La procrastinación: guía para gestionar mejor tu tiempo

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Ansiedad
Paula Parra Maté
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La procrastinación significa posponer, dejar cosas para después y al final no hacerlas, plantearnos objetivos y nunca cumplirlos, etc.

¿Por qué procrastinamos?

La razón de procrastinar es la división de nuestro cerebro. Este mismo es racional se refleja en la división del sistema límbico y el córtex cerebral.

Nuestro cerebro es rápido, instintivo, enérgico y visceral que solo piensa en el presente, que necesita las cosas ya y al que le da igual el mañana. El otro cerebro (racional) es reflexivo, piensa y analiza, no actúa por que sí, es lento y más prudente, se da cuenta de las cosas, sabe lo que quiere y piensa de cara al futuro.

La procrastinación es el resultado de la lucha entre cerebro racional y el cerebro emocional. Cuando la voluntad de nuestra razón cede a los caprichos del instinto es cuando aparece la procrastinación.

Esto nos sucede en muchas ocasiones, nos proponemos hacer algo, pero al final pasa cualquier cosa o nos ponemos cualquier excusa para no hacerlo. Pasa la mañana, la tarde y la noche y nos damos cuenta de que al final no hemos hecho lo que teníamos que hacer y nos hemos distraído con muchas cosas. A esto se le llama: procrastinar

Situaciones de nuestra vida en las que procrastinamos

Puede haber otro tipo de situaciones en las que procrastinemos, pero estas tres son las más comunes:

  • Las tareas diarias: limpiar la casa, hacer la cama, ir a comprar, hacer las maletas, cortarnos el pelo…
  • Propósitos: hacer dieta, no fumar o no beber, hacer más ejercicio…
  • Los compromisos con los demás: no resolvemos los conflictos y dejamos que pasen, no nos preparamos una reunión para el trabajo, dejamos las tareas para el último día…

Posponer las cosas para el último día provoca una sensación de rabia y frustración por la acumulación de tareas pendientes. También produce inseguridad, insatisfacción, inutilidad y estancamiento. Lo peor es que a parte de tener estos sentimientos hacia nosotros mismos también los acabaremos teniendo hacia las personas.

La mente es un papel muy importante en el desempeño y alcance de nuestro máximo potencial. Gracias a ella logramos nuestros deseos y nuestros sueños. Si no fuese por nuestra predisposición positiva o negativa sería muy fácil decir que el éxito consiste simplemente en tomar acción.

Procrastinación por auto-dudas

Willian Knaus, psicólogo muy reconocido, revela que las auto – dudas y la baja tolerancia a la tensión, son la base de la evitación a la hora de hacer las cosas.

La auto – duda es lo más parecido a autodestruirse. Esto ocurre cuando nos juzgamos a nosotros mismos y nos catalogamos como personas deficientes que no somos capaces de hacer lo que nos proponemos.

Por ejemplo, si nos decimos a nosotros mismos “Yo soy muy lento para escribir” nuestra mente piensa que lo correcto sería escribir rápido, por lo que ya estamos haciendo una valoración negativa de nuestras habilidades. Esto provoca que si nos mandan escribir un artículo o un informe nos pondremos tensos y nos agobiaremos y lo más probable es que lo pospongamos para mañana.

Además, tenemos una idea equivocada y es pensar que todo lo que tenemos que hacer nosotros tiene que estar hecho de forma perfecta e impecable, cuando en realidad pensando esas cosas lo único que hacemos es alimentar nuestra auto destructividad e ideas erróneas.

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¿Cómo podemos dejar de procrastinar?

  • Visualizar

Trata de visualizar lo que vas a conseguir haciéndolo. Esto es muy sencillo, se trata de hacer el efecto “Oliver y Benji”. En la serie estos personajes visualizaban cómo iba a llegar el balón a la portería cuando lo lanzaban o incluso antes de lanzarlo. Algo similar tenemos que hacer nosotros. Primero tenemos que visualizar lo que va a pasar y lo que vamos a conseguir cumpliendo con ese objetivo o esa tarea que nos hemos puesto ya que si no lo visualizamos al final no lo haremos.

  • No te machaques a ti mismo

Se trata de que entendamos que procrastinar no tiene tanto que ver con la pereza (que es a lo que le atribuimos normalmente) sino con emociones negativas. Cuando nosotros procrastinamos tiene que ver con una actividad que nos produce emociones negativas, por lo tanto, no se trata de que nos machaquemos ni que nos frustremos ni que nos metamos mucha caña cuando procrastinemos ya que esto hará que lo hagamos peor.

Ya de por si la procrastinación, las actividades que dejamos sin hacer, nos traen emociones negativas y esto hace que nos sintamos culpables, nos pongamos etiquetas y pensemos que todo lo que nos proponemos no somos capaces de hacerlo. Con ello, procrastinaremos mucho más ya que si de por si el no hacer una actividad nos hace tener emociones negativas, si además le añadimos culpa y más sensación de ineficacia esto aumentará.

  • ¿Qué sientes?

Tenemos que pensar qué sentimos cuando posponemos algo, por ejemplo, cuando teníamos que estudiar y nos hemos sentado y no lo hemos hecho.

Normalmente el hecho de procrastinar nos hace sentir emociones negativas porque no hacemos esa tarea, sentimos aburrimiento y desgana, en definitiva, un sinfín de emociones negativas.

Cuando procrastinamos nos sentimos totalmente peor, se consciente de eso y párate a pensar en qué sientes cuando procrastinas.

  • Empieza a hacer las cosas poco a poco

Si nuestro objetivo es levantarnos pronto para estudiar lo que no podemos hacer es pensar e intentar estudiar desde las 8 de la mañana hasta las 16:00 horas de la tarde.

Hay que hacer las cosas a pequeña escala. Si por ejemplo el objetivo es estudiar, nos podemos levantar pronto, sentarnos en la silla y estar concentrado leyendo o estudiando durante media hora y después hacer un descanso.

Cuando nos proponemos pequeños objetivos es mucho menos difícil que atrasemos las cosas que tenemos pendientes, además que reducimos el estrés y la ansiedad.

  • Mira tus principales distractores

Los más habituales y los que están en el “top” son las redes sociales. Son una fuente de contenido muy amplia que nos hace distraernos y pasar el rato, sin aburrirnos.

Si el principal distractor es un vaso de agua, lo más recomendable es que antes de ponerte a estudiar o a teletrabajar, cojas el vaso de agua y te lo lleves. Si a mitad del estudio te levantas, vas a la cocina, coges el vaso y le echas agua, esto hace que al final nos distraigamos y nos desconcentremos y por consecuencia, procrastinemos.

  • Háblate bien a ti mismo

En función de cómo nos hablemos de nuestro vocabulario, es cuando dejaremos de procrastinar.

Decirte cosas bonitas a ti mismo como, por ejemplo, frases motivadoras “voy a ser capaz”, “lo puedo conseguir poco a poco…”

Aunque nuestro objetivo era estudiar muchas horas y solo hemos estudiado media, no pasa nada, los pasos hay que darlos poco a poco.

Estas palabras son positivas y hacen que dejemos de procrastinar.

Nosotros somos los dueños de nuestra propia vida, y, por lo tanto, con nuestras actitudes y nuestros hechos conseguiremos ser los dueños de la misma.

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Periodista especializada en comunicación online y psicología

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