Cómo transformar un pensamiento negativo a otro positivo

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Paula Parra Maté
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Nuestra mente es muy poderosa y cuando se nos mete en la cabeza un pensamiento negativo y obsesivo parece que queda atrapado en un agujero negro del cual no puede salir. Saber trasformar pensamientos negativos en positivos ya no es una necesidad, es una herramienta de salud y supervivencia que nos hace reducir la ansiedad.

Expertos en psicología emocional revelan que se puede tener hasta tres pensamientos negativos al día. No se trata de evitar la realidad, los miedos, las dificultades y las preocupaciones. El objetivo es no dejarnos arrastrar por esos pensamientos negativos que lo único que hacen es que neguemos la entrada a la superación, la resiliencia, la superación personal y la motivación.

Todo el mundo ha tenido alguna vez un pensamiento negativo ante una mala situación que estaba por venir o que ya había ocurrido, eso es inevitable. Nuestra mente es traicionera y nos hace decirnos cosas como: “No vales”, “Vas a fracasar”, “No puedes hacerlo”, etc.

El laboratorio de neuroimagen de la Universidad de California afirma que cada persona puede llegar a tener hasta 70.000 pensamientos al día. Y si estamos en una mala semana, más de la mitad suelen ser negativos.

Para evitar la ansiedad y una sensación limitadora y frustrante, la mejor opción es aceptarlos y transformarlos en positivos.

¿Cómo puedo transformar un pensamiento negativo en uno positivo?

Cuando estamos tristes o enfadados lo más habitual es que nuestra cabeza acabe llenándose de pensamientos negativos. Es algo que la mayoría entendemos, pero que no siempre percibimos ya que no le dedicamos tiempo ni unas estrategias adecuadas para gestionar de una forma mejor esos pensamientos negativos.

Por ejemplo, volvemos de trabajar y aparecen sentimientos de cansancio, preocupación, malestar, etc. En vez de dedicar un tiempo a llevar a cabo unas estrategias que nos hagan cambiar esos pensamientos negativos, desconectamos y no profundizamos. Esto hace que los sentimientos negativos cada vez se hagan más grandes y no les solucionemos.

Estas situaciones que ocurren todos los días hacen que nuestro discurso interno cambie y la calidad de nuestros pensamientos también. La frustración y el malestar hacen que los sentimientos negativos crezcan. Si esto acaba siendo constante lo más probable es que aparezca la depresión o trastornos de ansiedad.

Identifica los pensamientos negativos y acéptalos

La Universidad de Rhode Island (2012) publicó un estudio en la revista Pshychology and Aging en el que se investigaba si afectaban estos sentimientos negativos de igual forma o no dependiendo de la edad que tuviéramos. El estudio reveló que no importaba la edad, solamente que la angustia generada por estas situaciones eran el detonante de muchas enfermedades.

Identificar el diálogo negativo

Esta es la primera estrategia clave para transformar pensamientos negativos en positivos. Aunque parezca mentira, cuando estamos sumidos en esa espiral de negatividad no somos capaces de darnos cuenta hasta qué punto estamos llenos de pensamientos negativos, obsesivos y limitantes.

Tenemos que detectar esos pensamientos negativos. Algo muy recomendable es comprar un diario y escribir en un momento del día aquello que tenemos en la mente y no nos deja estar bien.

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Los pensamientos negativos no tienen porqué esconderse. Lo mejor es aceptarlos tal y como aparecen. Una vez detectados habrá que transformarlos.

Contrasta tus pensamientos

Debemos pensar si ese pensamiento negativo está justificado al 100% o si es seguro que va a ocurrir. Muchas veces pensamos algo que luego no es verdad y no se cumple. Ya sabemos que la mente es muy mala, nos hace pensar cosas que no son, se deja llevar por el miedo y a veces intenta que estemos siempre en nuestra zona de confort.

Lo que debes hacer es escribir tus pensamientos e ir uno por uno buscando algo que contradiga alguna de esas ideas.

Reformular nuestro pensamiento de forma realista

Reformular los pensamientos negativos de una manera más ajustada siempre estabiliza la mente. También debemos de saber que lo tenemos que hacer de forma acertada y no llevarnos por una positividad poco realista.

Por ejemplo:

  • Creo que mi pareja ya no me quiere igual: lo primero es preguntarse si tenemos alguna prueba para pensar eso. Si la respuesta es sí lo mejor es hablarlo con ella. Las relaciones tienen que trabajarse todos los días y si tenemos una actitud negativa esto empeorará la situación.
  • Me van a despedir del trabajo: no tenemos pruebas, estamos trabajando bien. Si ocurre, tenemos que estar preparados. Por ello, debemos preparar otras salidas en caso de que pasara mientras me esfuerzo en dar lo mejor en mi empleo.
  • Algo malo va a pasar, tengo esa sensación: ¿qué nos hace pensar eso? ¿está ocurriendo algo malo en nuestra vida? Hay que entender que, si todo está bien, nosotros también. Debemos distraer nuestra mente con otras cosas, otros proyectos, otras aficiones o cualquier otra cosa que nos haga motivarnos y mantenernos ocupados.

Deja pasar las emociones negativas y atrae a las emociones positivas

Las emociones condicionan la calidad de nuestros pensamientos. De esta forma, una estrategia para detener el curso de esa mente llena de negatividad obsesionada por malas ideas consiste en llenarnos a las emociones positivas.

Un cambio en nuestra rutina hace que seamos más productivos. Tener tiempo libre y de calidad ofrece una sensación de alivio y bienestar. Hacer mindfulness, terapias artísticas o conocer gente nueva siempre trae buenos beneficios.

Más pasos para seguir cambiando tus pensamientos negativos a positivos:

  1. Repítete afirmaciones positivas: cuando te despiertes, cuando vayas a comer, cuando te acuestes, etc. Durante todo el día tienes que repetirte pensamientos positivos como “Yo valgo”, “Puedo hacerlo”, “Soy capaz”, etc.
  • Agradece lo que tienes: cuando estamos tristes no solemos pensar en lo bueno que hay en nuestra vida. Por ello, haz una lista en la que escribas todo lo que tienes y todo por lo que tienes que estar agradecido, desde una casa hasta un coche. Menciona todo lo que se te venga a la mente y enfócate en lo que sí tienes, y olvídate de lo que no.
  • Encuentra la felicidad en el presente: si enfocas tu felicidad en lo que está por venir, no serás feliz y si te enfocas en el pasado solo habrá tristeza y nostalgia por los buenos tiempos.

Tras una etapa de negatividad no hay nada mejor que nuevas situaciones que nos hagan ver la vida desde otra perspectiva. Tenemos que aprender a tener el control sobre nuestros pensamientos.

Si tras leer este artículo tienes alguna duda, lo mejor es que acudas a un psicólogo.

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Periodista especializada en comunicación online y psicología

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