Catarsis emocional: la importancia de la liberación de las emociones

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Andrea Fernández
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En el terreno emocional los seres humanos somos una bomba de relojería. Estamos tan repletos de sentimientos que, en ocasiones, se superponen los unos a los otros y no sabemos cómo gestionarlos. Es fácil expresar sentimientos como la felicidad o el amor, pero la gestión emocional se complica cuando entran en juego sentimientos más complejos.

Quizás alguna vez te hayas sentido sobrepasada por tus pensamientos o emociones. Gestionar la ira, el duelo o la decepción puede ser una tarea tan agotadora que no es extraño encontrarse con personas que se guardan sus sentimientos para sí mimos y, después, explotan. Si alguna vez te ha pasado y te has sentido liberada después, lo más seguro es que hayas experimentado una catarsis emocional.

¿Qué es la catarsis emocional?

La Real Academia Española define la catarsis como la «purificación, liberación o transformación interior suscitadas por una experiencia vital profunda».

Este término de origen griego hace referencia a un proceso liberador que, en el campo de la psicología, está estrechamente ligado con los problemas, los temores y los pensamientos y emociones perjudiciales. La catarsis puede implicar librarse de un gran trauma, pero también de una emoción perjudicial provocada por un pequeño gesto. Sigmund Freud fue el primero en utilizar este concepto en la piscología con su teoría del psicoanálisis.

Aunque la catarsis es beneficiosa para la salud mental y emocional, es imprescindible que suceda de forma adecuada. Por ejemplo, es fundamental no perjudicar a los demás en tu proceso de liberación, así como no herirse a uno mismo. Una explosión de ira puede llegar a resultar catártica, sí, pero seguramente tenga más consecuencias negativas que positivas.

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Todas esas emociones y energías que sientes en tu interior, son parte de tu vida, de tu historia, de tu aprendizaje, crecimiento, cambio… Si te reprimes y dejas las negativas dentro, lo más seguro es que tu salud mental se vea dañada. Aquellos que ocultan sus malas emociones, suelen ser incapaces de asimilarlas y pueden acabar viviendo en un falso equilibrio que no se corresponde con su estado emocional.

Esto ocurre porque, al acumular una gran cantidad de emociones, estas tienen un efecto paralizante e impiden tener una percepción clara de las cosas. Gestionar las emociones a tiempo es importante porque la mente humana tiene un límite. Si no lo respetas, es posible que colapse y que provoque otros problemas de salud mental, como la ansiedad.

Por eso expresarse controladamente es terapéutico y reconfortador. No solo debes liberar las emociones malas: hacerlo con las buenas tiene también un efecto muy positivo en tu bienestar.

Cuando aprendes a controlar tus emociones, temores e incertidumbres y a hablar de todo ello con naturalidad pierdes el miedo a sentirte débil y vulnerable ante los demás y dejas de sufrir en soledad. El sufrimiento más grande es el que vives tu sola, sin buscar ayuda, comprensión o apoyo. Por este motivo, buscar apoyo en tus seres queridos, o en un profesional de la psicología, es un paso fundamental para el bienestar emocional.

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Además, la catarsis emocional puede provocar síntomas fisiológicos como:

  • Diarrea.
  • Escalofríos.
  • Cansancio.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular.
  • Malestar generalizado.

¿Cómo evitar una catarsis?

Los profesionales de la psicología recomiendan evitar la acumulación de emociones y existen terapias guiadas por ellos para controlar estas situaciones. Estos son algunos de los puntos más importantes que los psicólogos trabajan con sus pacientes:

  • No seas tan exigente contigo mismo. Este es uno de los principales problemas que tenemos los seres humanos: hay veces que nos exigimos con impaciencia cosas que sabemos que no podemos conseguir a corto plazo. Tienes que quererte y valorarte más.
  • Aprende a relativizar las situaciones. En ocasiones le damos a los problemas más importancia de la que tienen. No hagas una montaña de un grano de arena, y tampoco lo contrario: no le quites valor a problemas que verdaderamente lo tienen.
  • Aprende a controlar tu inteligencia emocional. Acepta tus sentimientos y, si no estás a gusto con algo, intenta cambiarlo. Exprésate y habla con los demás de una manera correcta y adecuada.
  • Aprende a gestionar tus emociones y pensamientos. Asimila lo que realmente ocurre a tu alrededor y aprende a cuidar de tu paz interior.

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Periodista especializada en psicología y nuevas tendencias

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