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Hemisferio Izquierdo #26: Ghosting y Gaslighting, dos sombras en las relaciones modernas

Las relaciones interpersonales han cambiado, y con ellas, también han surgido nuevas formas de vincularnos… y de lastimarnos. Si alguna vez has sentido que alguien desapareció de tu vida sin previo aviso, o que alguien te ha hecho dudar de tu propia realidad, es posible que hayas experimentado ghosting o gaslighting.

Hoy, en Hemisferio Izquierdo, hablamos con Alba de Rosende, psicóloga especialista en terapia de pareja, sobre estos fenómenos, por qué ocurren, cómo impactan nuestra autoestima y, sobre todo, cómo podemos protegernos. Además,

Ghosting: el silencio que duele

El ghosting es una de las formas de abandono más dolorosas. Pasa cuando alguien con quien estábamos creando un vínculo —ya sea romántico, de amistad o incluso profesional— desaparece sin explicación. Un día está ahí, enviando mensajes, compartiendo momentos… y al siguiente, simplemente deja de contestar. Sin aviso. Sin cierre. Sin respuestas.

“Las personas que hacen ghosting suelen evitar el conflicto y las situaciones incómodas”, explica De Rosende. “Pero también hay quienes lo hacen porque simplemente no tienen empatía. Es más fácil desaparecer que asumir una conversación difícil”.

El problema del ghosting es que, para la persona que lo sufre, el silencio no es solo una ausencia, sino un vacío lleno de preguntas. La falta de una explicación deja espacio para que la mente cree sus propias respuestas y, en la mayoría de los casos, estas respuestas tienden a estar atravesadas por la inseguridad. No saber qué pasó genera ansiedad, desesperación y una necesidad casi compulsiva de encontrar una razón que explique por qué la otra persona ha decidido desaparecer sin previo aviso.

La incertidumbre puede ser más dolorosa que una ruptura explícita. Cuando alguien nos deja sin explicaciones, el cerebro busca llenar los vacíos con suposiciones que, en muchos casos, se convierten en autocríticas. Empezamos a preguntarnos qué hicimos mal, en qué fallamos o qué podríamos haber hecho diferente para evitar el abandono. Este tipo de pensamientos, si se prolongan en el tiempo, pueden afectar la autoestima y generar una sensación de inseguridad en futuras relaciones.

Uno de los aspectos más peligrosos del ghosting es su versión intermitente. Hay personas que no desaparecen por completo, sino que entran y salen de la vida del otro a su conveniencia. Esas dinámicas de atención intermitente pueden ser especialmente dañinas, porque generan una montaña rusa emocional en la que la persona afectada nunca sabe cuándo volverá a ser ignorada.

“Cuando toleramos este tipo de dinámicas, estamos normalizando que alguien entre y salga de nuestra vida sin consecuencias”, advierte De Rosende.

Salir de este ciclo implica reconocer que el problema no está en uno mismo, sino en la incapacidad de la otra persona para gestionar sus emociones de manera responsable. Aceptar que la falta de comunicación es una forma de inmadurez emocional y que merecemos relaciones en las que exista un diálogo claro y honesto es el primer paso para evitar que este tipo de experiencias nos definan.

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¿Por qué duele tanto el ghosting?

Porque el cerebro odia la incertidumbre. Cuando alguien desaparece sin explicaciones, nuestro instinto es llenar los vacíos con nuestras propias inseguridades:

¿Hice algo mal?

¿No fui suficiente?

¿Y si hubiera sido más interesante, más atractiva, más…?

“Lo que no se dice, se interpreta”, señala De Rosende. “Y, lamentablemente, lo interpretamos desde el miedo y la autoexigencia”.

El ghosting no solo duele, también afecta nuestra autoestima y la confianza en futuras relaciones. Después de vivirlo, es fácil desarrollar miedo al abandono o empezar a pensar que, de alguna manera, lo merecíamos.

Cómo gestionar el ghosting

Si te han hecho ghosting, aquí algunas claves para manejarlo de la manera más saludable posible:

✅ Recuerda que no es tu culpa. El ghosting habla más de la persona que lo hace que de quien lo recibe. No es un reflejo de tu valor, sino de su incapacidad de afrontar las emociones.

