La COVID-19 deja otra pandemia, la psicológica

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Los expertos advierten que tras la COVID-19 llega una nueva pandemia, esta vez, la psicológica. Las consecuencias psíquicas del aislamiento social y del miedo al contagio, entre otros, provocados por el virus tienen su propia curva epidémica, la cual es preocupante.

Nueva pandemia psicológica

Avanzado el plan de vacunación, los profesionales informan sobre la llega de una ola de malestar emocional que refleja los problemas de salud mental derivados de los últimos meses de enfermedad y aislamiento.

Los estudios publicados sobre experiencias de emergencias de salud pública anteriores a la COVID-19 han demostrado que más de la mitad de la población afectada desarrolló problemas de salud mental y requirió una intervención debido a su estado psicológico.

Respecto a la pandemia actual, se sabe que han aumentado considerablemente los problemas de:

  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Trastorno por estrés postraumático.
  • Malestar psicológico general.

Según los últimos datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los niveles de depresión y ansiedad se han duplicado en algunos países como Bélgica, Francia, Reino Unido o Estados Unidos como consecuencia de la COVID-19.

En cuanto a España, aunque el informe de la OCDE no recoge datos sobre la ansiedad y la depresión en la etapa pre COVID, en el año 2020 el porcentaje de casos de ansiedad era de un 21.6% y el de depresión de 18.7%.

¿Cuáles son las causas de la nueva pandemia psicológica?

Entre las causas asociadas a esta ola de malestar psicológico se encuentran:

  • Los episodios repetidos de confinamiento.
  • Los periodos de autoaislamiento tras el contacto con personas con COVID-19.
  • El distanciamiento social.
  • El miedo a contraer la enfermedad.
  • La crisis económica provocada.

Otros factores de riesgo que han sido identificados son convivir con niños pequeños, presentar una enfermedad crónica o mental preexistente y la exposición frecuente a noticias sobre la COVID-19.

La sobreinformación sobre la pandemia ha detonado otra

Al hilo de la exposición frecuente a las noticias que hemos mencionado, cabe señalar que la gran magnitud de la sobreabundancia de información y noticias contradictorias y bulos ha generado desconcierto, frustración y malestar. Por ello,la sobreinformación ha sido considerada un factor de riesgo crítico añadido a este contexto de emergencia.

Este fenómeno, al que se ha calificado como “infodemia”, ha provocado un impacto negativo en la salud física y mental de la población. ¿Por qué? porque ha generado algunas reacciones como, por ejemplo:

  • Aumento del estigma, el odio y la violencia entre los miembros de la comunidad.
  • Incremento del estrés.
  • Desconfianza social hacia las autoridades y responsables políticos.
  • Rechazo a la adopción de las medidas de salud pública, como la vacunación.

Los grupos más vulnerables de sufrir la pandemia psicológica

Entre los grupos más afectados por el impacto psicológico de la pandemia se encuentran:

  • Los jóvenes, que han tenido que sobrellevar el aislamiento durante un periodo vital en el que las relaciones sociales ocupan un lugar esencial para el desarrollo de su identidad personal.
  • Las mujeres, más expuestas a situaciones de violencia.
  • Los profesionales sanitarios.
  • Los técnicos.
  • Los miembros de las fuerzas de seguridad.
  • Los trabajadores de los servicios esenciales, que han estado ofreciendo una primera línea de respuesta con altos niveles de estrés, sobrecarga laboral y de amenaza para su integridad física.
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A estos grupos, se suman ahora los nuevos pacientes con “COVID persistente”. Este es un síndrome que se caracteriza por la presencia de síntomas persistentes semanas o meses después de la infección inicial. Igualmente, también se refiere a la aparición recurrente de síntomas después de un tiempo sin ellos. Se estima que está presente en una de cada 10 personas a las 12 semanas tras la infección.

Este grupo de pacientes declara que tienen miedo intenso y gran incertidumbre por la presencia recurrente de los síntomas psicológicos y neurológicos de la COVID-19:

  • Cansancio.
  • Malestar general.
  • “Niebla mental”.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Alteraciones del estado de ánimo.

Por ello, reclaman que el tratamiento en salud mental se considere como un aspecto clave para su recuperación.

