La lucha silenciosa del síndrome de Hikikomori: así te afecta el aislamiento extremo

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Autoestima
Marcos Ramallo
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Cuando una persona se aísla socialmente, inmediatamente pensamos que es introvertido o que puede tener fobia social. Sin embargo, cuando sabemos que se encierra en casa durante mucho tiempo y pierde el contacto hasta con su propia familia, estamos hablando de algo más que un simple aislamiento. 

En el año 2010 identificaron que esto era muy común en países como Japón y un estudio reveló que un 1,2% de sus habitantes padecían este tipo de trastorno, conocido como Hikikimori.

Origen del síndrome de Hikikomori

El síndrome de Hikikomori está compuesto por dos términos japoneses: “hiki” que significa “estar reducido” o “aislado”, y “komori”, que hace referencia a “quedarse dentro de casa”.

Este concepto hace referencia a personas que se aislan socialmente de manera extrema y voluntaria, optando por evitar cualquier tipo de contacto social durante largos periodos de tiempo, incluso con sus familiares y amigos más cercanos. Estas personas suelen quedarse en sus hogares, encerradas en sus habitaciones y limitando al máximo su participación en la sociedad.

El término fue acuñado por el psiquiatra japonés, el Dr. Tamaki Saito, en la década de 1990, cuando notó un aumento preocupante de jóvenes japoneses que se volvían cada vez más inclusivos. Aunque este fenómeno comenzó en Japón, se ha observado en otras partes del mundo con características similares. 

Según los últimos estudios, este síndrome afecta a alrededor del 1,57% de la población japonesa, con cifras similares en Corea del Sur y Hong Kong. En Occidente, se extiende cada vez más entre jóvenes.

En 2020, el doctor Takahiro A. Kato propuso un criterio de diagnóstico más claro, que incluye aislamiento social prolongado, malestar emocional y deterioro funcional. 

hikikomori

¿Qué dicen los expertos?

El síndrome de Hikikomori podría tener una posible relación con ciertos trastornos de la personalidad, como la ansiedad social o la personalidad evitativa. También se ha observado que la personalidad por dependencia podría contribuir a su desarrollo. 

Aunque el diagnóstico ha mejorado, aún no se han esclarecido completamente los orígenes de este trastorno. Sin embargo, se ha llegado a una conclusión que aparece tener evidencias firmes en las moléculas o las “firmas metabólicas”.

En 2013, el Hospital Universitario de Kyushu en Japón creó una clínica para investigar el síndrome de Hikikomori. Descubrieron biomarcadores en la sangre, como niveles elevados de ornitina y actividad de la arginina sérica, asociados con el síndrome.

Estas moléculas también están relacionadas con la regulación de la presión arterial y el ciclo de la urea. Además, se observó una pequeña alteración de las acilcarnitinas, que son importantes para el suministro de la energía del cerebro.

El doctor Takahiro A. Kato destacó que estas investigaciones son solo el comienzo y se necesitan más datos de pacientes en todo el mundo para entender completamente el síndrome de Hikikomori.

Causas

El síndrome de Hikikomori es un fenómeno complejo y multifuncional, lo que significa que no tiene una única causa, sino que puede ser resultado de diversas circunstancias y factores combinados.

En países como Japón las altas expectativas sociales y académicas pueden ejercer una fuerte presión sobre los jóvenes. Esto puede llevarlos a sentirse abrumados y desorientados, optando por aislarse como una forma de salud mental.

A menudo está relacionado con trastornos de ansiedad, depresión, fobias sociales o experiencias traumáticas. Estos problemas pueden desencadenar el aislamiento extremo y perpetuar el ciclo de reclusión.

Algunas personas que desarrollan este síndrome pueden tener dificultades para establecer y mantener relaciones sociales, lo que les lleva a retirarse de la sociedad para evitar situaciones incómodas o estresantes.

Los conflictos familiares, problemas de comunicación o situaciones de sobreprotección pueden contribuir al desarrollo del síndrome de Hikikomori, llevando a las personas a buscar refugio dentro de sus hogares.

La creciente conectividad digital puede ofrecer a estas personas una vía de escape hacia el mundo virtual, donde pueden encontrar un sentido de pertenencia sin la necesidad de enfrentar situaciones sociales en la realidad.

