El paraninfo de la Universidad de Zaragoza, se celebra la tercera edición de las Jornadas sobre personas con Inteligencia Límite.

Con motivo del acontecimiento, la entidad que promueve la jornada, la Fundación Picarral, nos ha concedido una entrevista en la que nos explican las características de este colectivo de personas que, a menudo, pasan desapercibidas en nuestro día a día.

¿Cuál es el objetivo de estas jornadas? ¿A quién van dirigidas?

La Fundación Picarral ya ha organizado dos Jornadas (en años anteriores) sobre Inteligencia Límite con el objetivo de dar a conocer a la sociedad en general, y más concretamente a profesionales y estudiantes  de los  sectores educativo, social y sanitario de las características de este grupo para un mayor conocimiento de sus potencialidades y de cómo estas se pueden desarrollar con sistemas sociales, educativos y sanitarios más acordes con sus capacidades.

En estas III Jornadas, el objetivo es doble. Por una parte seguir extendiendo el conocimiento de las personas con inteligencia límite y por la otra, tal y como dice el enunciado de las Jornadas, presentar el Estudio de Necesidades que se ha elaborado a nivel nacional desde la Universidad de Zaragoza y en el ha colaborado la Federación ENLINEA.

¿Cómo explicarían brevemente a nuestros lectores qué es la inteligencia límite?

La OMS establece que una persona con inteligencia límite es aquella cuyo cociente intelectual se sitúa entre 70 y 85, justo por debajo de lo que se considera normal.

La Asociación Americana de Discapacidad Intelectual considera otros aspectos además del cociente intelectual, reconociendo que estas personas presentan déficit en la capacidad adaptativa al menos en dos de las siguientes áreas antes de los 18 años: comunicación, cuidado personal, vida doméstica, habilidades sociales/interpersonales, utilización de recursos, autocontrol, habilidades académicas, trabajo  ocio, salud y seguridad.

Desde la Federación ENLINEA sabemos que estas personas presentan capacidades suficientes para, con apoyos, alcanzar un buen grado de autonomía en las actividades de la vida cotidiana.

¿Creen que existe un estigma social en cuanto a la inteligencia límite?

Más que estigma social, pensamos que hay un gran desconocimiento por parte de la sociedad sobre las personas con inteligencia límite, sus características, sus potencialidades, y de cómo actuar para favorecer su auténtico desarrollo.

¿Con qué problemas se puede encontrar una persona con inteligencia límite en su vida diaria?

Para contestar esta pregunta creemos que es más adecuado identificar una serie de características de este colectivo, entendiendo antes de continuar, que las personas con inteligencia límite son tan diferentes entre sí como cualquier persona que no presente esta limitación.

Por lo general:

  • No presentan alteración aparente en  los rasgos físicos: esta característica, a priori beneficiosa, se traduce en una mayor presión hacia sus aptitudes y actitudes ya desde la etapa escolar y fundamentalmente a partir de la preadolescencia que coincide con la entrada en Secundaria.
  • Existe un desfase entre su edad cronológica y su edad mental: este desfase, unido a lo dicho en punto anterior, agudiza las situaciones de malos entendidos ya desde la pubertad. La ausencia de amigos de su grupo de edad ya que tienen intereses distintos y discurso diferentes es un hándicap para estas personas. En el sistema educativo actual, son más vulnerables de sufrir acosos escolar, ya que son “los/as raros/as”.
  • Carecen de iniciativa y tienen dificultad para generar mecanismos racionales de les permitan desenvolverse con autonomía en situaciones cotidianas: es fácil manipular a estas personas en cualquier etapa de su ciclo vital, si no se da un seguimiento social ya sea por parte de familiares o por personal especializado.
  • Presentan dificultad en la toma de decisiones y la resolución de conflictos y para adaptarse con éxito a situaciones novedosas: la vida es dinámica. Las situaciones que requieren una ampliación (o cambio) de roles: vida en pareja; cuidado de hijos o padres; nuevas perspectivas laborales; etc., son vistas como auténticas amenazas ya que irrumpen en lo cotidiano, lo aprendido. Construir y deconstruir es excesivamente dificultoso para este colectivo.
  • Dificultades en el rendimiento escolar: más visible en el cambio de Primaria a Secundaria. En Primaria ya se detectan como alumnos con Necesidades Educativas Especiales, sin embargo en Secundaria no existen programas adaptados. Ni qué decir de lo que sucede en ámbitos como la Formación Profesional a partir de los 16 años.
  • Presentan dificultades para entablar y mantener relaciones interpersonales y en la organización del tiempo libre: las personas con inteligencia límite suelen situarse en edades mentales correspondientes a la adolescencia o primera juventud tanto a nivel cognitivo como emocional.La escasa sensibilización en la sociedad ante las situaciones de estas personas provocan, en gran medida rechazo a establecer lazos de amistad con ellas.La oferta de ocio institucional (ya sea pública o privada) no contempla las inquietudes, deseos y preferencias de este colectivo.
  • Tienen baja autoestima y baja tolerancia a la frustración: sería ilógico que esto no fuera así, dado a todas las situaciones adversas a las que se encuentran y a los resultados de sus esfuerzos.

