Tus hijos podrían tener depresión: descubre cómo detectarlo

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Infancia
Patricia García
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Cuando pensamos en la infancia de nuestros hijos tendemos a pensar que es una etapa feliz. Y seguramente sea así, pero los más pequeños tampoco se libran de las preocupaciones. Solemos quitarle hierro al asunto diciendo que «son cosas de niños», pero el último informe publicado por Unicef y titulado Estado Mundial de la Infancia 2021 confirma que la depresión en niños es más común de lo que parece.

El informe señala que nueve millones de adolescentes europeos en las edades comprendidas entre los 10 y los 19 años padecen una enfermedad mental. Más del 12% del total de niños en Europa. Además, la ansiedad y la depresión son los trastornos más frecuentes entre los niños europeos, siendo con bastante diferencia más común en niñas (70,1%) que en niños (39,6%).

síntomas hijos

¿Tus hijos tienen depresión?

Los datos son realmente preocupantes, por eso, los psicólogos instan a los padres a estar atentos a los síntomas que sus hijos pueden presentar si sufren trastornos como la ansiedad o la depresión. Aquí van algunos de los síntomas que debemos considerar:

  • Mala conducta o irritabilidad. Los niños aún no han madurado porque, obviamente, son niños y viven en una montaña rusa de emociones. Sin embargo, si la irritabilidad se alarga en el tiempo podría indicar cierto desequilibrio emocional.
  • Exceso de cansancio. La infancia es conocida por la vitalidad de los más pequeños. Cuando un niño quiere estar mucho tiempo en la cama o en el sofá puede preocuparnos.
  • Falta de motivación. Al igual que el cansancio, es un preocupante en niños. Hay que prestar atención a las actividades que de manera rutinaria solía realizar con ganas e ilusión y ahora prefiere no hacer.
  • Tristeza constante. Aquí la preocupación reside en la durabilidad de la tristeza. Los niños tienen que sentir y exteriorizar su tristeza, pero cuando deja de ser algo puntal y comienza a ser diario, puede indicar que hay un problema mayor.
  • Somatización. Se trata de malestares que no se relacionan con nada anterior o que no sabemos muy bien su origen. La somatización es una trasformación de trastornos mentales en problemas físicos como dolores de cabeza o en el estómago.
  • Insomnio. Los trastornos del sueño son relativamente comunes en los niños. El estrés influye en la conciliación del sueño o en tener pesadillas que trastoquen el sueño de tu hijo. Es importante mantener una comunicación con el centro escolar, ya que es donde tendrá más dificultades para concentrarse.
  • Aumento de las manías. Las manías son un indicador del estrés que pueda estar sufriendo el niño. Bajo mucha presión las manías se pueden incrementar. Hay terapias psicológicas especializadas en este tipo de casos.
  • Trastornos en la alimentación. Es conveniente estar atentos a las rutinas alimenticias de nuestros hijos, si cambia muy bruscamente, de mucho a poco o viceversa, o bien, en horarios poco frecuentes.

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Consejos para ayudar a nuestros hijos a evitar los trastornos emocionales

Después de saber en que nos tenemos que fijar, debemos saber cómo ayudar al respecto. Por eso, hay varios consejos que nos pueden servir para acompañarlos en su propia gestión emocional y evitar que la depresión ataque a nuestros hijos.

  1. Observa. La clave para poder hacer una detención precoz de algún trastorno infantil es que su entorno esté pendiente de él. Mantener una observación en la distancia es necesario para saber sus hábitos y costumbres y darnos cuenta a tiempo de que algo ha cambiado en nuestro hijo.
  2. Mantener una buena comunicación. Lo más habitual es que no deseen hablar con nosotros y se aísle en sí mismo. Sin embargo, el papel de los padres es el de dejar siempre la puerta abierta a un espacio seguro donde pueda darse un diálogo sobre sus inquietudes con una actitud de escucha activa.
  3. Validar sus emociones. Es importantísimo dar espacio a que exterioricen sus emociones y como padres darles legitimidad y acompañarles en el proceso. Si esto no ocurre hay muchas probabilidades de que el apego de tu hijo no sea seguro e influya en su vida adulta.
  4. Proponer alternativas a las tecnologías. En los tiempos que vivimos es habitual dejar en las manos de los niños cualquier tipo de pantalla para que se «entretenga«. Como padres podemos ofrecerles otras actividades, ya que una exposición continuada y sobre todo los estímulos digitales que constituyen un factor estresante.
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Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas especializada en comunicación online y salud mental

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