Slow Living: descubriendo el arte de vivir en calma y plenitud

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Autoestima
Andrea Merino
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¿Estás cansado de la locura del día a día y de sentirte como un velociraptor atrapado en una carrera interminable? Prepárate para descubrir el mundo maravilloso del slow living.

Qué es el slow living

Este movimiento surgió en los años 80 y es una filosofía de vida que promueve la ralentización del ritmo diario al que estamos expupestos, con la finalidad de encontrar un equilibrio entre nuestras responsabilidades y nuestro propio bienestar emocional.

En inglés slow significa lento, mientras que living se refiere a vida, de ahí que se pueda definir a este término como vida lenta.

El objetivo principal es el de apreciar cada momento que vivamos, viviendo así de manera consciente y dedicando tiempo a las cosas que verdaderamente importan y que sobre todo, suman a una persona para su bienestar.

Características

  • Conexión con el presente. El slow living nos invita a estar completamente presentes en cada momento y nos anima a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y sobre todo, prestar atención a los detalles que a veces pasan desapercibidos debido a la intensidad con la que vivimos.
  • Simplificación. Con esto se elimina lo innecesario, enfocándonos en lo esencial. Esto nos animará a deshacernos de la acumulación de cosas materiales, que apenas usamos, y a reducir aquellas actividades que no nos aportan nada, para así tener más espacio y tiempo para nosotros mismos.
  • Desaceleración. Esta filosofía de vida lo que implica es que el ritmo frenético de nuestras vidas baje. Nos anima a tomarnos las cosas con calma y a no apresurarnos en nuestras actividades y sobre todo a disfrutar de cada momento sin prisa. Con ello encontraremos un ritmo de vida más consciente.
  • Conexión con la naturaleza. Slow living fomenta la conexión con la naturaleza como una forma de poder reconectar con nosotros mismos. Esto nos anima a pasar tiempo al aire libre, disfrutar la belleza natural y adoptar prácticas respetuosas con el medio ambiente.
  • Priorización de las relaciones significativas. Las relaciones humanas son muy importantes en el día a día, pero en ocasiones, no se les da la importancia que merecen, por ello, el slow living lo que fomenta es que dediquemos tiempo de calidad a nuestros seres queridos, que cultivemos amistades puras y que sobre todo establezcamos conexiones profundas con quienes nos rodean.

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Aprende a valorar los pequeños momentos de la vida, introduciendo en tu rutina el slow living. Si no tienes las herramientas necesarias, acude a un psicólogo especializado para que te ayude a reducir el estrés de la vida diaria.

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Beneficios de una vida pausada

Adoptar este ritmo lento de vida, tiene una serie beneficios a tener en cuenta si se tiene dudas sobre adoptarlo o no.

  • Reducción del estrés. Al adoptar un enfoque más pausado y consciente, el slow living nos ayudará a reducir el estrés y la ansiedad que provienen de llevar una vida acelerada. También nos brinda la oportunidad de recuperar la calma, en momento necesarios, encontrando un equilibrio emocional, además de mejorar nuestra salud mental.
  • Mejora de la salud física. Al desacelerar, permitimos que nuestro cuerpo descanse de manera adecuada, lo que contribuye a nuestra mejora de la salud física. El slow living promueve una serie de hábitos saludables cómo, una alimentación equilibrada, práctica de ejercicio regular y un buen descanso, que no solo mejore nuestra salud física, también el bienestar general.
  • Mayor apreciación de la vida. Al vivir de una manera más consciente, basada en el presente, no en el pasado ni en el futuro, el slow living nos ayudará a apreciar los momentos cotidianos, a los que antes no prestábamos atención. Esto nos permite saborear la belleza de cada instante y cultivar, digamos una actitud de gratitud hacia la vida.

Perjuicios

  • Percepción de pereza. Adoptar un ritmo más lento en la vida, después de estar mucho tiempo a un ritmo excesivamente rápido, puede llevar a que algunas personas que practiquen el slow living, en vez de adoptar un ritmo más lento, lo perciban como pereza o falta de ambición.
  • Desconexión de la realidad. Al desacelerar y priorizar el disfrute de la vida, algunos podrían interpretar el slow living como una desconexión de la realidad o una falta de compromiso, no solo con las responsabilidades si no también con las metas profesionales.
  • Resistencia al cambio. Para aquellos que están acostumbrados al ritmo acelerado, puede resultar difícil adaptarse al estilo de vida del slow living. Existe también una resistencia al cambio y una creencia de que la vida lenta es menos productiva o menos satisfactoria, cuando no es así. De hecho, es uno de los temas recurrentes que se tratan en terapia psicológica.

Aplicar el «slow living»

Es importante no introducir, de golpe, en la rutina diaria el slow living. Es mejor ir poco a poco, incluyendo algunos consejos para ir viendo los beneficios que esta filosofía produce.

  • Establece prioridades. Identifica aquellas actividades y compromisos que son importantes para ti y enfoca tu tiempo y sobre todo tu energía en ellos. Aprende además a decir que no, cuando algo de lo que te proponen no te aporte valor o que pienses que te va a generar estrés.
  • Desconecta de la tecnología. Dedica momentos del día para desconectar de los dispositivos electrónicos y más si tu jornada laboral está frente a un ordenador. Apaga tu teléfono móvil o desconecta de las redes sociales. Permítete así disfrutar de la tranquilidad que aporta la desconexión digital.
  • Dedica tiempo a actividades que te brinden alegría. Determina aquellas actividades que te brindan alegría y bienestar y reserva tiempo regular para realizarlas. Da igual si es un leer un libro, disfrutar de una buena conversación con un familiar o salir a andar con los cascos puestos y música a tope, prioriza esas actividades.
  • Cultiva la gratitud. Tómate unos minutos cada día para reflexionar sobre las cosas por las que te sientes agradecido. Esto ayudará a apreciar lo que tienes y a enfocarte en los aspectos positivos de tu propia vida, fomentando también una mentalidad más positiva.
  • Establece límites y tiempos de descanso. Es muy importante reservar tiempo para el descanso, por ello, establece un horario que te permita desconectar del trabajo y dedicar a esas actividades, que comentábamos antes, las cuales te renueven y te brinden tranquilidad.
  • Aprende a saborear el momento. En lugar de apresurarte a pasar a la siguiente tarea o preocuparte por el futuro, concéntrate en el aquí y ahora. Practicar técnicas de relajación como meditación o mindfulness te ayudaran en esta tarea. Disfruta también de los pequeños detalles, que son muchos al cabo del día, como el aroma que desprende el café recién hecho o el aire que te da la sensación de brisa en tu piel. Gracias a esto podremos conectar con nuestro propio entorno.

En conclusión, el slow living es ese «lugar» donde los relojes se ralentizan, las sospechas se desvanecen y el estrés huye despavorido. Libérate del caos y abraza la calma, solo así serás capaz de tener un vida plena.

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Imagen de Andrea Merino

Periodista especializada en salud mental

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