✅ No busques respuestas donde no las hay. Sabemos que es difícil, pero insistir en contactar a alguien que ya ha decidido irse solo alarga el dolor.

✅ Evita obsesionarte con redes sociales. Ver si sigue activo, si sube historias, si da “me gusta” a otras publicaciones… Todo eso solo alimenta la ansiedad.

✅ Enfócate en ti. Rodéate de gente que sí está ahí para ti, que te valora y te respeta. El cierre que necesitas no viene de quien desapareció, sino de ti misma.

Ghosting intermitente: la cuerda floja emocional

Hay un tipo de ghosting aún más dañino: el intermitente. Es ese en el que la persona aparece y desaparece a su conveniencia, dándote atención y afecto durante un tiempo… para luego esfumarse sin previo aviso.

“Cuando permitimos este tipo de dinámicas, estamos normalizando que alguien entre y salga de nuestra vida sin consecuencias”, advierte De Rosende. “Y esto refuerza la idea de que nuestro bienestar emocional depende de su presencia”.

Si estás en una relación así, pregúntate:

➡️ ¿Cómo me siento cuando esta persona desaparece?

➡️ ¿Estoy en calma en esta relación o estoy constantemente en alerta, esperando el próximo abandono?

➡️ ¿Me siento respetada y valorada?

Si la respuesta a estas preguntas no te da paz, quizá sea momento de replantear ese vínculo.

Gaslighting: cuando dudas de tu propia realidad

Mientras que el ghosting es una forma de evasión, el gaslighting es una forma de manipulación psicológica. Su objetivo es hacer que la otra persona dude de sus pensamientos, emociones y hasta de su memoria.

“El término viene de una película de los años 40 en la que un hombre manipulaba a su esposa para que creyera que estaba loca”, explica De Rosende. “Hoy en día, sigue siendo una técnica común en relaciones tóxicas, sobre todo en dinámicas de abuso emocional”.

Mientras que el ghosting se basa en la ausencia, el gaslighting es una presencia tóxica que se infiltra en la relación hasta el punto de hacer dudar a la víctima de su propia percepción. Se trata de una estrategia de manipulación emocional en la que una persona, de manera consciente o inconsciente, distorsiona la realidad del otro con el objetivo de invalidar sus emociones, desacreditar sus pensamientos y hacerle creer que está exagerando o imaginando cosas que en realidad están ocurriendo.

El término proviene de una película de los años 40 en la que un hombre manipulaba a su esposa para que creyera que estaba perdiendo la cordura. Hoy en día, este tipo de manipulación sigue ocurriendo en muchas relaciones, aunque a menudo es más sutil y difícil de detectar.

“El gaslighting puede manifestarse en frases como ‘eso nunca pasó’, ‘estás exagerando’ o ‘te lo estás imaginando’”, explica De Rosende. “Son expresiones que buscan sembrar la duda y hacer que la persona afectada cuestione sus propios recuerdos y emociones”.

Con el tiempo, la víctima empieza a depender del criterio de la otra persona para interpretar la realidad, lo que genera una dinámica de poder en la que el manipulador siempre tiene el control.

Este tipo de abuso psicológico es particularmente dañino porque erosiona la autoestima y puede llevar a la víctima a perder la confianza en sí misma. La confusión y la inseguridad pueden hacer que alguien que sufre gaslighting termine creyendo que realmente está equivocado, que es demasiado sensible o que sus emociones no son válidas.

Para salir de una dinámica de gaslighting, lo primero es identificar el patrón y reconocer que el problema no está en la propia percepción, sino en la manipulación del otro. Buscar apoyo externo, ya sea en amigos, familiares o terapia, puede ayudar a recuperar la claridad y a reforzar la seguridad en la propia visión de la realidad.

Ejemplos de gaslighting

⚠️ “Eso nunca pasó, te lo estás imaginando”.

⚠️ “Estás exagerando, eres demasiado sensible”.

⚠️ “Yo nunca dije eso, seguro lo entendiste mal”.

⚠️ “El problema es que tú siempre buscas dramas donde no los hay”.

