Falsos mitos sobre la terapia de pareja (explicados por una psicóloga)

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Elena y Marc han llegado a terapia de pareja tras años arrastrando una crisis que se ha agudizado por factores exógenos. Seguramente, podrían haber venido antes pero esto no es tan importante como la enorme cantidad de falsas creencias, mitos y bulos que les han impedido hacer antes el paso de llegar a la consulta de un terapeuta de parejas.

Las rupturas sentimentales, cada vez más numerosas aumentan tras las vacaciones, aunque en los últimos años hemos visto un cambio de tendencia y ya existen separaciones, divorcios y rupturas antes de verano, ¿será para tener unas vacaciones tranquilas?

En cualquier caso, muchas de ellas serían evitables y demuestran que tenemos poca capacidad para afrontar los problemas emocionales. En muchas de estas ocasiones, un psicólogo que os ayude a ver de forma objetiva sería de gran ayuda pero, para ello, hay que salvar las falsas creencias y hay que darse, conjuntamente, y con ayuda profesional, una oportunidad.

Las excusas más repetidas antes de acudir a terapia de pareja

Sólo van a terapia de pareja quienes se van a divorciar de forma inminente

Obviamente, uno de los principales motivos para acudir al especialista es estar ante la proximidad de un divorcio, darse una última oportunidad de arreglarlo todo, como dicen frecuentemente en consulta, o para que el divorcio sea lo menos doloroso posible.

Sin embargo, la mayoría de personas que acuden a terapia de pareja lo hacen porque quieren continuar con su relación e, incluso, hay quien desea averiguar si es mejor continuar o romper.

Paso de ir a terapia de pareja porque me culparán de lo que pasa

Esto no debería suceder nunca por parte del terapeuta e, incluso, lo debería parar si lo viera en alguna de las partes. Antes que nada, hay que forjar un vínculo seguro, cálido y empático con el terapeuta, lo que es contrario a que éste culpe a ninguno de nada.

De hecho, se ha observado que cuanto mayor es este vínculo, es más fácil la mejoría en terapia. Ello no significa que el psicólogo esté siempre de acuerdo con lo que dices o haces pero, aún así, debes poder sentirte apoyado y escuchado.

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Si vamos al psicólogo, acabaremos discutiendo más de lo que estamos haciendo

Esta es otra de las falsas creencias que, a menudo, impiden empezar una terapia de pareja. Uno o ambos miembros de la pareja creen que las sesiones son espacios donde el terapeuta de pareja se pone a buscar entre los trapos sucios para encender más la mecha entre vosotros. Y, nada más alejado de la realidad.

Cuando acudís a terapia ya sea presencial o con un psicólogo online, tenéis que ser conscientes de que lo hacéis porque existen problemas pero, también, de que la finalidad del terapeuta es ayudaros a buscar y encontrar soluciones para estos problemas.

Entonces, aunque entiendo este temor con el que muchos llegáis a las sesiones de pareja, relajaos porque el terapeuta sólo usa la información que dais para que la calidad de vuestra relación de pareja mejore.

Tenemos que arreglar nosotros mismos nuestros problemas

Esta es una de las principales creencias erróneas que os pueden llevar a no buscar ayuda profesional cuando, en realidad, sí la necesitáis. Sería bastante coherente con lo de “si tengo un amigo, ¿para que quiero ir al psicólogo?”

No obstante, choca de frente con los Principios más básicos de la Psicología entre los cuales se hallan aquellos que rigen las dinámicas de vinculación entre los miembros de una pareja y, por extensión, de un grupo.

uno de los principios se basa en el hecho de que aquello que realmente es el problema principal, no es percibido por la pareja como tal, incluso, en ocasiones, no es percibido ni tan sólo como un problema. Por ello se necesita de alguien externo a la dinámica vincular quien, de forma objetiva, lo visibilice.

Así, el psicólogo especialista en terapia de pareja os ayuda a ver tanto la relación como sus problemas principales, desde una perspectiva distinta, para que podáis aprender a comunicaros de una forma más efectiva.

