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Contención verbal y física como mecanismos de autoprotección

luz-fuertes-YpFtdLBNIvo-unsplashEl otro día me hicieron una pregunta, ¿por qué enseñas contención? Esta pregunta que podría ser extraña para mucha gente, para mí no lo es. Os explicaré por qué decidí enseñar contención.

Dada la formación que tengo, debido a mi trabajo (Policía Autonómica), me formaron en defensa personal, en control de personas, en resolución de problemas. Pero cabe decir que toda esa formación conlleva una superioridad sobre la persona a la que te enfrentas (en ocasiones).

Todo lo que aprendí en ese ámbito, siempre era para doblegar al infractor. Para conseguir de forma autoritaria que el individuo que tenía delante supiera de las consecuencias que acarreaba el enfrentamiento a la Autoridad.

Cuando me fui introduciendo en la formación de contención, me fui dando cuenta de que hay individuos que no son conscientes del daño que infringen, o de las repercusiones que sus actos pueden conllevar.

Eso hizo darme cuenta que no se podía tratar de igual manera a todo el mundo, ya que la capacidad cognitiva de los individuos era muy diferente. Que no se podía proceder de la misma forma para reducir a seres tan distintos.

En muchas de las actuaciones que realicé a lo largo de mi carrera profesional, jamás comprendí este hecho, hasta no tener una formación en contención.

La contención en sí es la evaluación de la situación teniendo como referencia el espacio, las circunstancias y sobre todo el individuo que tenemos delante.

Hay diferentes tipos de contención. Nosotros trabajamos tanto el aspecto psicológico, aplicando la contención verbal, como el aspecto físico, aunando ambos campos para que sea más efectiva la labor a realizar.

Eso hace que la implicación en el momento de actuar sea tanto psicológica como física.

En un primer momento intentamos una contención verbal, aplicando los conocimientos psicológicos y del usuario para que deponga la actitud que nos lleva a tener que actuar.

El hecho de que la contención verbal no funcione y que el usuario no deponga su actitud violenta sobre nosotros, puede dar paso a una contención física sobre la persona agresiva o alterada.

Aquí es donde, visto desde fuera, puede parecer que la utilización de la contención física sobre un usuario es algo contundente, pero nada más alejado de realidad. El estudio y la repetición de las técnicas nos llevan a la resolución de la situación con máxima efectividad sin que nadie resulte lesionado y dando una sensación de tranquilidad y buen hacer.

Y eso es algo que se debe trabajar, porque igual que estudiamos Psicología o Ciencias de la Educación o cualquier otra carrera, la contención también necesita de un estudio y de una comprensión.

Así que el análisis, la aplicación, el no ser lesivo a la hora de realizar las técnicas, fueron lo que me llevó a adentrarme en esta especialidad y a hacer que mi formación tomase una visión mucho más amplia.

Sobre el autor del artículo

Luis Ibáñez es formador es Contécnicas, empresa especializada en cursos de autoprotección y de contención mecánica y física que se adaptan a las necesidades de cada equipo que lo realice.

 

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