El gaslighting es peligroso porque erosiona la autoestima de la víctima hasta el punto de hacerle dudar de sí misma. Poco a poco, la persona empieza a preguntarse si realmente está equivocada, si de verdad está exagerando o si tal vez es ella quien tiene la culpa.

Responsabilidad afectiva: el antídoto que necesitamos

Vivimos en una era donde las relaciones se han vuelto más rápidas, efímeras y, muchas veces, poco responsables. Pero eso no significa que tengamos que aceptar dinámicas que nos lastimen.

“Todos podemos equivocarnos”, señala De Rosende. “Pero la diferencia está en la intención: una persona con responsabilidad afectiva se comunica, pone límites y cuida del otro, incluso en la ruptura”.

El ghosting y el gaslighting nos duelen porque nos dejan sin respuestas, sin validación y, en muchos casos, sin confianza en nosotras mismas. Pero la buena noticia es que podemos recuperar nuestro poder.

Cómo salir del ghosting y gaslighting

Tanto el ghosting como el gaslighting son expresiones de una falta de responsabilidad afectiva. Aunque no siempre se hagan con intención de dañar, ambas prácticas tienen consecuencias emocionales que pueden dejar cicatrices profundas en quienes las sufren.

“No se trata solo de evitar ser víctima de estas dinámicas, sino también de reflexionar sobre cómo nos relacionamos con los demás”, señala De Rosende. “Todos, en algún momento, hemos evitado conversaciones incómodas o hemos minimizado los sentimientos de alguien sin darnos cuenta. Ser conscientes de cómo nuestras acciones afectan a los demás es el primer paso para construir relaciones más sanas y respetuosas”.

El amor y la conexión no pueden basarse en la evasión ni en la manipulación. Para que una relación sea genuina y recíproca, debe haber comunicación, empatía y respeto mutuo. No se trata solo de evitar el dolor, sino de aprender a vincularnos de manera más humana y honesta.

✅ Confía en tu percepción. Si sientes que algo no está bien, es porque probablemente no lo está.

✅ Busca apoyo externo. Hablar con amigos, familia o un terapeuta te ayudará a ver la situación con más claridad.

✅ Pon límites. No permitas que nadie desacredite tus emociones o te haga sentir que estás loca.

✅ Si es necesario, aléjate. En relaciones donde el gaslighting es constante, la mejor opción suele ser distanciarse para recuperar tu claridad mental.

Y si necesitas apoyo, no dudes en buscar ayuda profesional. A veces, la mejor manera de sanar es permitiéndonos ser escuchadas. En Siquia somos expertos en terapia online desde el año 2012. A lo largo de nuestra trayectoria hemos ayudado a más de 6000 pacientes a superar diversos problemas emocionales. Si te interesa buscar la ayuda de un psicólogo online, puedes solicitar una primera sesión gratis haciendo clic en el botón de abajo.

Si este tema te ha resonado, cuéntanos en los comentarios. ¿Has vivido alguna de estas experiencias? ¿Cómo las manejaste? Te leemos.

Sobre el podcast: «Hemisferio Izquierdo»

Hemisferio Izquierdo #8: Ghosting y Gaslighting, las sombras del amor moderno

Las relaciones han cambiado y, con ellas, también las maneras en las que nos vinculamos… y nos herimos. La digitalización de los encuentros ha facilitado la comunicación, pero también ha dado lugar a fenómenos como el ghosting y el gaslighting, dos conceptos que, aunque distintos, comparten un mismo eje: la falta de responsabilidad afectiva.

Para entender por qué ocurren y cómo nos afectan, hablamos con la psicóloga Alba de Rosende, quien nos ayuda a profundizar en estas dinámicas y en las formas de afrontarlas sin que nuestra autoestima quede en ruinas.

Sobre el podcast: «Hemisferio Izquierdo»

«Hemisferio Izquierdo» es un proyecto en el que hemos trabajado mucho en los últimos meses, y en el que abordaremos los temas que nos traéis a consulta de la mano de nuestro equipo de psicólogas. Cada domingo, a las 17 h, un nuevo capítulo disponible en Youtube, Spotify y las principales plataformas.

Por qué elegir Siquia

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Marcos Ramallo
Periodista especializado en comunicación online y salud mental
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