Chantaje emocional: qué es, tipos y cómo detectarlo

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Todos conocemos a alguien que ha sido manipulado o se siente manipulado por alguien cercano, incluso nosotros mismos en algún momento de nuestras vidas hemos podido sentirnos manipulados emocionalmente. Esto es lo que comúnmente conocemos como chantaje emocional.

De hecho, es una situación más común de lo que creemos y que pasa bastante desapercibido. Si nos paramos a observar a nuestro alrededor y estamos al tanto del comportamiento y la comunicación entre parejas, familias o amigos nos daremos cuenta de dinámicas que podrían considerarse chantaje emocional. 

¿Qué es el chantaje emocional?

El término del chantaje emocional es un concepto que popularizó la psicoterapeuta Susan Foward.

Se refiere a una forma de violencia que consiste en la manipulación de una persona utilizando el miedo, la obligación o la culpa. La persona que manipula puede ser consciente de lo que hace. Sin embargo, hay ocasiones en las que podría llegar a hacerlo de manera inconsciente. 

Por tanto, el chantaje emocional se define como una forma inadecuada, irrespetuosa y agresiva de comunicación. En dicha forma de comunicarse se suele expresar una petición de cambio, pedir ayuda o sencillamente expresar disconformidad y queja. El objetivo principal de esto es conseguir lo que uno quiere sin tener en cuenta los deseos y necesidades de la otra persona.

Habitualmente el chantaje emocional viene acompañado de manipulación. Esta es una práctica que se realiza con la finalidad de influir en la voluntad de otra persona para que actúe como uno quiere y no como la persona desea realmente. 

En muchas ocasiones, la manipulación se realiza de una forma tan sutil que ni si quiera nos damos cuenta de que estamos siendo manipulados. Cuando nos damos cuenta de ello, ya hemos hecho algo que no queríamos hacer realmente, es decir, hemos modificado nuestro comportamiento.

Por eso es esencial que nos mantengamos alerta, que seamos conscientes de lo que pasa en cada momento, de lo que decimos y de lo que hacemos. Sobre todo con aquellas personas que presentan una tendencia al chantaje emocional y la manipulación.

Si crees que alguien puede estar manipulándote y desgastando tu salud mental, quizás sea hora de contactar con un psicólogo online.

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¿Cuál es el origen del chantaje emocional?

El primer uso documentado del concepto “chantaje emocional” aparece en 1947 en el Diario de la Asociación Nacional de Decanos de Mujeres. Concretamente en uno de sus artículos al que denominaron “Clima del chantaje emocional”.

El término se utilizó con el objetivo de describir un modelo de control de aula problemático que los profesores usan habitualmente. Además, en 1970, la médica argentina Esther Vilar también uso este término para explicar un tipo de estrategia que usaban algunas madres para criar a sus múltiples hijos. 

Por lo general se llegó a la conclusión de que el chantaje emocional involucra a dos personas que tienen una relación personal o íntima. Se descubrió que los niños también empleaban el chantaje emocional para conseguir sus propios intereses y un autodesarrollo dentro de la estructura familiar. 

¿Qué es y cómo actúa un chantajista emocional?

Como hemos mencionado en el apartado anterior el chantajista es una persona que manipula a otra con el objetivo de conseguir unos intereses.

Estas personas no siempre son conscientes de su actuación manipuladora. Los chantajistas emocionales conocen muy bien a sus víctimas y saben perfectamente el tipo de relación que tienen con ellas. Por tanto, saben cómo y cuándo actuar.

Habitualmente se trata de relaciones cercanas, íntimas o de confianza por lo que los chantajistas conocen los secretos y puntos débiles de sus víctimas. Se aprovechan de todo esto para aplicar sus estrategias de manipulación

Es posible que en alguna ocasión el chantajista emocional se preocupe por su “presa”.

Sin embargo, en caso de que no logren controlar o manipular a la otra persona usarán todos y cada uno de los recursos y conocimientos que tienen sobre estar para usarla en su contra. Independientemente del daño que puedan hacerlas, ya que su único objetivo es controlarlas para lograr lo que quieren.

Los chantajistas emocionales utilizan el miedo, la obligación y la culpa en todas sus relaciones. Se aseguran de que los demás tengan miedo de enfrentarse a ellos, para que se vean obligados a ceder ante sus peticiones y se sientan culpables si se niegan a hacer lo que les demandan. 

