Los mejores consejos para compartir piso (y no morir en el intento)

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Salud Mental
Patricia García
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Se dice que a los españoles no nos gusta compartir piso. ¿A quién le gusta? No se trata de modas, si no de tener más o menos dinero. Da igual que seas portugués, italiano o español, si tienes dinero no tendrás que arrancar los pelos del desagüe de la ducha todas las mañanas o respirar profundo para evitar enfrentamientos porque se han comido tus cereales. Sin embargo, cada vez más personas se ven obligadas a compartir piso, porque, mientras los sueldos bajan o se mantienen, el alquiler no para de subir.

La experiencia «compartir piso» es divertida y emocionante en los años de universidad. Momentos llenos de primeras veces, de asomarse a la libertad y experimentar. Cuando te graduaste hace 5 años y sigues compartiendo piso la cosa cambia.

Esto es más común de lo que parece. Según los datos del Consejo de la Juventud (CJE) apenas un 19,4% de los jóvenes menores de 30 años ha logrado emanciparse. Para estos jóvenes, alquilar en solitario supone el 85,4% de su sueldo. Aquí reside la respuesta, no pueden permitírselo y la mejor opción es compartir.

Llegados a este punto, lo menos que se puede pedir al azar es que te premie con unos compañeros que te hagan la vida fácil y agradable o, por lo menos, que no te den muchos problemas. Nuestra salud mental se puede ver dañada si el ambiente en tu piso no es el más favorable.

Para que compartir piso no sea un suplicio, aquí van 5 consejos que pueden ayudarte para que la ansiedad que te provoca la situación se aligere o no vaya a más.

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Los imprescindibles para compartir piso

La comunicación: un paso previo antes de compartir piso

Antes de comenzar la experiencia siempre es recomendable mantener ciertas conversaciones con tus compañeros. Aunque para algunas personas pueden resultar incómodas , sin duda te ahorrarán muchos disgustos en el futuro.

¿Has compartido piso anteriormente? Hay personas conflictivas que es mejor detectar a tiempo. Antes de elegir tu futuro compañero de piso pasa un rato con él o ella y observa su lenguaje no verbal, qué te trasmite… No se trata de someterle a un tercer grado, si no de conocer sus experiencias pasadas en situaciones similares.

Dejar los límites muy claros. ¿Qué odias en la convivencia? Las visitas, las fiestas, el desorden, la suciedad, el ruido… son cosas que pueden sacarte de quicio pero a tu compañero no. Por eso es necesario especificar lo que se entiende por ruido o desorden para no llegar a malentendidos en el futuro. Marcar tus límites siendo flexibles y modificables será un alivio mental ya que sabes lo que esperar de tus convivientes y qué esperan ellos de ti.

Si ya están metido en el ajo y hay temas que no habéis hablado ¡Nunca es tarde! Trata de iniciar la comunicación en un momento en el que te encuentres seguro y capaz de llevar a la mesa tus propuestas.

compartir piso

Recuerda: tu habitación es tu santuario

Tanto en casa de tus padres como cuando tengas una casa con tu propia familia, es necesario tener un espacio propio en el que puedas estar solo y disfrutar de esta soledad.

Al compartir piso, este espacio se vuelve imprescindible y respetar los espacios íntimos es fundamental para una buena convivencia. Construirnos un lugar en el que nos sintamos en paz hará que nuestro niveles de estrés se reduzcan.

Compartir es vivir

Un estudio realizado por alumnos de la universidad de Brigham Young University, en Utah (Estados Unidos), mostró cómo la dieta, las horas de sueño y el ejercicio se ven alterados al convivir con otros, demostrando que aquellos compañeros de piso que salían temprano a correr terminaron motivando al resto.

Lo más complicado era hacer la compra juntos, ya que para evitar discusiones los encuestados asumieron que terminaban comprando lo que le gustaba a la mayoría. Si encontráis que ambos lleváis una dieta parecida, no habrá problema en compartir la compra y así reducir en gastos.

Fiestas e invitados

El estilo de vida de tu futuro compañero puede coincidir o no con el tuyo. No tiene por qué ser un problema, pero es posible que lo sea. Hablar antes de encontrarte por la mañana con desconocidos en ropa interior evitará roces.

Una comunicación fluida entorno a si deseáis o no fiestas o, quién y cuándo vendrán a visitarte, establece los pilares para una grata convivencia.

Si la experiencia con tus compañeros se agrava y afecta a tu salud mental provocándote ansiedad, en Siquia te podemos ayudar.

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Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas especializada en comunicación online y salud mental

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