Lo tengo todo pero no soy feliz, ¿Qué me pasa?

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Autoestima
Paula Parra Maté
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Muchas veces tienes todo lo que quieres, pero no eres feliz. Esto se debe a que todo lo que tienes no garantiza tu propia satisfacción.

Tenemos un buen trabajo, una persona que nos quiere, una casa… Aparentemente tenemos todo lo que queremos, pero hay un problema: no somos felices.

El psicólogo Erich Fromm señaló que “si no somos felices con todo lo que tenemos, tampoco lograremos serlo con aquello que nos falta” y no le falta razón. Pero ¿qué es eso que está ausente dentro de nosotros mismos?

La sensación de tenerlo todo, pero a la vez tener una falta de algo que no sabemos definir, es algo que les ocurre a muchas personas.

Esa sensación de infelicidad a pesar de tenerlo todo nos hace tener pensamientos de culpabilidad al pensar que no somos felices aun teniendo todo lo que a otras personas les gustaría tener.

Ante esta situación solo tenemos una opción: pararnos a pensar, contactar con nuestro “yo” interior y encontrar la respuesta a nuestras preguntas.

Lo mental gana a lo material

Cuando hablan de felicidad las personas piensan directamente en tener un coche de alta gama y mucho dinero, cuando en realidad se olvidan el factor más importante: la salud mental.

Los objetos materiales están muy bien para hacernos felices, pero sin salud mental es imposible que una persona esté completamente feliz. Tener una buena autoestima, saber manejar los problemas, poder comprender nuestras emociones y las demás… Estos son algunos factores que se necesitan para que podamos ser completamente felices.

También necesitamos saber quiénes somos, ser asertivos, tener buenas habilidades sociales para poder afrontar la angustia y el estrés…

Por lo que, si lo tienes todo y no eres feliz, tienes que reflexionar sobre ti mismo y sobre tu salud mental.

La insatisfacción, lo que hace que nunca estés feliz al cien por cien

Cuando hablan de felicidad las personas piensan directamente en tener un coche de alta gama y mucho dinero, cuando en realidad se olvidan el factor más importante: la salud mental.

Los objetos materiales están muy bien para hacernos felices, pero sin salud mental es imposible que una persona esté completamente feliz. Tener una buena autoestima, saber manejar los problemas, poder comprender nuestras emociones y las demás… Estos son algunos factores que se necesitan para que podamos ser completamente felices.

También necesitamos saber quiénes somos, ser asertivos, tener buenas habilidades sociales para poder afrontar la angustia y el estrés…

Por lo que, si lo tienes todo y no eres feliz, tienes que reflexionar sobre ti mismo y sobre tu salud mental.

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Otros factores que hacen que no estés bien aun teniéndolo todo:

  • Tener mucho estrés: Las personas que se hacen cargo de la familia y los que son altos cargos en sus trabajos suelen ser las personas que tienen más estrés. Estas personas no suelen ser conscientes de que tienen estrés cuando en realidad tienen dolores físicos, mentales, falta de motivación… El estrés nos lleva a unos altos niveles de activación, algo que impide una respuesta de socialización y nos perjudica a la hora de conectar con las personas que forman parte de nuestra vida.
  • Metas constantes: Hay personas que viven constantemente poniéndose metas. Cuando las alcanzan y satisfacen sus propias necesidades, ya no hay retos y dejan de disfrutar.
  • Falta de atención: Nos fijamos más en el futuro que en el presente, por lo que no disfrutamos del momento. Cuando nos acordamos del pasado, al llevar una vida tan rápida, no nos acordamos prácticamente de nada y de lo que nos acordamos es de situaciones desagradables y problemas. Si ponemos más atención en lo que hacemos en el presente, servirá para que cuando miremos al pasado nos acordemos de las cosas positivas de hoy.
  • Falta de comunicación: Con las tecnologías es habitual que la persona se sienta desconectada y por lo tanto se fomente la individualidad. Además, las personas no suelen comunicar las cosas que les molestan y se las suelen callar, lo que nos llevará a una saturación de emociones y finalmente explotaremos.
  • No descansar: Vivimos de una forma tan urgente que a veces se nos olvida que hay que tener momentos de desconexión, a parte de nuestras horas de sueño. Para que el cuerpo y la mente funcione correctamente es necesario descansar. Si esto no se lleva a cabo, puede hacer que una persona tenga reacciones impulsivas inesperadas con las personas que más quiere.
  • Falta de autoestima: Tenemos la costumbre de ser muy duros con nosotros mismos y más en momentos críticos de nuestra vida. Tenemos que empezar a comprender nuestras dificultades y más en nuestros peores momentos, hay que ser capaces de empatizar con nosotros mismos. Si no, nos convertiremos en nuestro peor enemigo.
  • Falta de valores: Al alcanzar nuestras metas, puede ser que dejemos de percibir en positivo nuestra visión de la vida. Necesitamos superar la propuesta exclusiva de metas y fundamentar nuestro bienestar en la persecución de valores, ya que si conseguimos mantener viva la llama de nuestro motor, podremos alcanzar altos grados de satisfacción profunda.

Estar bien contigo mismo es lo importante

A pesar de tenerlo todo, puede ser que la preocupación, la infelicidad y la angustia inunde nuestra vida.

Hay que tener en cuenta que esto les pasa a muchas personas y no hay que tener miedo ni sentir culpa por sentirnos así, cada persona es un mundo y tiene otras necesidades. Si te apoyas en tu familia y amigos ellos lo entenderán, ya que, si no, tu angustia permanecerá y aumentará.

Normalmente, cuando se da una situación así, es común que la persona sufra una depresión, así lo afirma el doctor Teemu Rissanen. Por ello, lo mejor es que acudas a un especialista.

Es el momento de hacer un cambio y de preguntarnos a nosotros mismos si lo que tenemos es realmente lo que necesitamos, para ello solo necesitas tomar una decisión y tener amor propio.

En Siquia, te ayudamos.

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Periodista especializada en comunicación online y psicología

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