Hay soluciones para que sus dificultades no se conviertan en desigualdades sociales: apoyos intermitentes en tiempo, modalidad e intensidad a lo largo de su ciclo vital.  

¿Qué recomendarían a las personas que conviven con personas con inteligencia límite?

Como el término convivencia es muy amplio lo más acertado es decir que a las personas con inteligencia límite, hay que tratarlas como a las que no lo son: con respeto,  entendiendo las peculiaridades de cada cual y los momentos vitales en el que se encuentren.

Ahora bien, es conveniente aclarar que,  al no haber (generalmente) una descripción de características tendemos, en cualquier contexto, a dar más relevancia a lo que consideramos aspectos conductuales negativos.

Conozcamos, por el medio que sea, quiénes son estas personas, cómo piensan y sienten, cuáles son sus intereses y qué no les gusta tanto y a partir de ahí, cuidémoslas como cuidamos a cualquier otra persona, ni más ni menos de lo que necesitan ser cuidadas. Es cuestión de que nos adaptemos nosotros/as (que se supone tenemos mejor capacidad de adaptación) a quienes tenemos al lado. No hay más fórmulas.

¿Cuál creen ustedes que es el papel del psicólogo en el tratamiento de las personas con inteligencia límite?

La figura del/la piscólogo/a en la atención a las personas con inteligencia límite es muy importante en la detección de este colectivo. Serían equipos multidisciplinares, con psicólogos/as incluidos/as quienes deberían valorar y realizar itinerarios educativos, sociales, de salud, laborales, de ocio, etc.

Una de las características de las personas con inteligencia límite, comentada ya, es el bajo autoconocimiento, valoración personal y la baja tolerancia a la frustración. La incidencia de malestar psicológico y trastornos socioemocionales es más alta en las personas con inteligencia límite que en otros colectivos. Posiblemente ello se deba a las vivencias traumáticas por un trato no adecuado tanto en contextos educativos, sociales y  a veces familiares, derivado del desconocimiento de sus características.

Las personas con inteligencia límite son más susceptibles que la media de necesitar apoyo psicológico. El apoyo psicológico puede darse y recibirse de maneras variadas y ninguna tiene por qué excluir a las otras. Los/as psicólogos/as debemos, junto a otros profesionales, crear “ambientes terapéuticos” y por supuesto, realizar terapia con quién la necesite.

¿Creen que la terapia psicológica online puede ser un apoyo para las personas que conviven con personas con inteligencia límite?

Por nuestra experiencia, a los familiares de las personas con inteligencia límite, lo que les preocupa es el futuro de sus hijos/as, hermanos/as… etc. El grado de preocupación es similar al de familiares de personas con mayor discapacidad intelectual.

Cuando encuentran los medios educativos, y laborales adecuados para el/la familiar con inteligencia límite, retoman la confianza y gran parte de la alegría perdida. En el proceso estos familiares pueden necesitar apoyo psicológico.

La herramienta que se utilice para este apoyo es un poco secundaria. Les funciona lo que eligen conscientemente y  se realiza con todas las garantías profesionales. ¿Puede la terapia online dar esta garantía?. De nuevo nuestra experiencia nos dice que el contacto directo y personal es más beneficioso en los primeros momentos de la necesidad de ayuda psicológica.

¿Cuáles son las tendencias en atención psicológica en el área de la inteligencia límite?.

Depende de la historia personal de cada cual, de la red de apoyos, de la estructura sociofamiliar, del grado de discapacidad, y de múltiples factores más.

Nosotros/as hemos ensayado con cierto éxito desde la terapia psicodinámica hasta la cognitiva-conductual, pasando por terapias de marcado carácter emocional (Gestalt)  y han funcionado.

El tipo de terapias que menos nos ha funcionado es la conductual. Estamos hablando de personas mayores de 16 años.