‘Mindful eating’: la importancia de prestar atención a lo que comemos

> > >
Imagen de Sara Pascual
Autoestima
Sara Pascual
Home / Blog / Autoestima / 'Mindful eating': la importancia de prestar atención a lo que comemos

Muchas veces no nos acordamos de lo que hemos comido ese mismo día, ¿estaremos perdiendo la memoria? Pues me legra decirte que en la mayoría de las ocasiones no es un tema de memoria sino de atención. Comer por comer no es una opción y prestar tención a los alimentos que ingerimos es muy importante si queremos llevar una vida más sana. Si te sientes identificado con lo que acbo de contar y quieres ponerle remedio, lee atentamente el siguiente artículo.

¿Qué es el ‘mindful eating’?

Si has oído hablar del mindfulness sabrás que es una técnica, cada vez más utilizada, que consiste en prestar atención plena en el presente, el aquí y ahora. La variante ‘mindful eating’, viene a referirse a una atención plena a la nutrición y los alimentos que ingerimos, para aprender a escuchar nuestras emociones y nuestras sensaciones corporales y llevas así una alimentación más saludable

Poner todos nuestros sentidos en lo que estamos realizando, es la clave para llevar a cabo esta técnica. Nos enseña a saber cuándo comer, cuánto y a disfrutar comiendo. Por lo tanto, el objetivo es intentar seguir una alimentación consciente. Transformar nuestra percepción y relación con la comida, para que podamos disfrutar más plenamente de la experiencia de comer. Practicar el ‘mindful eating’ puede resultar muy útil para enfrentar los problemas relacionados con la alimentación que suelen surgir en una sociedad donde el estrés y la ansiedad son comunes en la vida diaria.

Diferencia el tipo de hambre

La pediatra Jan Chozn Bays en su libro ‘Comer atentos’, habla de siete aspectos tener en cuanto a la hora de decidir los alimentos que vamos a comer.

Hambre olfativa

A quién no le ha entrado hambre solo de oler la comida que están preparando. De ahí la frase «huele que alimenta». Los olores puedes llevarnos a recuerdos, sensaciones… y una forma de saciar ese hambre repentino es oler lo que nos llevamos a la boca. Puede sonar raro pero en algunos casos, solamente con oler los alimentos que comemos, se nos quita esa gula que nos atormentaba

Hambre visual

Si algo nos gusta es porque «nos ha entrado por los ojos». Las cadenas de comida rápida tienen esto muy en cuenta y por ello realizan tantos spots publicitarios, con colores llamativos y detalles que hacen que se nos caiga la baba. Son los impulsos los que nos hacen querer comernos esa hamburguesa que tan buena pinta tiene. Para conseguir saciar ese hambre, podemos tomarnos tiempo en meditar y saber si de verdad tenemos hambre o solamente lo queremos porque nos ha llamado la atención.

Hambre estomacal

Este tipo de hambre podemos reconocerla por dolencias físicas como retortijones, estómago vacío, malestar… Es muy importante saber reconocerla y tomar conciencia de estas señales ya que esas percepciones en algunos casos son provocadas por hábitos o ansiedad.

Hambre bucal

Piensa cuántas veces has dicho «se me está haciendo la boca agua». Este tipo de hambre está condicionada por el ambiente y la cultura y puede ser insaciable. Para frenarla podemos prestar atención a las sensaciones que nos provocan los alimentos cuando los tenemos en la boca, disfrutar de ellos.

Hambre celular

Se produce cuando nuestras células carecen de algún nutriente esencial. A menudo resulta difícil detectarla, pero con el tiempo y la práctica de la autoobservación corporal, se vuelve más sencillo. Para desarrollar esta habilidad, es recomendable cerrar los ojos antes de comer y preguntarnos qué necesitamos en ese momento para funcionar de manera óptima.

Hambre mental

alimentación

Está relacionada con nuestras ideas y creencias sobre la comida. Esta forma de hambre se manifiesta a través de frases como «debería comer esto» o «no deberías comer aquello», y a menudo nos impide prestar atención a las señales de nuestro cuerpo y disfrutar de la experiencia de comer.

Hambre de corazón

El hambre de corazón es una forma de hambre que surge cuando anhelamos afecto, cariño, compañía, intimidad u otro tipo de conexión emocional. A menudo recurrimos a la comida para satisfacer estas necesidades emocionales, como si se tratara de una forma de calmar nuestras emociones o llenar un vacío emocional.

En ocasiones, las sensaciones de hambre pueden confundirse con la sed. Por eso, es útil tomar un poco de agua cuando sentimos hambre y observar cómo reacciona nuestro cuerpo, para discernir si lo que necesitamos realmente es hidratación o si se trata de otra forma de hambre.

Ejercicios para poner en práctica el ‘mindful eating’

Es algo que hacemos todos los días pero no nos damos cuenta de que lo hacemos mal. Te dejamos unos ejercicios muy sencillos para mejorar la forma de tu alimentación:

  1. Párate a comer. Por razones de la vida, comer deprisa y corriendo se está normalizando. Sentarse a comer puede parecer una tontería pero es muy importante. Si por cuestiones de trabajo tienes poco tiempo, vas a trdar lo mismo comiendo de pie que sentado, así que relájate y disfruta del placer que te ofrece la comida.
  2. Pregúntate ¿tengo hambre? Cuando llega la hora de comer, es probble ue no tengamos suficiente hambre pero, saltarse la comida no es un opción. Las cinco comidas diarias son necesarias, lo que puedes cambiar es la cantidad que ingeries en cada una. Escucha lo que te pide el cuerpo. No debes seguir comiendo si no puedes más.
  3. Saborea la comida. Al igual que el primer paso, relájate y tómate tu tiempo. Disfruta de cada bocado, mastica todo lo que necesites y haz pedazos más pequeños. Cuando tenemos prisa o cuando tenemos mucha hambre, engullimos los alimentos con el objetivo de acabar cuanto antes. Disfruta de las texturas y los sabores, eso hará que tu estómago se vaya llenando poco a poco y no de golpe.
  4. Evita las distracciones. Generalmente, a la hora de comer, en todas las casas está puesta la televisión, ya sea viendo el telediario, una serie o viendo dibujos. También, el uso del teléfono móvil se ha vuelto un indispensable en el día a día, por lo que no iba a ser menos a la hora de comer. Prestar atención en lo que estamos comiendo es muy importante para sentirnos agusto con la comida.
  5. Empieza a meditar. No todo el mundo es capaz de prestar atención plena a lo que está realizando. Aprender a meditar puede ayudar a mejorar la relación con la comida pero, es un proceso que requiere tiempo.

Si no sabes por donde empezar, acudir a terapia siempre es una buen opción. Un psicólogo te ayudará a concentrarte y te mostará con facilidad más ejercicios que llevar a cabo. En Siquia contamos un equipo de psicólogas con más de 10 años de experiencia que son capaces de ayudarte a hacerle frente a estos pensamientos recurrentes. Además te ofrecerá herramientas para gestionar ese temor que tanto te limita.

Por qué elegir Siquia

  • Somos líderes en atención psicológica online desde 2012.
  • Primera cita informativa gratuita.
  • Terapia online desde 40 euros la sesión.
  • Equipo de psicólogos senior, con décadas de experiencia.
  • Toda la terapia que ofrecemos es por videoconferencia. 100% confidencial.
  • El mismo psicólogo te atenderá durante todo el tratamiento.
  • En Siquia no pierdes el dinero de las sesiones. Si no puedes conectarte o no estás, la sesión pasa a otro día.
  • Atención en español, inglés y catalán.

Comentarios

No hay comentarios | Comentar