Nervios en el estómago: ¿Qué son y cómo controlarlos?

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Es muy probable que alguna vez hayas sentido nervios en el estómago. Seguramente hayas escuchado la expresión tan común de “sentir mariposas en el estómago”. Normalmente se dice que esas mariposas aparecen cuando estamos enamorados. Sin embargo, son nervios que aparecen porque una situación te los está generando. 

En la pared del sistema digestivo, se puede observar una red de fibras nerviosas y cuerpos celulares ganglionares bien definidos. Estos, forman el sistema nervioso entérico. El sistema nervioso entérico es una subdivisión del sistema nervioso autónomo. La principal función del entérico es controlar el aparato digestivo, advierte sobre el hambre y la saciedad y, además, evita que entren sustancias invasoras y dañinas al cuerpo. 

Es la parte más compleja del sistema nervioso periférico. Por esto, está constituido por una gran cantidad de células gliales y neuronas. Debido a esta complejidad, hay quien dice que tenemos un “segundo cerebro en el estómago”. Pero, esto es falso ya que, como hemos mencionado en líneas anteriores, el sistema nervioso entérico forma parte del sistema nervioso autónomo.

Os preguntaréis cual es la relación, entonces, de los nervios con el estómago. Pues bien, esas neuronas que forman parte del sistema nervioso entérico, también se encargan de enviar y recibir impulsos. Además de registrar emociones. De ahí que cuando estemos preocupados o enamorados podamos sentir un nudo en el estómago o que este se llene de “mariposas”. 

Habitualmente, cuando llevamos una vida ajetreada marcada por el estrés, nos duele el estómago, nos dan pinchazos, tenemos ganas de vomitar o sentimos cualquier malestar estomacal. Estamos en cualquier lugar o situación y de repente nos comienza a doler la tripa o a sentir nervios, sin ningún motivo aparente. Los nervios en el estómago son, principalmente, una manifestación de la ansiedad

Como podemos observar la relación entre el cerebro y el sistema digestivo es más estrecha de lo que podríamos imaginar. Según la Sociedad Española de Patología Digestiva, si sentimos un alto nivel de ansiedad, se agravarán las patologías que podamos tener. Incluso podrán llegar a crearse nuevas. Con estos, podemos demostrar que el cuerpo y la mente siempre están conectados, y que, de una buena salud mental dependerá una buena salud física y viceversa. 

¿Cuáles son los síntomas de los nervios en el estómago?

Los síntomas que acompañan a los nervios en el estómago son variados. Pueden ser dolor, acidez, gases, nauseas o pérdida de apetito. También puede ocurrir todo lo contrario. En muchas ocasiones la ansiedad deriva en que el estómago puede no verse nunca saciado. Tenemos la necesidad de estar ingiriendo alimentos a todas horas. 

Se tiene la idea de que la ansiedad es algo malo. Es cierto que, en muchas ocasiones, si no se controla, puede derivar en problemas mayores. Sin embargo, es una respuesta natural del organismo que nos ayuda a facilitar la huida de manera adaptativa.

Es decir, es un mecanismo de defensa que, durante toda la historia de la humanidad, ha ayudado en la supervivencia. Hoy en día, también es de gran ayuda pues, cuando estamos en una situación y comenzamos a tener alguno de estos síntomas sabemos que no estamos cómodos, que nos está produciendo angustia. O, por el contrario, los nervios en el estómago pueden indicarnos que lo que vamos a hacer nos genera adrenalina o nos hace ilusión. Lo mismo cuando estamos con las personas. 

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¿En qué situaciones aparecen los nervios en el estómago?

No hay una situación o momento en concreto ya que cada persona somos un mundo. Son varias las circunstancias que pueden dar lugar a los nervios en el estómago. Entre ellas, podemos encontrar las siguientes: 

  • Como respuesta a un estímulo específico. Nos afrontamos casi a diario a situaciones en las que los nervios y el estrés pueden jugarnos malas pasadas. Estamos acostumbrados a vivir momentos marcados por la tensión tales como exámenes, entrevistas o resultados de pruebas, entre otros. Que nos aparezcan los nervios en estas situaciones es algo completamente normal y natural. Lo que hace nuestro organismo es activarse como respuesta a un estímulo que nos inquieta. Ese dolor que sentimos en el estómago desaparecerá en cuanto acabe la situación. 
  • Estados de ansiedad y estrés crónicos. Los nervios que más daño pueden hacer a nuestro estómago. Y, además los que pueden hacer que nos quedemos paralizados ante una situación son los que están provocados por la ansiedad y el estrés crónico. En muchas ocasiones, los pensamientos negativos se apoderan de nuestra mente y salen a relucir, aunque no queramos. Es decir, ya no controlamos esos pensamientos y aparecen en cualquier situación generándonos molestias continuamente. Si esto ocurre, es esencial que tomes medidas al respecto y lleves a cabo acciones que mejoren tu estado de salud mental

¿Por qué la ansiedad afecta al estómago?

