Britney Spears pide poner fin a la tutela de su padre (y recuperar el control de 50 millones de dólares)

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Autoestima
Paula Parra Maté
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El documental ‘Framing Britney Spears’, producido por ‘The New York Times’ vuelve a poner en la cresta de la ola a la cantante… y a su padre. ¿Qué hay detrás de su tutela, sus millonarios ahorros y el movimiento #freeBritney?

La famosa cantante Britney Spears no ha podido recuperar aun el control de su vida tras la gran crisis nerviosa que sufrió en 2007 y por la cual acabó en un centro psiquiátrico y sin la custodia de sus hijos.

Trece años después, la artista sigue luchando para recuperar su propia tutela (que ahora posee su padre) y para ello se ha dirigido a los tribunales, y que ha sacado a la palestra de nuevo The New York Times.

“Quiero recuperar mi vida» decía Spears durante una intervención telefónica en un juzgado de Los Ángeles, Estados Unidos.

¿Cómo acabó Britney Spears en un centro psiquiátrico bajo la tutela de su padre?

Britney Spears fue la cantante más famosa de los 2000, tuvo una carrera que dio sus frutos pero que pronto empezó a decaer. Los medios de comunicación la culparon tras la ruptura con su novio Justin Timberlake.

No supo evitar que la utilizaran y nadie fue capaz de defenderla. Los paparazzi la acosaban a todas horas, algo que llevó muy mal ya que se encontraba en su momento de su vida un tanto confuso, su boda, sus dos hijos y su divorcio Kevin Federline fueron acontecimientos que no supo gestionar.

Comenzaron a salir fotografías que no le hacían justicia, como las que sale uno de sus hijos en brazos mientras conducía, cuando se rapó la cabeza al cero y cuando pegó a un coche con un paraguas en mitad de la tarde. Su carrera se desplomó y empezó a perder popularidad, algo que no pudo soportar.

En esos momentos también tenía que luchar con su exmarido por la custodia de sus hijos, encontrándose en un estado de popularidad y anímico nada favorables. Perdió la custodia. Los medios de comunicación hablaban de ella y de las locuras que hacía por lo que a principios del año 2008 fue ingresada en un centro psiquiátrico.

Parecía que no podía ir peor, pero lo fue. Comenzó una guerra con su padre James Spears tras ser elegido por un juez como tutor casi plenipotenciario de las actividades de Britney, incluyendo todo su dinero.

Actualmente la artista no puede controlar sus cuentas bancarias, pagar con tarjetas de crédito, conducir o firmar un documento sin una autorización. Aunque Britney lucha por tener el control de su vida, lo que desea al menos es que otra persona se haga cargo de su dinero.

El juicio

Tras su primera aparición ante la justicia en 2019, nadie ha sabido nada de Britney, hasta ahora. La cantante de 39 años pidió hablar ante ellos.

Spears empezó diciendo que no había vuelvo a intervenir porque la última vez no se sintió escuchada, la trataron como si todo lo que decía era fruto de sus locuras.

Relató un discurso durante más de media hora en la que habló sobre cosas muy impactantes. La artista dijo que no encontraba el sentido de que ella estuviera tutelada legalmente por su padre cuando esta tutela solo sirve para personas que no están capacitadas o tienen enfermedades graves y no pueden hacerse cargo de sí mismas.

«Esta tutela está pagando el sueldo de mucha gente. Estoy harta», dijo la cantante.

La artista ya dijo en 2014 que no quería que su padre fuera su tutor legal ya que ganaba a su costa mucho dinero. También denunció que la obligaron a trabajar sin ella quererlo durante su exitoso espectáculo de Las Vegas, que fue una de las principales atracciones de la ciudad ente los años 2013 y 1017.

Para Britney Spears no tener el control de su propia vida es sinónimo de secuestro

Cuando relataba sus hechos ante el juzgado, ella daba a entender que era una especie de secuestro con el que se beneficiaba su familia y un grupo de abogados que llevan quedándose con su dinero, el cual le ha costado mucho tiempo conseguir, durante todos estos años.

La cantante que posee más de 50 millones de dólares paga todos los costes de su padre, sin ella quererlo.

Afirma que no es feliz y que llora todos los días, que no tiene ninguna libertad para dar entrevistas, hablar con la prensa o tener hijos con su pareja. En ese momento, reveló una de las declaraciones más fuertes: «Tengo un DIU en mi cuerpo en este momento que no me deja tener un bebé, y mis tutores no me dejan ir al médico para que me lo saque».

También relató que en iba a hacer un espectáculo en 2018, el cual al final no se estrenó, y que la medicación que la recetaban era tan fuerte que sentía que estaba drogada y no era capaz de tener una conversación con alguien. Aun así, tenía que ir a los ensayos.

La cantante quiere demandar a su familia

Tantos años de sufrimiento en los que su padre se ha adueñado de su vida han hecho que Britney Spears explote. Ahora mismo quiere denunciar a su familia para que entren en prisión y desea que su historia llegue a todo el mundo por si alguien está pasando por lo mismo.

La jueza que supervisa la tutela, Brenda Penny, tuvo que pedir a la artista en varios momentos que hablara más despacio para poder apuntar todo lo que le estaba diciendo. Además, catalogó a la cantante de valiente y acordó tanto con su padre como con ella una nueva sesión cuya fecha no se sabe aún.

Britney afirma que solo quiere tener su dinero y hacer una vida propia en la que pueda tener hijos e ir en el coche de su pareja. «Ya han hecho un buen trabajo explotando mi vida», gritó la cantante en medio del juicio.

Por otro lado, su padre argumenta que la artista tiene demencia y exige seguir siendo su tutor legal. Además, no quiso responder al testimonio de su hija para «preservar su privacidad» y no sacar a la luz «detalles de su estado de salud».

En definitiva, Britney tuvo una época en su vida en la que no era ella y no estaba bien, pero actualmente es el claro ejemplo de un mal tratamiento en las enfermedades mentales. La cantante ahora mismo está curada y puede hacer su vida normal, pero por el contrario la siguen tratando como hace más de diez años, como si siguiera igual y no se hubiera curado. Nadie debería hacerse cargo de la vida de nadie a menos personas con alguna discapacidad que no puedan cuidarse por sí solos.

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Periodista especializada en comunicación online y psicología

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