Aprende a pedir perdón con estos 8 sencillos trucos

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Iván Herrero
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Los seres humanos cometemos errores, es así. Por suerte, de los fallos puedes recoger experiencias que te servirán de aprendizaje para el futuro. A veces, esos fallos repercuten en terceros y llega el momento de pedir perdón. Una situación que puede hacerse complicada si posees un enorme orgullo.

El pedir disculpas será de una complejidad mayor o menor según en la tesitura en la que estés. No es el mismo arrepentimiento que puedes mostrar por ser impuntual que por cometer una traición a tu mejor amigo. En este artículo te contaremos todo lo que debes saber para aprender a pedir perdón cuando cometer un error.

pedir perdón

¿Cómo pedir perdón de una manera sincera?

Conseguir un mensaje de perdón adecuado es una tarea complicada, cuya dificultad irá en aumento según el fallo cometido, por lo que es fundamental elaborar un mensaje adecuado para sortear las dificultades que se pongan por delante.

1. Admite el fallo

Evalúa tus acciones y revisa tus sentimientos sobre lo realizado. Si la idea de pedir perdón te empieza a rondar la mente es debido a que sientes que has actuado mal. La culpa y el arrepentimiento son los sentimientos comunes como paso previo a disculparse con alguien.

El perdón, sin sentirlo realmente, no debe hacerse bajo ningún concepto. Un simple «lo siento», sin ningún tipo de sentimiento es falso e instrumental. La otra parte, si te conoce en profundidad, sabrá que solo te disculpas como vía rápida para contentarle.

2. Habla en primera persona

Pedir perdón es una acción que debe salir de uno mismo. Una acción unidireccional. Cuando pidas disculpas asume todo lo malo que hayas podido hacer, aunque la otra persona se haya equivocado. Si es así, ya será el momento de solucionar sus errores.

Usar la primera persona transmite responsabilidad de los actos cometidos. Las frases banales y expresiones vagas dan la impresión de desentendimiento de la situación. Echar balones fuera y querer culpar al destino o los caprichos de un ente superior. Un signo de inmadurez, a todas luces.

3. Directa y al grano

Hablad del elefante en la habitación. No empieces una nueva conversación sin tratar el tema principal por el que estáis molestas o enfadadas. Es esencial nombrar las acciones específicas y detallar tus sentimientos ante ellas.

Dejar pasar el tiempo, sin tener una charla intensa y profunda solo va a provocar un enquistamiento del tema y la bola de nieve del resentimiento solo irá aumentando de tamaño. Los malentendidos también son un aspecto habitual, ya que se habla con terceras personas que pueden provocar la explosión definitiva de una determinada relación.

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4. Responsabilízate

Punto clave y central en el momento de disculparse. Asumir la responsabilidad, a través de un arrepentimiento sincero en el que te abres emocionalmente, será uno de los argumentos a favor para lograr el perdón de la otra parte.

Olvídate de las ideas relacionadas con un posible daño a tu imagen o muestra de debilidad. La parte ofendida sentirá que te importa tanto vuestra relación, ya que te has molestado en realizar un ejercicio de reflexión y quieres salvar el vínculo que os une.

No pongas el foco en la otra persona. Es una señal de que estás en una actitud defensiva, buscando justificaciones en acciones del pasado que haya podido cometer la otra persona.

5. Cambia tu actitud

Pedir perdón está bien. Elaborar un discurso sentido, en el que te muestres abiertamente, es idóneo. Pero quizás la parte más importante sea cambiar ciertos aspectos de personalidad y visibilizar el aprendizaje de los errores por los que has tenido que disculparte.

Obviamente, cambiar aspectos de nuestra personalidad como la manera de hablar o ciertos gestos es complicado. Son rasgos que llevas interiorizados toda la vida y no es sencillo ponerles remedio de la noche a la mañana. Solicitar ayuda externa, preguntando directamente cuáles son aquellos gestos o expresiones que pueden resultar desagradables es el camino más rápido.

6. Visibiliza el arrepentimiento

Los sentimientos de culpa y arrepentimiento son una señal de que has actuado de una manera errónea. Es de utilidad incluir en el mensaje expresiones que visibilicen esas emociones. Aportará credibilidad y ayudará a una mejor comprensión por parte de la receptora del mensaje.

La escucha activa y la empatía son diversas muestras de querer entender los sentimientos y pensamientos de la persona ofendida. De esta manera, no pasas por alto las emociones de la otra persona y las validas. Puede que, si te ocurriera la misma situación, no estuvieras ofendida, pero recuerda cada persona tiene sus circunstancias y sus valores éticos.

7. No impongas tu propia penitencia

«En el pecado llevo la penitencia». Este refrán significa que cada uno ya asumirás las consecuencias de sus actos con el paso del tiempo. Si has obrado mal, has sabido reconocerlo y te quieres disculpar, no hace falta que te flageles con frases como: «lo mío es imperdonable» o «no merezco tu perdón».

Pueden tener un tono de sinceridad, aunque no suelen ser efectivas. Tienen una función autosanadora y de querer dar lástima a la otra persona para conseguir un perdón de una manera más rápida. A la parte ofendida poco le ayuda que exhibas tu autocastigo.

8. Los hechos valen más que las palabras

Las palabras se las lleva el viento, mientras los hechos perduran en el tiempo. De nada sirve mostrar las emociones de culpa y arrepentimiento, si tus acciones siguen el mismo patrón por el que seguías antes. Existen situaciones en las que la autorreparación no sirve de nada, sino que deberás preguntar a la otra persona cuáles son sus necesidades para poder volver a tener un vínculo afectivo ideal, como lo teníais antes del error.

Con la humildad y la paciencia por bandera

Por mucho que tengas claro el mensaje y cómo queremos transmitirlo, el perdón no depende de ti. La otra parte puede necesitar de un tiempo prudencial para reflexionar sobre si es acertada la decisión de volver a depositarte su confianza.

Ese período de reflexión debe ser respetado. Mientras, tú puedes ir modificando ciertos comportamientos para facilitar y motivar el perdón. Es imprescindible mostrar paciencia y una actitud de escucha activa ante posibles consejos de cambio.

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