Como ya sabemos el estómago y el cerebro están conectados. Hay varias explicaciones sobre la aparición de la falta de apetito, la necesidad de ir continuamente al baño o tener nauseas:

  • Falsas señales. La ansiedad hace que nuestro sistema nervioso sea mas vulnerable. Esto puede provocar falsas señales de urgencia. Es decir, el cuerpo, ante un estímulo, lanza una señal de que ya no puede más, que necesita evacuar o ingerir algo de manera inmediata. También se puede dar la situación de que se cree una señal de bloqueo en el estómago, de ahí la falta de apetito. 
  • Exceso de adrenalina. Cuando se está en una situación de estrés, nuestro cuerpo genera adrenalina. Esta, hace que se cree en nuestro cuerpo una necesidad de mandar una señal para que nuestro organismo nos de alivio. Por eso, cuando tenemos ansiedad, solemos tener la necesidad de comer compulsivamente, orinar o defecar continuamente. De esta manera, el cuerpo se siente satisfecho y conseguimos la respuesta de relajación que necesitamos. 
  • Tensión muscular. Cuando estamos muy nerviosos nuestros músculos se tensan. Esto provoca descargas musculares que pueden afectar a los órganos internos. En estos se genera una sensación de lleno o de vacío. A veces, sentimos presión en el pecho o pinchazos fuertes

¿Cómo podemos calmar los nervios en el estómago?

Es una consulta habitual en Siquia. No es raro que nos lleguen pacientes que achaquen el momento a «ser muy nerviosos», «toda la vida he sido así», «soy impaciente»… Pero no son respuestas que hemos de dar por válidas, dado que la terapia nos ayuda a conocernos y modificar comportamientos que harán que nos sintamos mejor. Por otra parte, los nuevos recursos que adquiramos en terapia con el psicólogo online facilitarán que retomemos el control de nuestras emociones.

Hay varios consejos para calmar o eliminar los nervios en el estómago:

  • Controlar la ansiedad. Como ya hemos visto la principal causa de nuestros nervios en el estómago es la ansiedad. Causada por las situaciones estresantes a las que debemos afrontarnos. Por ello, debemos detectar cuales son las situaciones que nos provocan ese malestar. Tras identificarlas hemos de aprender a retirar los pensamientos negativos que nos invaden en esos momentos. Así, aprenderemos a controlarnos y la ansiedad no nos generará ese malestar estomacal. En el caso de que la ansiedad sea crónica, la mejor y única solución es acudir a un profesional de la salud mental. 
  • Evitar el estrés diario. Actualmente, dejar a un lado el estrés resulta difícil. Sin embargo, si tenemos una organización laboral diaria y dejamos tiempo para nosotros mismos, los niveles de estrés pueden llegar a reducirse bastante. Conseguiremos pasar los días más relajados, sin esa presión constante y las cosas nos afectarán de manera menos intensa. 
  • Aprender a respirar. Es esencial aprender técnicas de relajación y respiración para mantener la calma. Cuando entramos en estado de nervios, usar técnicas de respiración nos ayuda a controlar la situación y tranquilizarnos enseguida. 
  • Tener una dieta equilibrada. Una dieta saludable es esencial. Los alimentos que contienen muchas calorías, exceso de carbohidratos o las bebidas estimulantes pueden ser perjudiciales. Si tomamos esto de forma abusiva podemos agravar nuestro estado de malestar y nuestro dolor gástrico. Por eso, cuando estemos en momentos en los que los nervios nos afecten al estómago, es vital llevar una dieta equilibrada. Esto nos ayudará a tener una digestión correcta y ligera
  • Hacer ejercicio. Un cuerpo sano conlleva una mente sana. Cuando estamos nerviosos, no hay mejor forma de soltar la adrenalina que haciendo ejercicio físico. Concretamente actividades como yoga o Pilates, que nos ayudarán a mantener un estado mental calmado y relajado. 
  • Actividades placenteras. Es decir, hacer actividades que nos gusten y que nos distraigan de la rutina y de las presiones diarias. Todo tipo de actividades con las que disfrutes y te permitan desconectar

Para aprender a controlar o frenar los nervios en el estómago hay que encontrar la causa que los genera. Es decir, la ansiedad. Si es necesario, acude a un especialista y combínalo con una vida sana, tranquila (en la medida de lo posible) y equilibrada

La ansiedad provoca cambios en nuestro cuerpo a nivel físico. Afecta a nuestro sistema digestivo y es por eso que, muchas veces, creemos padecer algún tipo de afección y no encontramos nada en los análisis. Por eso mismo debemos llevar a cabo las actividades mencionadas. Nos ayudarán a tener una vida plena y a alejar el malestar gástrico. 

En cualquiera de los casos, si notas que esa ansiedad es crónica, acude a un especialista. Nadie mejor que un psicólogo profesional para ayudarte a mejorar tu ansiedad. Establecerá unas pautas en tu día a día que te ayudarán a desarrollar mejor tus capacidades y a afrontarte a tus miedos sin los nervios de por medio.

En Siquia te damos la oportunidad de vencer esos nervios en el estómago a través de la terapia online. Si te encuentras en esta situación, ponte en contacto con nosotros. 

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