Vista la misma creencia desde otro punto de vista, si nos rompemos un tobillo, no nos planteamos ni tan sólo curarnos nosotros mismos, ¿verdad? Entonces, ¿por qué en este caso debería ser distinto?

Ambos tenemos que estar motivados para ir a terapia porque si no, no funcionará

Obviamente, lo ideal es que ambos vengáis supermotivados desde el primer día; no obstante, esto raramente ocurre. Lo que suele pasar es que las parejas llegáis a terapia más por iniciativa de uno que del otro y este, viene más bien de poco a nada convencido.

¿Por qué ocurre esto? Generalmente, porque esta segunda parte – la poco motivada – le cuesta, e incluso, se bloquea al hablar de sus sentimientos íntimos y de sus emociones respecto a la primera parte, con una persona desconocida.

Sin embargo, al menos eso dice la experiencia, con el transcurrir de la terapia, si el vínculo que se crea con el terapeuta es suficientemente fuerte, acaba trabajando y aportando a la terapia, incluso, que el miembro de la pareja que acudía más motivado.

La terapia de pareja no funciona

Esta es la falsa creencia que más abunda entre aquellos que han intentado mejorar su relación, de todas las formas que conocen, y no lo han conseguido. En este sentido, pensar que la terapia de pareja puede ser un último cartucho o que no va a funcionar, es entendible.

De hecho, ir a terapia de pareja no es un seguro de que vuestra relación de pareja funcione pero este es el riesgo mínimo que existe en cualquier psicoterapia e, incluso, en tratamientos médicos, y que debemos asumir todas las partes.

En otros casos, existen parejas que ya han acudido anteriormente a terapia y no les ha funcionado. De acuerdo, puede ocurrir. A lo mejor hay que buscar una terapia de pareja con otro enfoque puesto que existen diversos.

Es totalmente válido para algunas parejas decidir que la terapia de pareja no les parece una salida interesante, convincente o satisfactoria. En todo caso, se cierran una posibilidad que, aún en el peor de los casos, va a marcar una gran diferencia respecto a la evolución de vuestra relación.

Ir a terapia de pareja es el último cartucho de nuestra relación

Cuando muchas parejas acuden a consulta, han estado mucho tiempo pensando que con el amor es suficiente y todo se arregla. Por tanto, cuando llegan para una terapia de pareja puede ser demasiado tarde para ambos o para uno de los miembros de la pareja.

En este sentido, podría tener su lógica ver la terapia de pareja como el último cartucho de la relación y, aún así, os estarías equivocando porque lo deberíais ver como una oportunidad, como he comentado en el punto anterior. Todos, incluido el terapeuta, tienen que poner toda su implicación, colaboración y motivación para que todo salga bien.

Si hay amor, no es necesario ir a terapia, porque es todo lo que necesitamos

Y otras muchas variantes como “el amor lo puede todo” que, en realidad, es uno de los mitos del amor romántico más generalizado.

Partamos del hecho de que ir a terapia de pareja no significa que os hayáis dejado de amar, ni mucho menos, simplemente indica que habéis llegado a un punto de vuestra relación en que necesitáis ayuda profesional, externa y objetiva, para poder entenderos mejor en determinadas cuestiones.

Por tanto, en una pareja el amor es necesario, incluso, diría que imprescindible para poder seguir construyendo. Pero, esto no significa que siempre sea suficiente si la relación no es satisfactoria, en este punto en que os encontráis. Por este motivo, para sanar vuestra relación, necesitáis atención pero, también, implicación y esfuerzo.

Una relación infeliz es mejor que no tener pareja

Encontrarse en una relación infeliz puede llegar a ser muy duro para ambos, más que nada, porque es una relación que ya no es sana, ya no deseamos, ya no amamos y que, generalmente, se mantiene por otros motivos ya sean económicos, sociales, religiosos o por miedos o por terceras personas, sobre todo, los hijos.