La persona que actúa de una manera manipuladora y controladora puede que actúe así porque necesite sentirse querido o valorado. Sin embargo, la manera en la que obtienen lo que quieren no es lícito ni ético.

Son insensibles ante las necesidades de los demás y no se preocupan de cómo puede reaccionar el resto de la gente ante sus actuaciones. 

Según Foward y Frazier podemos identificar cuatro tipos de chantajes. Cada uno de ellos con su propio estilo de manipulación mental:

  • Amenaza del castigador. “come la comida que te he preparada o sino habrá consecuencias”. 
  • Amenaza autocastigadora. “si me dejas voy a acabar con mi vida”. 
  • Amenaza del sufriente. “no me he comido esto por dejártelo a ti y ahora no te lo comes”. 
  • Amenaza del tentalizador. “si haces esto, quizás tengas luego un regalo”. 

¿Cómo se puede detectar el chantaje emocional?

Lo primero que se ha de tener en cuenta a la hora de detectar una situación de chantaje emocional es que no siempre es igual. En algunos casos es inofensivo mientras que, en otros, puede llegar a causar un grave daño psicológico en la persona que lo sufre. Cuanto más dura el chantaje emocional, mayor es el daño que sufre la víctima.

Debido a esto, es esencial estar atento a las señales que observemos en un chantajista emocional para poder tomar medidas al respecto cuanto antes. Las características o señales que caracterizan a los chantajistas emocionales son las siguientes: 

  • Haber experimentado alguna situación traumática. El hecho de haber experimentado una situación que haya supuesto un trauma puede generar fobias. Situaciones que evitan y se lucran de otros para que las hagan por ellos. 
  • Exigencias desmedidas. Si por algo se caracterizan los chantajistas emocionales es por su exigencia desmesurada. La cual va en contra de los deseos de su victima. Sus necesidades nunca son satisfechas, da igual las veces que la otra persona ceda ante sus deseos. Sus exigencias se vuelven mas grandes con el paso del tiempo, nunca tienen suficiente.
  • Amenazan frecuentemente. Las amenazas son una herramienta bastante frecuente en las conductas de los chantajistas. Estas no siempre son directas. En ocasiones están tan camufladas que ni si quiera parece que se trate de una amenaza. 
  • No da facilidades a la hora de llegar a un acuerdo. Tienen una nula diplomacia. Jamás tratan de llegar a un acuerdo con alguien si piensa diferente, siempre buscan imponer su voluntad. Les da lo mismo cuanto o cómo puedan afectar a la otra persona. De hecho, cuando tienen problemas a la hora de convencer a una persona, es común que se comporten de manera agresiva. Utilizan los gritos, discuten y se enfadan. En alguna ocasión pueden volverse vulnerables y romper a llorar. 
  • Tergiversan las cosas. Los chantajistas emocionales tienden a malinterpretar siempre las palabras de sus víctimas para su propio beneficio. Su finalidad es poder quedar en el papel de víctima para generar un sentimiento de culpa en la otra persona. Así pueden tergiversar cualquier circunstancia de manera que sus víctimas se sientan como malas personas por lo haberles complacido. 
  • No tienen empatía. No se preocupan por los problemas de los demás ni mucho menos por lo que puedan sentir. Ignoran los problemas de sus víctimas y desvían sus conversaciones para hablar únicamente de sus problemas personales. 
  • Atacan a los puntos débiles. Las personas que hacen chantaje emocional saben perfectamente dónde atacar. Van hacia las debilidades e inseguridades de sus víctimas y las utilizan a su favor. 
  • Son rígidos y prepotentes. Tienen una gran capacidad para manejar todo tipo de conversaciones y se manejan muy bien cuando quieren llevarles la contraria. Su prepotencia hace que se sientan insultados cuando alguien les quita la razón. Por eso, suelen evitar o anular las opiniones que no sean igual a las suyas. 

El chantaje emocional puede suponer un riesgo cuando se mantiene en el tiempo. Concretamente en las personas que están siendo manipuladas ya que viven con sensación de miedo, inseguridad y culpa. Cuando sientas que estás sufriendo chantaje emocional acude a un profesional de la salud mental.

En Siquia te ofrecemos la oportunidad de comenzar a acudir a terapia online. Te ayudará conocer las características de tu chantajista y podrás prevenir un mal mayor. Además te enseñará herramientas para que aprendas a alejarte de esa persona y superes los miedos e inseguridades que ésta te ha creado. 

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