Tristeza adictiva: diferencias con la depresión y claves para superarla

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Autoestima
Marcos Ramallo
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Iván no sabe qué le pasa. A simple vista, su vida parece normal: tiene un trabajo, amigos y aficiones. Sin embargo, hay algo que lo ha atrapado en una especie de nube gris. Se siente triste la mayor parte del tiempo, y esa tristeza se ha convertido en algo más que una simple emoción. Se ha vuelto adictiva. Aunque pueda sonar extraño pensar en la tristeza como una adicción, para Iván y muchas personas como él, esta sensación se ha arraigado de manera profunda y perturbadora.

En este artículo te explicamos todo sobre la tristeza adictiva, desde su significado hasta cuándo puede ser preocupante y cómo superarla.

¿Cuándo es adictiva la tristeza?

Imagina que las emociones son como caminos en tu mente. Algunos son amplios y luminosos, como los de la felicidad y la alegría. Otros, en cambio, pueden ser oscuros y estrechos, como los de la tristeza y la ansiedad. 

Ahora, piensa en Iván. En un momento de su vida, comenzó a transitar por uno de esos caminos oscuros, el de la tristeza. Al principio, era como un pequeño atajo en su mente, pero con el tiempo, sin darse cuenta, ese camino se fue ensanchando y volviendo más familiar.

La tristeza, como cualquier otra emoción, está relacionada con sustancias químicas en el cerebro. Cuando nos sentimos tristes, nuestro cerebro libera ciertas sustancias que influyen en nuestro estado de ánimo. 

En el caso de Iván, su cerebro se acostumbró a esta liberación de sustancias relacionadas con la tristeza. Esto creó un ciclo en el que su mente comenzó a «pedir» más de esas sustancias, similar a lo que sucede en una adicción a una sustancia como el tabaco o el alcohol.

Además, la tristeza puede volverse adictiva debido a la manera en que afecta nuestros pensamientos y comportamientos. Cuando nos sentimos tristes, tendemos a reflexionar sobre las cosas negativas y a evitar actividades que normalmente disfrutamos. Esto puede llevar a un ciclo negativo en el que la tristeza alimenta más tristeza, y así sucesivamente.

Cómo saber que soy triste-adictivo

Imagina la tristeza como una nube que a veces cubre nuestro ánimo. Es normal sentirse triste en momentos difíciles, pero hay ocasiones en que esa nube se queda más tiempo del necesario, y eso puede ser un problema. Aquí hay algunas señales para reconocer cuándo la tristeza se convierte en algo más serio:

  • No se va: si esa sensación de tristeza no se va después de un tiempo, y te sientes así la mayoría de los días, podría ser un indicio de que se ha vuelto más complicado.
  • Dificultad para hacer cosas cotidianas: si sientes que es difícil concentrarte en las tareas normales, como el trabajo o la escuela, y tienes problemas para disfrutar cosas que solías hacer, eso podría ser un problema.
  • Pensamientos negativos: si te encuentras pensando mucho en cosas negativas sobre ti mismo o el mundo a tu alrededor, podría ser una señal de que la tristeza se ha vuelto más seria.
  • Aislamiento: si evitas a tus amigos y familiares, y prefieres estar solo la mayor parte del tiempo, es algo que debes prestar atención.
  • No encuentras alivio: si intentas hacer cosas para sentirte mejor, como ver una película que te gusta o hablar con amigos, pero la tristeza no se va, eso podría ser una señal de que necesitas ayuda.
  • Cambios en el sueño y la comida: si tienes problemas para dormir o no tienes apetito, o incluso comes en exceso, podría estar relacionado con una tristeza más profunda.
  • Malestar físico: la tristeza prolongada puede incluso hacer que te sientas cansado todo el tiempo o tengas dolores de cabeza y otros problemas físicos.
tristeza adictiva

Si te das cuenta de que estás experimentando varias de estas señales y están afectando tu vida diaria, es importante pedir ayuda. Hablar con amigos, familiares o un profesional de la salud puede ayudarte a entender lo que estás sintiendo y encontrar formas de enfrentarlo. Recuerda que no estás solo y hay apoyo disponible para ayudarte a superar esta nube persistente de tristeza.

Riesgos

Uno de los riesgos más notables de la tristeza adictiva es su capacidad para impactar negativamente en nuestra salud mental y física. La tristeza prolongada puede desencadenar una serie de problemas emocionales, como la depresión y la ansiedad. Además, puede afectar nuestra energía, nuestras relaciones y nuestra motivación para participar en actividades que normalmente nos brindarían alegría.

Otro aspecto a considerar es cómo la tristeza adictiva puede interferir en nuestras interacciones sociales y en nuestra capacidad para funcionar de manera efectiva en la sociedad.

Cuando nos sentimos atrapados en la tristeza, es posible que evitemos el contacto con amigos, familiares e incluso colegas. Esta aislamiento social puede agravar aún más nuestro estado emocional y dificultar la búsqueda de apoyo.

Es importante mencionar que la tristeza adictiva puede convertirse en un ciclo difícil de romper. A medida que nos acostumbramos a la liberación de ciertas sustancias químicas en el cerebro relacionadas con la tristeza, nuestro cuerpo puede comenzar a anhelar esa sensación, similar a cómo ocurre con otras adicciones. Esto puede llevarnos a involucrarnos cada vez más en patrones de pensamiento y comportamiento que refuerzan nuestra tristeza.