¿Qué es mejor? ¿Que los hijos también sean infelices creciendo en un hogar sin amor de los padres o que intenten ser felices con ambos padres felices pero separados? Si queremos pensar en los hijos, proyectemos hacia el futuro, ¿les vamos a dar un divorcio contencioso, con el sufrimiento que conlleva, o un divorcio de mutuo acuerdo y les mostramos que podemos ser adultos responsables y cordiales con la que fue nuestra pareja?

Obviamente, es un error sólo pensar en la propia felicidad, ponerla por encima de todos, incluidos los hijos, y divorciarse por ello pero, también lo es continuar con una relación en que sólo hay discusiones y sufrimiento porque genera un clima de aversividad y falta de entendimiento, en que difícilmente se llegarán a soluciones para los problemas planteados.

En estos casos también es recomendable la terapia de pareja. Los conflictos ya no tienen solución pero os permiten daros cuenta de si deseáis o no seguir vuestra vida al lado de la otra persona.

Hay que tomar decisiones como ser infeliz durante el resto de la vida o comenzar de nuevo e intentar ser feliz.

Somatización

Me quiere dejar, pero voy a luchar hasta el final

Tu pareja te quiere dejar pero se está quedando por motivos económicos, sociales, culturales, religiosos,… incluso porque le dan miedo los cambios o, peor aún, porque le da lástima dejarte ¿qué tipo de relación tenéis realmente?

No es una relación sana ya que uno si quiere compartir con el otro pero el otro miembro, sólo “le soporta” o «le aguanta” y ya no encuentra placer en compartir con el primero sus intereses, aficiones, es decir, su tiempo.

En este caso, en que no hay posibilidad de adaptación porque uno ya no quiere, la terapia de pareja os puede ayudar a afrontar vuestros sentimientos, a cerrar de una forma sana vuestra etapa de pareja y a gestionar el duelo por la relación perdida, si es necesario.

El tiempo lo cura todo

El tiempo lo único que hace es pasar y, o pone las cosas en su sitio, las menos de las ocasiones, o agrava el problema hasta el enquistamiento, en la mayoría de los casos.

De hecho, muchas parejas cuando llegáis a terapia de pareja, ya arrastráis problemas desde hace años, habéis dejado pasar el tiempo y habéis observado que este no sólo no ha arreglado vuestro conflicto sino que, posiblemente, lo ha empeorado. Entonces, la solución está claro que no es seguir dejar pasar el tiempo, a  no ser que pronto queráis ser una relación rota.

Lo que hacemos los terapeutas de pareja es daros las herramientas y técnicas necesarias para pasar de la teoría que sabéis – o eso decís – a la acción.

No quiero ir a terapia de pareja porque no veo que hablando se arreglen los problemas

¿En qué os puede ayudar  hablar en las sesiones? Seguramente, a escuchar cosas de la otra persona que ni nos imaginábamos que sintiera o pensara, para clarificar los posibles malentendidos que tengáis en la relación, para ver cuáles son vuestros puntos de coincidencia… Sin embargo, esto no es lo único que se hace en una sesión de terapia de pareja.

De hecho, el terapeuta de pareja os enseña técnicas y os da herramientas y pautas sino para generalizarlas a vuestra vida en común.

Obviamente, tendréis que cumplir las tareas de casa; al fin y al cabo, una sesión es una hora semanal pero vuestra relación es de 24×7 y, por eso, necesitáis seguir trabajando todo lo que os explicamos en el período entre dos sesiones.

¿Preparado para el cambio? No lo pienses más y prueba una sesión de terapia de pareja online en Siquia.

Imagen de Maria Dolors Mas
Sobre Maria Dolors Mas María Dolors Mas es psicóloga en Barcelona. Nº Colegiada 17222. Sus especialidades son la ansiedad, la depresión y toda lo relacionado con salud mental de niños y adolescentes. Puedes contactar con ella a través del email [email protected] y el teléfono 687 81 40 56 indicando que vas de parte de Siquia :)
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