Rigidez mental: ¿Algo más que ser cabezota?

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Salud Mental
Iván Herrero
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¿Alguna vez te has topado con alguien que se aferra a una idea y se niega a ver más allá de su propia percepción? ¿Has tenido una discusión con alguien y luego te has arrepentido, porque sabía de antemano que hablar con esa persona era como hablar con una pared? Entonces quizás sepas más de lo que crees sobre la rigidez mental.

¿Qué es la rigidez mental?

Podemos definir la rigidez mental como la incapacidad que experimenta una persona para afrontar situaciones nuevas. Las personas que padecen la rigidez mental realizan sus acciones según un mismo patrón de comportamiento. Obviamente, creen que ese patrón es el correcto y el idóneo pero los resultados pueden ser catastróficos.

Una persona no es rígida mentalmente siempre, por los siglos de los siglos. Hay diferentes gradientes para cada situación. Si estamos en una reunión con nuestros amigos de toda la vida, no esperamos que aparezcan novedades que nos aturdan. Y esa seguridad es el caldo de cultivo perfecto para la cabezonería, porque ya vas con una idea prefijada.

Sin embargo, cuando nos encontramos en un terreno desconocido como puede ser cuando nos presentan a alguien somos más flexibles, ya que no existe ninguna idea prefijada sobre cómo transcurrirá.

Un ejemplo sobre este fenómeno, lo explicó el actor Hovik Keuchkerian (más conocido por su papel como Bogotá en La Casa de Papel) en unas declaraciones en el programa de televisión El Hormiguero:

“Cierras una puerta, te encabezonas con algo y te dices: ‘es por ahí, es por ahí’. Y viene la ida y te avisa: ‘Que no, campeón. Que por ahí no es’. Entonces te llega la vida y te pega un hostión y ya te das cuenta que no era por aquí, sino que era por allí. Cuando tú cierras una puerta en la vida, se abren tres. Por definición. Pero que somos unos borregos y no sabemos leer la vida, pues te encabezonas. A mí me ha funcionado parar un poquito, pensar y decidir».

¿Qué consecuencias puede tener?

Las consecuencias que puede traer la rigidez mental se dividen entre las individuales y las colectivas:

  • Consecuencias individuales: cuando una persona está convencida de que debe hacer las cosas de cierta manera y no le salen, se enfada. La frustración y la ira son los sentimientos más habituales cuando no se logran los resultados esperados, porque sigue pensando que ha hecho lo correcto, según lo marcado por la línea de pensamiento. Un continuo estado de ira puede acarrear un estado de malestar continuo, lo que lleva a las consecuencias colectivas que tiene la rigidez mental.
  • Consecuencias sociales: ese estado de malestar con uno mismo suele trasladarse a las relaciones con los seres queridos. La rigidez mental hace crecer tu intolerancia respecto a las opiniones de los demás. Esta intolerancia impide a crear un debate sano en el que se pueden confrontar diferentes puntos de vista, con lo que la relación con las personas con las que eres intolerante puede deteriorarse.

Cuando la rigidez mental afecta a tu vida, contar con la ayuda de un psicólogo online es una manera fácil y cómoda de solucionar el problema.

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Estos son los pasos a seguir para solucionarla

Si conoces a alguien o crees que puedes estar padeciendo algún episodio de rigidez mental, mantén la calma. Hay formas de remediarlo. Para ello, hay dos palabras que conviene tener siempre presentes: reevaluar y progresar.

La reevaluación debe consistir en un proceso de introspección, durante el que debes estudiar las acciones realizadas que no han tenido el éxito esperado. Para hacerlo correctamente es necesario ganar amplitud, coger distancia respecto al problema central y valorar diversas opciones.

Esta reevaluación es vital para reducir tus niveles de ansiedad. Examinando nuestros pasos sabrás en qué piedra has tropezado, y cuando te encuentres con un obstáculo de similares características ya sabrás cómo actuar. De este modo, despejas las incertidumbres que pueden venir en el futuro.

Para solventar la rigidez mental hay que hacer un ejercicio de progreso. Plantear los problemas desde diferentes perspectivas y abrirse a las opiniones de gente de alrededor. Sus opiniones te ayudarán a ser más tolerante y comprensivo.

La flexibilidad mental es algo que puede trabajarse. El trabajo desde las terapias de aceptación y compromiso, así como una intervención desde la perspectiva sobre cómo pensamos para actuar de cierta forma, puede ayudarnos a hacer esos cambios que nos traerán beneficios positivos. Un psicólogo puede ser de mucha ayuda en estos casos.

En Siquia somos expertos en terapia online desde el año 2012. A lo largo de nuestra trayectoria hemos ayudado a más de 1.600 pacientes a superar diversos problemas emocionales.

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