Cuando la imagen se convierte en obsesión: comprendiendo el trastorno dismórfico corporal

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Autoestima
Andrea Merino
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Todos hemos sufrido alguna vez, acné, vello o caída del pelo, derivado de épocas de estrés o cambios en nuestra vida. Aunque lo más normal es tomarlo como eso, algo pasajero y que no importa, para muchas personas, esto supone un malestar que les lleva a padecer un trastorno dismórfico corporal.

¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

Es un trastorno psicológico en el cual una persona se obsesiona y se preocupa excesivamente por supuestas imperfecciones en su apariencia física. A menudo estas personas se enfocan en imperfecciones relacionadas con la piel, la cara, entre las que se incluye acné o arrugas, el pelo y su caída o debilitamiento, tamaño de las mamas o el tono muscular. La persona percibe estos defectos de forma más significativa de lo que realmente son, lo que lleva a un deterioro significativo de su calidad de vida.

Como decimos, las personas que sufren de TDC, experimentan una distorsión de su imagen corporal, lo que perjudica significativamente su bienestar emocional, por lo que la terapia online será uno de los recursos a los que acudir para tratar el trastorno y conseguir una serie herramientas.

Causas

Las causas del trastorno dismórfico corporal puede incluir una combinación de factores genéticos, neuroquímicos y ambientales.

Factores biológicos. Algunas investigaciones sugieren que el TDC puede tener una base genética, lo que significa que ciertas personas, pueden tener una predisposición genética a desarrollar este trastorno.

Factores neuroquímicos. Alteraciones en la serotonina, un neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo y la regulación emocional, pueden desempeñar un papel clave en el desarrollo del trastorno dismórfico corporal.

Factores psicológicos. Experiencias de vida traumáticas, baja autoestima, perfeccionismo y ansiedad social, pueden contribuir al desarrollo del TDC. Además, la exposición a ideales de belleza poco realistas, que se dan en los medios de comunicación, y la presión social para cumplir con ciertos estándares de apariencia, es una de las causas para desarrollar este tipo de trastorno.

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Síntomas del trastorno dismórfico corporal

Las personas con TDC, padecen una serie de síntomas que pueden tener un gran impacto en su vida.

  • Comportamientos repetitivos, como mirarse en el espejo de forma compulsiva o compararse constantemente con los demás.
  • Preocupación excesiva por defectos imaginarios o leves en la apariencia física.
  • Baja autoestima y sentimientos de vergüenza.
  • Evitación de situaciones sociales debido a la preocupación por la apariencia.
  • Ansiedad y depresión relacionadas con la apariencia física.

Consecuencias

  • Deterioro en el bienestar emocional. Las personas con TDC suelen experimentar altos niveles de ansiedad, depresión y vergüenza, debido a su preocupación constante por su apariencia física. Estos sentimientos pueden llevar a un deterioro generalizado de su bienestar emocional.
  • Aislamiento social. La preocupación obsesiva por la apariencia física puede llevar a las personas con TDC, a evitar situaciones sociales y aislarse de los demás. Temen ser juzgados debido a su percepción distorsionada de su apariencia, lo que genera una disminución en las interacciones sociales y una sensación de soledad.
  • Dificultades en las relaciones interpersonales. La obsesión por la apariencia física, puede hacer que las personas eviten socializar, como comentábamos en el punto anterior. Estas personas se sienten incómodas al relacionarse con los demás y por ello, tiene dificultad para establecer vínculos íntimos con otras personas. Todo esto dificulta mucho, a la hora de hacer nuevos amigos o encontrar pareja.
  • Rendimiento académico y afectado laboral. Las preocupaciones por la apariencia física, pueden distraer a la persona, dificultando la concentración en tareas, que conllevan un bajo rendimiento en lo académico o en la laboral, según la persona.
  • Obsesión. Las personas que padecen TDC, suelen estar obsesionadas con que todo el mundo se fija en lo que a ellos les obsesiona, cuando en realidad no es así.

Diferencias entre un TDC y un TCA

En ocasiones, este tipo de trastorno es confundido como un TCA. De ahí la importancia de hacer un buen diagnóstico. Aunque ambos trastornos están relacionados con la imagen corporal, ambos presentan diferencias significativas.

  • Enfoque principal. El TCD está más enfocado a una preocupación de defectos o imperfecciones percibidas en la apariencia física en general, mientras que los TCA se enfocan más en el peso corporal, la forma del cuerpo y los hábitos alimenticios.
  • Comportamientos alimentarios. En los trastornos de alimentación, los comportamientos alimentarios están alterados, pasar de no comer nada a darse atracones, por ejemplo. En cambio, en el trastorno dismórfico corporal, los patrones alimentarios, no se ven alterados.
  • Percepción de la apariencia. En el TCD, la percepción de la apariencia física está distorsionada, lo que, lo que significa que las personas afectadas ven defectos que no son perceptibles para los demás. En los TCA, la percepción de la apariencia puede estar influenciada por la preocupación por el peso y la forma del cuerpo, pero no experimenta una distorsión tan grande como en el dismórfico corporal.
  • Objetivos de control. En los TCA, el objetivo principal es controlar el peso y la forma del cuerpo a través de la alimentación y el ejercicio, en cambio, en los TCD, el enfoque va más por corregir o modificar los supuestos defectos percibidos en la apariencia física, como manchas, ojeras o acné. Esto puede implicar buscar tratamiento estéticos o someterse a cirugías plásticas , incluso cuando no sean necesarios.
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Cómo un psicólogo te ayuda

Como comentábamos, es importante que haya un buen diagnóstico para que este tipo de trastorno se trate adecuadamente. Una vez realizado el diagnóstico, la terapia online será la clave para mitigar los síntomas.

  • Terapia cognitivo-conductual. Es una de las terapias más efectivas, con ella se buscará el por qué de los pensamientos acerca de las imperfecciones, ahondando en el problema y trabajando en modificar esas conductas, como control excesivo frente al espejo o la evitación de las situaciones sociales.
  • Exposición y prevención de respuesta (EPR), es una técnica utilizada dentro de la TCC. Consiste en exponer gradualmente a la persona ante las situaciones relacionadas con el trastorno que le han desencadenado ansiedad.
  • Reestructuración cognitiva. Consiste en identificar y desafiar a los pensamientos negativos y distorsionados sobre la apariencia física. Fomentando el desarrollo de una perspectiva más equilibrada y objetiva de la apariencia personal, ayudando a reducir la obsesión y la angustia asociada al trastorno.

Aprender a convivir con nuestras imperfecciones es algo básico. Nadie es perfecto. Hasta las personas que creemos que no tienen ninguna imperfección, la tienen. Se nos ha expuesto siempre la idea de que la piel tiene que ser tersa, sin una arruga, que los pechos más bonitos son los grandes y que las estrías son feas y eso no es así. Aprende a querer tu cuerpo de una forma sana para quererte también a ti mismo.

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Imagen de Andrea Merino

Periodista especializada en salud mental

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