¿Puede un menor de edad ir al psicólogo sin comentarlo con sus padres?

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Cuando hablamos de menores y psicólogos hay ciertas consideraciones que debemos de tener en cuenta. Hemos de saber que un menor de edad no puede acudir al psicólogo en cualquier circunstancia y que hay leyes que regulan su atención psicológica y el papel de los padres o tutores en ella.

menor psicólogo

¿Puede un menor de edad ir al psicólogo? 

Sí, puede, pero con matices. Los menores de edad necesitarán el consentimiento de sus padres para acudir a un psicólogo.

Aunque el artículo 25 del Código Deontológico de la profesión de Psicólogo es algo ambiguo al respecto, pues simplemente señala que “en caso de menores de edad o legalmente incapacitados, se hará saber a sus padres o tutores”, este no se puede situar por encima de lo que dictamina el Código Civil que establece quela patria potestad se ejercerá conjuntamente por ambos progenitores o por uno solo con el consentimiento expreso o tácito del otro”. 

Partiendo de esta base, regulada por la ley, debemos establecer algunas aclaraciones sobre circunstancias concretas.

¿Necesita autorización de sus padres?

La ley establece que en casos no ordinarios, como es llevar a un menos a un psicólogo, la patria potestad precisa del acuerdo de ambos progenitores (excepto si en Sentencia Judicial se hubiera otorgado la capacidad para decidir en ese supuesto concreto a uno sólo de los progenitores). Por tanto, el profesional siempre deberá comprobar que ambos titulares de la patria potestad, y en pleno ejercicio de la misma, consienten que se lleven a cabo los servicios psicológicos solicitados por el menos o por uno de sus progenitores. 

¿Qué pasa si él quiere ir pero sus padres no le dejan? 

Si un psicólogo recibe a un menor, en primer lugar deberá obtener información sobre la situación de sus progenitores y de las causas por las que ambos no están en esa consulta. Un psicólogo nunca podrá atender a un menor sin el consentimiento de sus padres. En estos casos algunos profesionales señalan la posibilidad de acudir a un médico de cabecera que quizá pueda intervenir de algún modo en nuestro problema. Bien hablando con los propios padres o bien derivando al menor a alguna sección de la seguridad social.

¿Qué ocurre si los padres están separados y uno de los dos no da la autorización? 

Si los padres del menor están separados o divorciados lo recomendable es revisar la sentencia para comprobar si el ejercicio de la patria potestad es conjunto (que suele ser lo habitual) o si, por el contrario, uno sólo de los titulares cuenta con el ejercicio exclusivo en algunas cuestiones (como podrían ser las intervenciones de un psicólogo).

Si uno de los titulares no otorga consentimiento para la intervención de un psicólogo, el tutor solicitante puede recurrir vía judicial. En este caso un juez oirá a ambos titulares de la patria potestad y al menos si este tuviera más de 12 años. Tras esto el juez atribuirá la facultad de decidir al padre o a la madre, pudiendo tomar este la decisión sin el consentimiento del otro.

¿Cómo sé si mi hijo necesita un psicólogo?

En ocasiones, como padres, nos preguntamos si nuestros hijos están enfrentando desafíos emocionales o mentales. Estas algunas señales que podrían indicar que podría ser útil consultar a un psicólogo infantil:

  • Cambios drásticos en el comportamiento: si notas cambios repentinos en el comportamiento de tu hijo, como volverse más retraído, agresivo o distante, podría ser un signo de que algo está sucediendo.
  • Problemas en la escuela: si el rendimiento académico de tu hijo ha disminuido repentinamente, o si hay quejas constantes de maestros sobre su comportamiento, podría ser una señal de dificultades emocionales.
  • Problemas sociales: dificultades para hacer amigos o mantener relaciones sociales pueden indicar problemas emocionales. Presta atención si tu hijo parece aislado o si ha perdido el interés en actividades que solía disfrutar.
  • Cambios en los hábitos de sueño o comida: problemas para dormir o cambios en los patrones alimentarios pueden ser signos de estrés emocional.
  • Expresiones de tristeza o ansiedad: los niños no siempre expresan sus emociones directamente, pero presta atención si tu hijo menciona sentirse triste, ansioso o abrumado.
  • Quejas físicas constantes: dolores de cabeza o estómago recurrentes sin una causa física aparente podrían ser síntomas de angustia emocional.
  • Traumas recientes: si tu hijo ha experimentado eventos traumáticos, como la pérdida de un ser querido o el divorcio de los padres, podría beneficiarse de la ayuda de un profesional.
  • Cambios en los niveles de energía: tanto la falta de energía como la hiperactividad extrema podrían ser indicadores de problemas emocionales.

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Si observas varios de estos signos o simplemente sientes que algo no está bien, considera consultar a uno de nuestros terapeutas.

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Como padre, ¿también necesito terapia?

La crianza de hijos implica desafíos emocionales, y en ocasiones, los padres necesitan apoyo. En este contexto, el estrés parental, omnipresente en la vida diaria, puede resultar abrumador y afectar la calidad de vida. Por ende, la terapia se presenta como un recurso valioso, proporcionando estrategias para gestionar el estrés y fomentar el autocuidado.

Además, cambios familiares significativos, como la llegada de un nuevo hijo o el divorcio, pueden impactar la salud mental de los padres. En este sentido, la terapia ofrece un espacio seguro para explorar y adaptarse a estas transformaciones.

El modelado de comportamiento adquiere una importancia crucial, ya que los niños aprenden a través del ejemplo. Por lo tanto, la terapia capacita a los padres para convertirse en modelos emocionales saludables.

A su vez, las tensiones en la relación entre los padres afectan directamente el bienestar emocional de los niños. En este contexto, la terapia proporciona herramientas para mejorar la comunicación y fortalecer los vínculos familiares.

La autoexploración, vital en la crianza, encuentra en la terapia un espacio propicio para abordar preguntas sobre la propia identidad y experiencias pasadas.

Aunque no tiene por qué ser necesaria, lo cierto es que la terapia para padres no solo mejora la calidad de vida de estos, sino que también contribuye al bienestar general de la familia, construyendo relaciones más saludables y un hogar más feliz.

Si observas varios de estos signos o si simplemente sientes que algo no está bien, considera consultar a uno de nuestros terapeutas. Estos profesionales están capacitados para trabajar con niños y pueden proporcionar el apoyo necesario para abordar sus preocupaciones emocionales y mentales. Recuerda que pedir ayuda no solo es valiente, sino que también puede marcar una gran diferencia en la vida de tu hijo.

En Siquia somos expertos en terapia online desde el año 2012. A lo largo de nuestra trayectoria hemos ayudado a más de 2000 pacientes a superar diversos problemas emocionales. Si te interesa buscar la ayuda de un psicólogo online, puedes solicitar una primera sesión gratis haciendo clic en el botón de abajo.

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