¿Te cuesta comunicarte? Una psicóloga te da los trucos para ser más asertiva

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La comunicación es un aspecto presente en nuestra vida cotidiana, pero muchas veces nos olvidamos de comunicarnos realmente: nos cuesta decir que no, y parece que se nos consume la energía cuando tenemos que expresar si algo no nos gusta…

Por eso vamos a hablar de la parte de la comunicación que nos hace sentir mal, no escuchados. Precisamente en eso consiste la asertividad, aunque este término se confunde con la seguridad, tiene que ver con la manera en que nos expresamos.

En primer lugar, es muy importante saber en el sitio en el que estamos, y por qué ocurren las cosas. Las personas tenemos tres maneras de comunicarnos:

Comunicación pasiva

Sumisa, inhibida. Se caracteriza por tratar de no dañar ni incomodar a nadie, de no querer hacer algo mal. Cuando la persona se comunica de esta manera es porque siente que su opinión no es escuchada, ni valorada, como si no tuviera sentido ni importancia. Por eso les cuesta expresarse. Su mirada es hacia abajo o hacia un lado, no se produce contacto visual. La postura corporal es encogida, el tono de voz es más bajo, más suave… lo que se conoce como «hablar para el cuello de tu camisa». El objetivo que tienen es no sentir rechazo o daño, y no herir a la persona a la que se dirigen.

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Comunicación agresiva

Se encuentran justo en el lado opuesto. No tienen por qué ser agresivos, pero sí lo es su comunicación. Son personas que tratan de imponer su opinión y comentarios: «sentar cátedra». Tratan de transmitir sus palabras y que se lleve a cabo lo que ellos quieren. Muchas veces se salen con la suya. Esto también tiene que ver con que las personas que le rodean no quieren un conflicto y, por tanto, les hacen caso. Su gestualidad es más agresiva, los movimientos son más tensos, más rígidos, la mirada penetrante,… tanto que llega a agobiar.

dos compañeros de cuarto discutiendo y gritando en casa - comunicación agresiva fotografías e imágenes de stock

Comunicación asertiva

Los extremos no son buenos, por eso lo ideal es mantenerse en el centro y conseguir la asertividad. Por una parte, logramos ser tenidos en cuenta, y, por otra, no hacer daño a la gente que nos rodea. El objetivo es poder expresar lo que deseamos sin hacer daño a los demás, esa es la asertividad.

Consejos para ser asertivos

Te tienes que centrar sobre todo en aprender a decir que no: es una manera de quererte, de que el resto de conozca. Cuando no eres capaz de expresar aquello que te molesta, disgusta o no te sienta bien, la gente que te rodea no lo sabe, no te conoce. Por ejemplo, si tú no dices que no te gusta una comida que te han puesto en la mesa, nadie tiene por qué saberlo.

Una de las cosas que ganamos aprendiendo a decir: «no, no me gusta, eso está mal, esto me gusta más de otra manera…» es la aceptación. Tú eres así, te aceptas, te conoces más, y la gente te conoce más. Has ganado tres cosas sin herir a nadie por el camino.

  • Aprende a rechazar. Con el rechazo, es decir diciendo «no», quitas cosas que no te hacen bien, ganas autoestima, y te alejas de lo que no te interesa o se comporta de manera tóxica. Plant´éate que la gente que te rodea y que quieres que esté en tu vida es aquella que te valora por ser quien eres. Por tanto, tienes que aprender a decir que no a las actividades o cosas que no te identifiquen, no te gusten, o no te apetezcan.
  • Di no a principios, ideas. A veces vienen de serie, te lo han enseñado en casa pero no te sientes identificado con ello. Aprende a rechazar esas ideas, a poner límites a la gente, incluido a los familiares. Por ejemplo, tu madre hace algo que no te gusta, tienes que ser capaz de decírselo, con educación y respeto: «mamá, yo sé que tú piensas de esta manera. Te pido y agradezco que no lo hagas de esa manera porque me influye a mi, me siento mal y agobiada». Verás como no es tan difícil, la cuestión es plantearlo.
  • Aprende a rechazar responsabilidades que no son tuyas. Por ayudar a un amigo, por facilitar algo, has asumido responsabilidades que no te pertenecen. Aprende a dejarlas. Mucha gente te quiere dar consejos que no has pedido, por tanto no tienes que tomar ese consejo ni llevarlo a cabo. Es tu vida, tienes que aprender a vivirla. De la misma forma, has de aceptar la ansiedad como parte del proceso para vivir y decir «esto no», y expresar las cosas negativas.

Conócete más, escúchate más, sé capaz de que la gente de tu alrededor te conozca y escuche más. Ya verás como la asertividad sube, y el valor que tienes en la gente que te rodea, mucho más.

Si tienes cualquier duda, o sientes que tienes una comunicación pasiva o agresiva y necesitas cambiarlo, o otras personas la tienen hacia ti y ya no sabes cómo actuar, ponte en contacto con los psicólogos de Siquia. Nuestro equipo te ayudará en el proceso de la asertividad, a respetarte y que otros te respeten…

Imagen de Andrea Fernández
Sobre Andrea Fernández Soy Andrea Fernández Rodríguez, estudiante de periodismo en la Universidad de Valladolid. Tengo 21 años, y en un futuro no muy lejano me gustaría trabajar en el mundo del periodismo y la comunicación. Me gusta mucho aprender cosas nuevas, y tengo un gran interés por la psicología.
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