Diferencias con la depresión

Dos términos que pueden causar confusión, por sus similitudes, son la «tristeza adictiva» y la «depresión«. Sin embargo, existen diferencias fundamentales entre ambas a la hora de superarlas:

Duración y persistencia

Una de las diferencias más notables entre la tristeza adictiva y la depresión es la duración y la persistencia de la emoción. La tristeza adictiva generalmente se origina como una respuesta emocional a circunstancias específicas y puede prolongarse más allá de lo esperado.

Sin embargo, su persistencia no se compara con la continua y a largo plazo de la depresión. Esta última puede durar semanas, meses o incluso años, afectando significativamente la calidad de vida de una persona.

Intensidad de los síntomas

Otra distinción importante radica en la intensidad de los síntomas y cómo afectan a la persona. La tristeza adictiva puede generar pensamientos negativos y patrones de comportamiento autodestructivos, pero generalmente no alcanza la profundidad de los síntomas experimentados en la depresión. 

La depresión puede manifestarse en una amplia gama de síntomas, que van desde cambios en el apetito y el sueño hasta sentimientos abrumadores de desesperanza y autoestima reducida.

Influencia en la vida cotidiana

La influencia en la vida cotidiana también varía entre la tristeza adictiva y la depresión. La tristeza adictiva puede afectar el estado de ánimo y la motivación, lo que puede llevar a la evitación de ciertas actividades o situaciones.

La depresión, por su parte, tiende a tener un impacto más profundo en la capacidad de una persona para funcionar en diversos aspectos de la vida, incluido el trabajo, las relaciones y las responsabilidades diarias.

Las causas

Las causas subyacentes también pueden diferir entre la tristeza adictiva y la depresión. La tristeza adictiva suele estar vinculada a eventos o circunstancias particulares que desencadenan la emoción. Por otro lado, la depresión a menudo tiene múltiples factores en juego, que pueden incluir predisposición genética, desequilibrios químicos en el cerebro, experiencias traumáticas y estrés crónico.

Necesidad de intervención profesional

Si bien la tristeza adictiva puede requerir atención y esfuerzo para superar, la depresión generalmente necesita una intervención más profunda y profesional. En muchos casos, la depresión se aborda mejor con la ayuda de profesionales de la salud mental, que pueden ofrecer terapia y, en algunos casos, medicamentos.

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Claves para superarla

Cuando nos encontramos sumergidos en un mar de tristeza, puede parecer abrumador. Sin embargo, existen formas efectivas de lidiar con esta emoción sin dejar que afecte negativamente nuestra vida cotidiana. Aquí te presento algunas recomendaciones clave para abordar la tristeza de manera saludable:

  • Abrazar la tristeza con mente abierta. En lugar de resistir o negar la tristeza, acógela como una parte natural de la experiencia humana. Reconoce que sentirse triste en determinados momentos es normal y válido.
  • Avanzar mientras reconoces la tristeza. No es necesario detener tu vida por completo cuando te sientes triste. Continúa moviéndote hacia adelante en tu día a día, permitiendo que la tristeza coexista con tus actividades diarias.
  • Practicar la atención plena. En lugar de forzar la tristeza a desaparecer, obsérvala de manera consciente. Presta atención a cómo se manifiesta en tu mente y cuerpo, sin juzgarla ni intentar cambiarla.
  • Explorar otras actividades positivas. Engánchate a actividades que te brinden alegría y bienestar. Ya sea practicar yoga, leer un libro, tejer o conectarte con amigos que te animen, estas acciones pueden contribuir a tu bienestar emocional.
  • Preguntar a la tristeza. Adopta una perspectiva curiosa hacia tu tristeza. Háztele preguntas como cuánto tiempo ha estado presente, qué intenta comunicarte y si hay otras emociones entrelazadas con ella.
  • Eliminar culpa y vergüenza. Reconoce que la tristeza es una emoción legítima y normal. En lugar de juzgarte a ti mismo por sentirte triste, valida tu experiencia y reconoce que es una reacción comprensible a las circunstancias.
  • Recordar la temporalidad de las emociones. Mantén en mente que las emociones son transitorias. La intensidad de la tristeza disminuirá con el tiempo, especialmente si le prestas atención y la abordas de manera saludable.
  • Buscar apoyo. Conecta con personas que te brinden apoyo y aliento. Compartir tus sentimientos con amigos cercanos o familiares puede ayudarte a sentirte comprendido y menos solo en tu experiencia emocional. Recurre a un psicólogo online experto en depresión que te ayude en este proceso.
  • Aceptación sin necesidad de comprensión completa. No es siempre necesario entender completamente la razón detrás de tu tristeza, aunque muchas veces esconde una necesidad debajo.. Permítete sentir y aceptar la emoción sin sentir la presión de encontrar una explicación exhaustiva.
  • Practicar la autocompasión. Trátate con la misma compasión que ofrecerías a un amigo. Cultiva la autocompasión al reconocer que es normal sentirse triste en ciertos momentos y que mereces cuidado y apoyo.

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Imagen de Marcos Ramallo

Periodista especializado en comunicación online y salud mental

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