Acrofobia: miedo a las alturas

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Paula Parra Maté
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A veces, si no se trata a través de la psicoterapia, el miedo a las alturas o acrofobia puede llegar a ser una enfermedad.

Actualmente existe una amplia variedad de fobias, desde el miedo a conducir pasando por el pánico de estar encerrado en un sitio pequeño hasta el temor irracional a las alturas. Todas las fobias tienen un nombre concreto y esta última se hace llamar acrofobia.

acrofobia

¿Qué es la acrofobia?

Recibe el nombre de acrofobia el miedo extremo a las alturas. No hablamos de un miedo común, nos referimos a un miedo que acaba resultando incapacitante para la persona, llegando a dañar, incluso, su calidad de vida.

Es un miedo irracional, es decir, no es una respuesta adaptativa ante una situación que suponga una amenaza para quien la padece y está relacionada con la supervivencia del ser humano, siendo así una de las fobias más antiguas.

Cuando se habla de acrofobia no solo se refiere a un miedo a las alturas en montañas naturales o en parques de atracciones, por ejemplo, se refiere también a un miedo extremo a subirse en un ascensor con paredes transparentes, a las escaleras muy empinadas, a las azoteas, a puentes, a los balcones

También hay que apuntar que las personas que sufren esta fobia no tienen por qué encontrarse en un lugar alto o empinado, con imaginarse un sitio o ver una película en la que aparezca un lugar a gran altura es suficiente para que los síntomas comiencen a verse.

De este modo, esta fobia es bastante dañina y afecta entre un 2% y un 5% de la población. Con más frecuencia en mujeres.

El vértigo y la acrofobia son dos conceptos distintos

Las personas tienen la costumbre de definir la acrofobia como vértigo a las alturas cuando no es así. Por un lado, el vértigo es una ilusión de nuestro cerebro que hace que veamos como el suelo o demás objetos girasen a nuestro alrededor, algo que hace que perdamos el equilibrio. Si esto ocurre cuando la persona está en cerca de un precipicio se le suele llamar vértigo de la altura.

Por otro lado, la acrofobia sí tiene relación con el vértigo de la altura, pero no es lo mismo.

¿Por qué se produce este miedo irracional?

Según algunos estudios, esta fobia está relacionada con el oído interno y el sentido del equilibrio, el cual integra sensaciones propioceptivas y vestibulares mediante la vista. Este miedo no solo tiene que ver con la altura a la que estemos, también con nuestra posición en ese momento. No es lo mismo estar de pie, que sentado o que tumbado.

A veces la acrofobia viene dada de una experiencia negativa (aunque es extraño) o por el miedo que transmiten los padres al niño. Otras veces la causa es un cuadro de vértigo relacionada con el oído y otras es la falta de información que recibimos por parte de nuestra visión periférica, la cual es indispensable para el sentido del equilibrio.

Sin embargo, es común que casi todas las fobias vengan de un origen multicausal. Hay algunos factores que crean diferentes grados de vulnerabilidad al sufrir ansiedad, aunque no todas las personas poseemos el mismo grado.

Como ya se ha mencionado antes, el miedo a las alturas es un miedo evolutivo que forma parte del instinto de supervivencia del ser humano y es cierto que hay personas que son muy sensibles a este instinto o lo tienen muy desarrollado.

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Sus consecuencias

En general las personas que tienen miedo a las alturas evitan situaciones en las que tengan que exponerse a estas circunstancias como pueden ser: miradores, elevadores, puentes, hacer deporte en altura o acantilados.

Tener miedo a las alturas afecta en gran parte a la vida de las personas que sufren esta fobia, ya que intentan no hacer planes que sean ir a un mirador, a hacer deporte por la montaña, a una cala de rocas en verano, etc.

Y esto es en el mejor de los casos, hay en otras personas que si el miedo es mucho mayor puede llegar a dificultar su vida cotidiana. Hablamos de personas que no se atreven a subirse a un ascensor, a asomarse a un balcón o a estar en edificios altos. Algunos casos si no se tratan puede llegar un punto en el que a la persona la de miedo hasta salir de casa.

Además, la autoestima de estas personas se puede deteriorar, ya que este tipo de situaciones provocan en la persona una sensación de incapacidad al ver a otras personas hacer actividades que ellas no pueden hacer.

Síntomas que puedes experimentar

En cuanto a los síntomas existen tres niveles:

A nivel fisiológico como puede ser: taquicardia, sensación de mareo, sudores, nerviosismo, tensión muscular, naúseas…

A nivel cognitivo y emocional: ansiedad, miedo, pánico, pensamientos negativos en cuanto a caerse o a morir.

A nivel conductual aparecen síntomas como los ya mencionados: evitar planes y situaciones que impliquen alturas.