Estas son solo posibles causas. Cada caso es único y, por eso, entender este síndrome es crucial para brindar el apoyo y la ayuda necesaria a quienes lo padecen, para que puedan encontrar una forma de reintegrarse de manera saludable en la sociedad.

Señales de alarma 

Algunas señales de alarma que te pueden ayudar a reconocer y saber si tiene este síndrome son:

  • Aislamiento social extremo. La persona se aleja de amigos, familiares y actividades sociales, prefiriendo quedarse en su habitación la mayor parte del tiempo.
  • Evitar los estudios o el trabajo. Los afectados pueden dejar de asistir a la escuela o abandonar sus empleos debido a la ansiedad y el miedo a la interacción social.
  • Cambios en el comportamiento y el estado de ánimo. Estas personas pueden manifestar signos de depresión, ansiedad, irritabilidad o cambios bruscos en sus emociones.
  • Negativa a buscar ayuda. Estas personas pueden resistirse a buscar apoyo o tratamiento, lo que agrava aún más su aislamiento.
  • Duración prolongada del aislamiento. Este trastorno se caracteriza por un periodo de aislamiento social que suele durar al menos seis meses.

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Superar el síndrome de Hikikomori puede ser un proceso gradual y requiere paciencia. En Siquia te ayudamos a hacerlo con las herramientas necesarias.

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Riesgos

Aunque parezca evidente, el aislamiento prolongado puede tener un impacto negativo en la salud mental de la persona afectada. La falta de interacción social puede conducir a trastornos mentales concretos, como la ansiedad y la depresión.

La falta de actividad física y el estilo de vida sedentario también pueden ocasionar problemas de salud física, como obesidad, problemas cardiacos y musculares, y otros trastornos relacionados con la falta de ejercicio.

Además, el aislamiento social puede afectar negativamente a la educación y la carrera de una persona, ya que puede perder oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal. Como consecuencia de esta, la falta de empleo o abandono de esos estudios pueden generar problemas financieros a largo plazo y agravar aún más la situación.

Las personas con Hikikomori pueden desarrollar una dependencia emocional y económica de sus familiares, creando tensiones y dificultades adicionales.

Claves para superarlo

Para superar esta situación, es importante abordar y trabajar en una recuperación gradual. Para ello puedes:

  • Buscar apoyo. El primer paso es reconocer que se necesita ayuda y buscar el apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud. Comunicarse con alguien de confianza puede aliviar la carga emocional y abrir el camino hacia la recuperación.
  • Terapia y asesoramiento. Consultar a un terapeuta o consejero puede ser fundamental para comprender las raíces de este síndrome.y desarrollar estrategias para enfrentarlo. La terapia cognitivo-conductual y la terapia de grupo han demostrado ser útiles en estos casos.
  • Establecer metas realistas. Fijar pequeñas metas alcanzables y trabajar hacia ellas progresivamente puede ser de gran ayuda. A medida que se logran objetivos, la confianza y la motivación para avanzar aumentarán.
  • Actividades sociales. Participar en actividades sociales, aunque sean pequeñas al principio, puede ser beneficioso para reducir el aislamiento. Únete a grupos con intereses comunes o actividades en tu comunidad para conectarte con otras personas.
  • Incorporar rutinas saludables. Establecer rutinas diarias, como dormir lo suficiente, hacer ejercicio y mantener una dieta equilibrada, puede tener un impacto positivo en el bienestar general.
  • Aprender habilidades sociales. Si el aislamiento ha dificultado las habilidades sociales, es importante aprender y practicar la comunicación efectiva y la resolución de conflictos.
  • Buscar oportunidades de crecimiento personal. Explorar nuevos intereses, pasatiempos o carreras puede abrir nuevas puertas y aumentar la autoestima.

Recuerda que superar el síndrome de Hikikomori puede ser un proceso gradual y requiere paciencia. Cada persona es única, y lo que funciona para uno puede no ser adecuado para otro. Es vital buscar la ayuda y el apoyo adecuado para iniciar el camino hacia la recuperación.

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Imagen de Marcos Ramallo

Periodista especializado en comunicación online y salud mental

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