El futuro de la COVID-19: aumento de los problemas psicológicos

Durante los próximos meses, los nuevos casos positivos de COVID y las personas ingresadas en las unidades de cuidados intensivos y sus familiares seguirán expuestas a un alto nivel de preocupación e incertidumbre. Asimismo, continuarán sometidas a un enorme sufrimiento psicológico, que también requerirá una respuesta por parte del sistema sanitario.

Por lo tanto, la demanda de atención en salud mental va a ir en aumento conforme nos alejamos de la fase crítica de la pandemia. Hay que tener en cuenta que los tratamientos psicológicos de muchas personas fueron paralizados. Esto, sumado a los nuevos casos aún no diagnosticados, provocará un incremento significativo del número de pacientes.

No obstante, estas no son las únicas razones por las que el número de pacientes va a aumentar. La retirada por parte de los gobiernos de los apoyos para la protección de la salud mental -las líneas telefónicas de atención psicológica- y la reducción de las ayudas de ONGs debido a la crisis económica, van a acrecentar aún más el malestar psicológico. El estrés de las personas afectadas, sobre todo, de los grupos más desfavorecidos va a ser una de las principales consecuencias.

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Inminente llegada de la pandemia psicológica

Por ello, los expertos advierten de la llegada de la pandemia psicológica. Tras el aparente parón de consultas de salud mental en las primeras fases de la pandemia, se espera un efecto rebote de pacientes. Problemas de salud mental, autolesiones y riesgo de suicidio serán evidentes en los próximos meses y años.

Estas consecuencias ya son notables en algunos países como Reino Unido. Los estudios ingleses revelan un incremento progresivo de la idea suicida. Las estimaciones señalan que la COVID-19 ha afectado o puede afectar a la salud mental de alrededor de 10 millones de británicos. Los motivos que han revelado las investigaciones son:

  • Las medidas restrictivas.
  • La pérdida de empleo.
  • Las dificultades económicas.
  • El miedo por la seguridad personal o la seguridad de otros.
  • El duelo complicado derivado de la pérdida de seres queridos.

Al descubrir esto, el sistema sanitario de Reino Unido ha hecho una previsión de la demanda de atención psicológica de la población en los próximos años. ¿Qué resultados han obtenido?

  • Las consultas de servicios de salud mental para niños y jóvenes podrían aumentar hasta un 60%.
  • La atención a niñas y niños con dificultades de aprendizaje con necesidades complejas un 10%.
  • La demanda de ayuda a psicólogos de adultos entre un 11 y un 33%.
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Respuesta a la pandemia psicológica

En este contexto, la preocupación en el mundo científico por el aumento de la demanda de los servicios de psicoterapia en los sistemas sanitarios es patente. Por ello, reclaman propuestas para reforzar el apoyo a la salud mental antes de que la nueva ola psicológica sature de nuevo. 

Ofrecer una respuesta eficaz a los problemas de salud mental desde los servicios de Atención Primaria es una estrategia eficaz y rentable porque permite:

  • Reducir el estigma, al integrar la atención de estos pacientes en dispositivos de atención general, sin necesidad de recurrir a servicios especializados y segregados.
  • Mejora y facilita el acceso al tratamiento para las personas que lo necesitan.
  • Elimina el problema de manera temprana y evitando, así, su cronificación.
  • Evita la consiguiente derivación a los servicios de atención especializada.

Siguiendo esta línea de acción, en España se va a llevar a cabo la aplicación del programa PsicAP (Psicología en Atención Primaria). Este es un proyecto pionero que consiste en ofrecer terapia psicológica grupal para los pacientes con trastornos emocionales que acuden a este nivel asistencial.

Por el momento, el programa se ha implantado de manera piloto en 22 centros de Atención Primaria repartidos por todo el territorio español. De él están beneficiándose una muestra de más de 1.600 pacientes.

 Ante esta situación, la terapia online puede ser el método de tratamiento psicológico más adecuado. Siendo más cómodo y económico, esta técnica cada vez es más común, ayudando a miles de personas en remoto. Si padeces alguna de las consecuencias de la COVID-19 y necesitas ayuda, en Siquia te podemos ayudar. La primera sesión con un psicólogo online es totalmente gratuita.

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