Dentro de esos niveles hay síntomas más comunes y menos comunes. Los más comunes son en cuanto a las personas que sufren esta fobia son:

  • Ansiedad

Cuando las personas comienzan a tener pensamientos negativos sobre caídas o terribles accidentes aparece un estado de activación fisiológica y cognitiva en la que todo se concentra en las posibles amenazas que presenta la situación. Este estado recibe el nombre de ansiedad. Impide pensar de forma racional y produce un malestar elevado.

  • Agitación y tensión muscular

Este estado de miedo irracional conlleva a una tensión muscular que hace que todo el cuerpo empiece a temblar. Esto es debido a que el sistema nervioso simpático está muy activado y hace que las fibras de los músculos reciban aun más señales de activación para que así puedan reaccionar rápidamente.

  • Pánico

Debido a esta situación, la mente comienza a experimentar diferentes sensaciones que se producen por la anticipación de la muerte o del dolor y, a su vez, los estímulos sensoriales que llegan acerca de la situación presente y que tienen que ver con la diferencia de altura que hay entre la persona y el fondo. Pueden producirse ataques de pánico.

  • Taquicardia

Aumenta el pulso sanguíneo y la persona empieza a presentar una sensación de falta de aire y por lo tanto, dificultad al respirar.

  • Se pierde el control

La persona es incapaz de gestionar de forma adecuada los procesos ejecutivos como la atención o el establecimiento de planes y secuencias de acciones consistentes.

  • Fuerte dolor de cabeza

Tras todos los síntomas, lo común es que la persona empiece a presentar un fuerte dolor de cabeza debido a los cambios de la presión sanguínea y la activación aumentada del sistema nervioso.

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Consejos para tratarla

A pesar de que parezca difícil, la fobia a las alturas se puede superar. Para ello, se suele hacer de forma gradual (así la persona no tendrá miedo).

El objetivo es recuperar la confianza y el control de las emociones y para llevarlo a cabo se combinan la terapia cognitiva y la conductual.

1. Terapia cognitiva

Esta terapia consiste en reconocer los miedos y racionalizarlos. Gracias a esto es más fácil poder controlar las emociones. Durante el proceso, se intenta relacionar el miedo presente con algunos sucesos de la infancia con el objetivo de encontrar de donde viene el problema.

Pasos:

  • Evaluar la situación. La persona expone sus problemas.
  • Alteración en la mente. Lo que pasa por su cabeza cuando se enfrenta al miedo o problema
  • Ver las emociones que experimenta ante esto.

2. Terapia conductual

Tras saber cuáles son los miedos y fobias que tiene la persona hay que comenzar con las técnicas conductuales. La persona se enfrenta al problema, se va exponiendo poco a poco a las alturas hasta que llegue a un sitio alto y no tenga ningún tipo de miedo ni inseguridad.

Formas para hacerlo

  • El terapeuta ayuda al sujeto a afrontar el miedo.
  • Mediante un ejercicio de imaginación se pide a la persona que recree una situación que le produzca fobia en su mente y así poco a poco acercarse.
  • La persona contacta con su miedo a través de audios, programas o imágenes.

3. Técnicas de relajación

La persona con fobia tiene miedo y ese miedo produce intranquilidad. Existen algunas técnicas de relajación que hacen mantener una buena respiración, meditación y evitan problemas como la tensión muscular.

  • Respirar a través del diafragma

Es una de las técnicas más usadas para disminuir la ansiedad. El objetivo es que el aire se concentre más en el estómago que en el pecho.

¿Cómo lo hago?

Mantén una postura recta y coloca la palma de la mano en el pecho y la otra en el abdomen.

Inhala y exhala 20 segundos, así te darás cuenta de dónde se centra el aire. Sentirás que el pecho se mueve más que el estómago.

Sigue haciéndolo hasta los 3 minutos, cuando sientas que la mano el abdomen se mueve más.

Inhala por la nariz durante 7 segundos de una forma profunda y sostenlo 3 segundos en el vientre.

Por último, durante 7 segundos exhala por la boca.

  • Respiración purificante

Esta técnica tiene como objetivo ayudar a oxigenar los pulmones y también tonifica el aparato respiratorio.

¿Cómo lo hago?

Primero hay que relajarse y encontrar un sitio en el que estemos cómodos.

Respirar por la nariz, inspirar y llenar el diafragma de aire.

Mantener la respiración 5 segundos.

Expulsar el aire por la boca de forma lenta.

Soplar lentamente, parar durante 2 segundos y continuar exhalando.

Repite esto durante al menos otras 2 veces.

  • Alternar la respiración

Si tienes estrés o alguna preocupación este ejercicio te ayudará.

Pon la espalda recta, coloca el dedo índice y el medio entre las cejas.

Presiona de forma suave y coloca el pulgar en el orificio nasal derecho.

Inhala de forma lenta por el orificio izquierdo durante 7 segundos.

Mantén el aire 4 segundos y expúlsalo.

Puedes repetir el ejercicio cambiando el pulgar de sitio.

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Imagen de Paula Parra Maté

Periodista especializada en comunicación online y psicología

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