

Como decíamos en el párrafo anterior, el dolor más o menos intenso de las migrañas viene acompañado por otras sensaciones tanto o más molestas: mareos, vómitos, náuseasnauseas, fatiga, excesiva sensibilidad a los ruidos, la luz y los olores, etc. La mayoría de las personas con migraña saben cómo tratar esos síntomas físicos: toman un analgésico, se encierran en una habitación oscura, se tumban en la cama, se colocan tapones para los oídos y una máscara para evitar cualquier resquicio de luz y… se dedican a pensar en su dolor.

Esta última parte es lo peor: darle vueltas a ese dolor y angustiarnos pensando en la cantidad de cosas que podríamos estar haciendo si la dichosa migraña no hubiera llegado a fastidiarnos el día. Pensamientos negativos que lo único que provocan es que tensemos involuntariamente los músculos faciales y dorsales y que el dolor se agudice.

Pero, además, tener tendencia a sufrir migrañas influye negativamente en la vida emocional incluso cuando no hay episodios de dolor. Las personas que suelen padecer jaquecas siempre están alerta, siempre se preguntan si la tensión de tal o cual día importante hará que aparezca la temida migraña (graduación, boda, estreno de un nuevo empleo, cena con amigos…). Ese miedo al dolor, esa sensación de indefensión y  falta de control sobre su vida cotidiana puede desembocar en una serie de problemas psicológicos bastante serios: insomnio, angustia, depresión, falta de deseo sexual, tristeza, apatía, etc.

En pocas palabras. La migraña altera nuestro bienestar físico, pero también nuestro bienestar mental.

Prevenir las consecuencias físicas y psicológicas de las migrañas

¿Qué podemos hacer para prevenir tanto las migrañas como sus consecuencias físicas y emocionales? Varias cosas, entre ellas:

  • Hacer ejercicio físico a diario.
  • Llevar una dieta saludable y equilibrada.

Trabajar nuestra mente para conseguir mantener una actitud positiva.

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